Macri, ante su gran encrucijada

 
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El discurso que Mauricio Macri pronunció ayer fue de una contundencia y una exaltación emocional desconocidas. Esa vibración guarda una proporción directa con una depresión emocional y política también desconocida. Las palabras que se escucharon en la Asamblea Legislativa se inscriben en una crisis de la que el Presidente se propone emerger. Para volver del abismo, se aferró a la escalera más segura: la confrontación con el kirchnerismo.

Una reunión del lunes 20 de febrero, minutos antes del viaje a Madrid, ayuda a comprender esa retórica. Estuvo restringida al núcleo íntimo: Macri, Marcos Peña, María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta y Jaime Durán Barba. El ecuatoriano apeló a un argumento inapelable para el grupo: las encuestas. El oficialismo había caído unos 10 puntos. Para precisar las razones se encargó una batería de estudios cualitativos. Pero hay una causa que se sobreentiende: el escándalo del acuerdo con Franco Macri por la deuda del Correo. Durán Barba, que puede ser muy ácido, fue durísimo: "No se puede gobernar haciendo tonterías".

Durante la charla hubo una referencia a la columna que el sábado anterior había publicado en este diario Carlos Reymundo Roberts: "La gran batalla: Mauricio vs. Macri". Allí se describió un problema recurrente, que en el caso del Correo apareció sin disimulo: en Macri parece haber una disociación, una zona de clandestinidad, que irrumpe de manera compulsiva. El arreglo con Socma estuvo precedido por los Panamá Papers; la polémica por la asignación de rutas a Avianca, que originó otro expediente judicial; las gestiones judiciales de Daniel Angelici, ahora suspendidas, o las dificultosas explicaciones de Gustavo Arribas por una transferencia de dinero. Son hechos de naturaleza diferente. Algunos, desde el punto de vista jurídico, son irreprochables. Pero, en términos de imagen, convergen en una conclusión: el Presidente o sus allegados personales han sido el mayor factor de vulnerabilidad moral para el oficialismo. Para decirlo en los términos de un reconocido historiador: "Macri debió haber hecho su fideicomiso ciego con amigos y parientes".

El Presidente está más indefenso que muchos de sus antecesores frente a cualquier reproche ético. Su legitimidad se constituye en contraste con "la década de despilfarro y corrupción" a la que se refirió ayer. Llegó al poder porque miles de personas en la provincia de Buenos Aires votaron a María Eugenia Vidal contra alguien a quien, con razón o sin ella...

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