Manos cafetaleras

 
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Como en todos los productos de la tierra, su zona de cultivo o su lugar de origen definen el terroir que luego influirá directamente sobre el fruto y su sabor. Si hablamos de café, es la geografía junto con la mano y la cultura del hombre que lo elabora lo que le impondrá la identidad que veremos reflejada en su color, sabor y perfil aromático en la taza. Como explica Consuelo León, Coffee Ambassador de Nespresso, el trabajo del caficultor es el que también garantiza un buen resultado, "sin su pasión y dedicación no sería posible obtener granos de excelente calidad para los grand cru". En este tren de lograr la ecuación perfecta tierra-trabajo, acaban de lanzar dos variedades que hacen hincapié en esta dupla. Umutima se elaboró con granos de las exhuberantes plantaciones y lagos de Ruanda, y al beberlo explota sensorialmente en la boca. El segundo, Tanim, es de Chiapas, México, donde la biodiversidad de esta región con suelos volcánicos y selva tropical le dan atributos de equilibrio y redondez. "En Umutima siembran en jardines expuestos al sol y cosechan de forma manual sólo las cerezas maduras, la mitad de los granos se tuesta ligeramente para resaltar las notas frutales; la otra mitad, se tuesta de manera más intensa para dar textura y fuerza", describe Consuelo León. En Chiapas la plantación es bajo sombra, es decir, se cultiva junto a otra cosechas que le dan sombra al cafetal y lo realzan aromáticamente. En el tueste también se separan los granos, pero una parte se tuesta a baja temperatura y por más tiempo para dar notas a pan horneado y a nuez.

A la hora de probarlo, en el Umutima aparecen más cosquillas al costado de la lengua (más acidez y fruta) y complejidad. El de Chiapas es más suave y sedoso.

Para los que lo prefieren con leche, León explica que el mexicano resulta mejor elaborado en...

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