Las marcas del cuerpo

El nombre de Alberto Cormillot, amado y discutido como todas las figuras públicas, se convirtió en sinónimo de dietas para adelgazar. Alberto es su propia propaganda encarnada: a los ochenta, mantiene el porte y la envidiable figura de siempre, se levanta diariamente a las cuatro y media de la mañana, participa en programas radiales y televisivos, se desempeña como profesional de la salud, baila tap, hace "danza aérea" y vive a pleno.Pero lamentablemente esa no es la realidad de la mayoría de las personas que él y otros médicos tratan por exceso de peso. Víctimas de lo que el propio Cormillot llama el "gordismo", un cúmulo de prejuicios, estereotipos y discriminación, son personajes de una novela contemporánea que la revista Nature acaba de calificar como la "cruel guerra contra los gordos". Lo hizo al citar la nota de Michael Hobbes "Todo lo que sabés sobre la obesidad está equivocado", distribuida por el Huffington Post y multiplicada con avidez en las redes sociales.El artículo de Hobbes indaga en el drama emocional y personal que provoca una imagen socialmente instalada: la de que las personas tamaño XL son débiles de carácter, que carecen de gracia, que no tienen derecho a disfrutar de la vida, andar en la playa sin remera o comprarse ropa a la moda.La suposición de que descender de peso es simplemente un ejercicio de la voluntad contrasta con lo que indican toneladas de literatura científica. Un estudioso del tema me contaba hace unos días que, en una encuesta entre chicos gordos, muchos confesaban que es tal la angustia que les provoca su situación que preferirían padecer cualquier enfermedad antes que estar crucificados por ese estigma vergonzante.El propio Hobbes refleja en una línea de su artículo las dimensiones del problema: "Nunca escribí una historia -afirma- en la que tantas de mis fuentes se pusieran a llorar durante las entrevistas o temblaran de furia al describir su interacción con los médicos y hasta con su propia familia".Este es el mundo...

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