Macri, protegido por la herencia del kirchnerismo

 
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La campaña electoral de parece sometida a una lógica de hierro. Si no puede reclamar el voto como una contraprestación por los éxitos de la gestión, debe hacerlo como aval al cambio en contra del pasado kirchnerista. La realidad suele colaborar para que el Presidente pueda administrar esta dicotomía. Por ejemplo, el aumento de tarifas de julio del año pasado fue atenuado por la irrupción nocturna de José López revoleando 9 millones de dólares sobre el muro de un convento. En las últimas horas volvió a funcionar el sortilegio. La inflación de marzo, que se conoció anteayer, fue de 2,4%.

Apenas se divulgó el dato, Lázaro Báez tuvo la amabilidad de sufrir una descompensación que lo sacó de la cárcel y lo llevó al sanatorio de los Arcos. Sus allegados explicaron a los médicos el motivo del percance: la justicia suiza reveló la existencia de una cuenta de 25 millones de dólares, de la que Báez es titular junto con sus hijos. Báez entró en una depresión. Está complicada toda su familia.

Nicolás Dujovne reconoció ayer que el Gobierno está preocupado por el comportamiento de los precios. Otros miembros del gabinete, sin embargo, tienen un desvelo superior: la reacción de Federico Sturzenegger. El presidente del Banco Central subió la tasa de política monetaria 150 puntos básicos, llevándola de 24,75% a 26,25%. El objetivo es que la inflación no supere el 17% que él previó. Entre los economistas no está claro cómo se fijó ese tope. Una versión indica que fue cuando Alfonso Prat-Gay pronosticó un 25% de inflación para 2016 y 17% para este año. Fue en enero del año pasado, cuando todavía se desconocía el impacto del aumento de tarifas.

Hay funcionarios que, como Mario Quintana, ya estaban inquietos por los efectos recesivos del costo del dinero. Una coincidencia tardía con Prat-Gay, que acaso se refuerce porque Quintana incorporó a su equipo a Vladimir Werning, que fue jefe de Gabinete del ministro removido. Ahora Quintana tiene un motivo mayor para preocuparse. El índice de inflación y la reacción del Banco Central, que en homenaje a su propia independencia fue inconsulta, cambian las coordenadas de los acuerdos sectoriales que negocian Jorge Triaca y Francisco Cabrera con sindicatos e industriales. Tampoco los convenios salariales serán los que se venían discutiendo. Macri suele respaldar a Sturzenegger sin reparos. Pero igual consintió que se prepare para hoy una reunión en Olivos para analizar con el gabinete económico y con Sturzenegger la...

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