Macri pidió a la Justicia que demuestre que 'no hay impunidad'

Luego de la irrupción del escándalo de , en el gobierno de Mauricio Macri se respira una mezcla de alivio con incertidumbre: el caso recién comienza y podría sacar en el corto plazo de la agenda mediática las penurias de la economía, pero en el mediano podría eliminar del escenario electoral a la expresidenta Cristina Kirchner, que es la candidata opositora más conveniente según el Gobierno para una polarización en las elecciones.El presidente aludió ayer por primera vez en forma pública a las revelaciones de los cuadernos y pidió a la Justicia que "demuestre que no hay impunidad". "Cuando ustedes escuchan de esos cuadernos, cuesta creer que podemos todos juntos construir una Argentina distinta, todos dentro de la ley", dijo el Presidente en la sede del Club Atlético Bernal, en el municipio de Quilmes.Aprovechó también para reclamarle a la oposición que acuerde en el Senado y apruebe la ley de extinción de dominio para "recuperar la guita que nos afanaron".Más allá del efecto distractivo inicial, pasada la sorpresa que paralizó al kirchnerismo, podría generarle a la Casa Rosada además un escenario de victimización de la exjefa del Estado, que buscará instalar la idea de que sus desgracias judiciales son obra de una persecución maquiavélica del Gobierno. Lo que preocupa a Macri y a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, es que ello se traduzca en hechos de desorden callejero."Desde el punto de vista de la agenda política esto le viene bien al Gobierno, porque saca del centro de la escena los temas más conflictivos que asedian a Macri", señaló a LA NACION, en reserva, un funcionario político. "Pero al mismo tiempo esto recién empieza y no sabemos dónde termina", agregó, con una cuota de...

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