Que el maquillaje no oculte la esencia

ES bastante evidente que, tras la muerte de Néstor Kirchner, el oficialismo está procurando despejar la escena pública de la agresividad con que él mismo la fue cargando desde 2003. Pero distintas decisiones del Poder Ejecutivo Nacional, como la deserción del Estado frente al conflicto suscitado en Villa Soldati, indican lo contrario.La presidenta Cristina Fernández de Kirchner retomó las relaciones con la dirigencia industrial y asistió a una conferencia de la UIA. Sus reacciones fueron muy sobrias frente a los contenidos, muy poco enaltecedores, de los cables diplomáticos de los Estados Unidos que se filtraron a un sitio de Internet. La propensión a la intolerancia de la administración fue siempre tan marcada, que hasta llamó la atención que la jefa del Estado saludara a un par de opositores políticos durante una ceremonia organizada por YPF.Estas conductas constituyen una novedad. Pero es necesario determinar cuál es la profundidad del cambio. ¿Estamos ante un nuevo estilo para la administración del poder o sólo frente a una mejora en los modales?Cuando se analizan algunas disposiciones estratégicas de la política oficial, los resultados pueden ser menos alentadores. La más relevante atañe a una cuestión tan sensible como es la seguridad de la población.Hasta la tarde de ayer, cuando dispuso la movilización de la Gendarmería, el Gobierno resolvió retirar de la escena a las fuerzas federales en las violentas intrusiones sobre el espacio público en Villa Soldati. El argumento fue descargar en la administración de la ciudad de Buenos Aires y su incipiente fuerza de seguridad la misión de garantizar la vida de las personas y la tranquilidad del lugar.Aun cuando se considerara que la Policía Federal carece de responsabilidades en un distrito donde tiene radicada la mayor parte de su personal y sus recursos, no existen antecedentes de que el Estado nacional desista de auxiliar a una jurisdicción ante un caso grave de alteración del orden. Basta recordar que el actual jefe de Gabinete, en momentos en que ejercía como ministro del Interior de Néstor Kirchner, no dudó un minuto en destacar a personal de la Gendarmería para custodiar la vivienda particular de la familia presidencial en Río Gallegos, durante una protesta sindical. En Soldati hubo que esperar 72 horas y lamentar dos muertes más.Otra resolución relevante de la Presidenta que desmiente el cambio de temperamento que indicarían algunos ademanes se relaciona con el manejo de los recursos del Estado. El...

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