¿Macri sigue siendo un hombre de suerte?

 
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Todos los que se han rendido coinciden en asignarle un atributo distintivo, con el que suelen explicar en buena medida muchos de los éxitos logrados en las distintas facetas de su vida. Dicen que es un hombre de suerte.En los últimos seis meses, las evidencias se empeñan en poner en duda esa supuesta cualidad, a la que los macristas por lo general denominan con otra expresión referida a la anatomía humana, pero también sirve para sostener las ilusiones. Como no se trata de una conclusión racional, sus fieles siempre encuentran alguna señal para mantener la creencia, aun en los momentos más adversos. También para justificar, por lo contrario -la mala fortuna-, desaciertos de su gestión.Los hechos de la semana pasada pueden inscribirse en esa estructura de pensamiento mágico. Se incluyen desde la salida destemplada de , pasando por el acuerdo con el FMI, que requería de ese retiro para concretarse, hasta la emergencia de una incipiente unión del peronismo no kirchnerista. No hace falta sumarle la detención de los secretarios privados de los Kirchner y, sobre todo, la decisión de unos de ellos de convertirse en delator con premio. Los macristas ven en ello indicios de que, una vez más, la buena fortuna no ha abandonado a su jefe.De todo eso, la nueva foto del peronismo "alternativo", como quieren sus socios fundadores que se lo vea y se lo llame, ha sido quizá la novedad menos transitada por los análisis no solo respecto del impacto que podría tener en la geografía política, sino también en el futuro del Gobierno y en la marcha de la economía, estragada por la sucesión de desaciertos propios del oficialismo y cambios, mal previstos y peor abordados, de la realidad internacional. Cada día que pasa sirven menos el análisis binario, las simplificaciones y la atribución al efecto de fuerzas supranaturales en estado puro. Tal vez los matices también jueguen en el terreno de la fortuna.La irrupción de la foto de la reunión de Sergio Massa, Juan Schiaretti, Juan Manuel Urtubey y Miguel Pichetto es una muestra de estas nuevas complejidades. Si la imagen del póster de lanzamiento, impresa y difundida mucho antes de tener siquiera escrito un guion, lograra convertirse en una película con algún éxito, esta podría tener un efecto dual: una buena noticia para la ciudadanía y la economía y otro desafío más para el Gobierno. En el primer renglón se anota la posibilidad de que se rompa la polarización y se achique la grieta que hoy divide tanto como hunde al...

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