Macri y Calcaterra: una relación atravesada por la desconfianza pasajera

 
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Los picados en la quinta Parakaló, en Los Nogales, eran intensos y sin concesiones. Cada tanto, los hermanos Franco y María Pía Macri se acercaban a la cancha de fútbol 6 y miraban jugar a sus primogénitos, y , que tenían la misma edad y competían al máximo. El tercer hermano, Antonio, también participaba de lejos de aquellas vivencias compartidas junto a sus hijos pequeños.En secreto, el hijo mayor de admiraba la habilidad y destreza futbolística de su primo Ángelo, virtudes que siempre se esforzó por igualar dentro de un campo de juego. Objetivo que, según testigos de ayer y de hoy, pocas veces alcanzó en el fútbol, aunque sí lo superó raqueta de tenis en mano.En ese ambiente íntimo y familiar, hace más de cincuenta años, nació y se consolidó la relación "de amigos, compinches, confidentes" del hoy presidente Mauricio Macri y el empresario Ángelo Calcaterra. Más que los lazos de sangre, ambos compartieron vivencias que los unieron, aunque hubo -y hay-lunares relacionados con la política de los últimos años y sobre todo con el presente, que los encuentra con realidades contrapuestas: mientras que el Presidente ve con buenos ojos la aparición de los cuadernos de las coimas, que destaparon la trama de recaudación del kirchnerismo, "para la campaña" de ante el juez .La tensión entre ambos hoy es fuerte, reconocen en la intimidad cinco amigos en común que hablaron con LA NACION, aunque el diálogo continuó, antes y después de esa declaración judicial. Pocos dudan de que aquel vínculo que se forjó con diversión y salidas al cine de San Miguel, con escapadas a boliches y más tarde en los veraneos en Punta del Este, seguirá pasada la "tormenta" mediática y política que hoy amenaza con remover buena parte del sórdido entramado de la obra pública durante los doce años de la gestión kirchnerista.Último diálogoMacri y el exdueño de Iecsa, se sabe, hablaron antes del lunes, cuando Calcaterra se presentó ante el juez Bonadio para reconocer que él y no su segundo, Javier Sánchez Caballero, era responsable de los pagos ilegales.Fiel a su estilo pragmático, Macri no lo detuvo ni le sugirió otra estrategia, reiteran cerca de él, mientras y sus máximos colaboradores aplaudían públicamente que "el Presidente esté convencido de ir a fondo con el cambio" y que no "moviera un dedo" para mejorar la situación judicial de su primo, que salió en libertad pero que ahora "está metido en un gran quilombo", como lo definió un hombre de su confianza.La...

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