En la lucha por el Oscar

 
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Desde su estreno mundial en mayo pasado, en el Festival de Cannes, Foxcatcher no dejó de recibir reconocimientos de la crítica más exigente y aplausos a su paso por otras grandes vidrieras del calendario cinematográfico.

Aquella primera aparición (que se cerró nada menos que con el premio al mejor director de Cannes 2014 para Bennett Miller) prosigue en estos días con permanentes alusiones a las posibles candidaturas que podría obtener la película cuando se anuncien, dentro de siete días, las nominaciones al Oscar.

Todas esas conjeturas cuentan con un respaldo inequívoco. Cada vez que aparece una nueva lista de aspirantes a alguno de los premios que Hollywood otorga en la carrera hacia su máximo galardón siempre hay un lugar para Foxcatcher. Ayer mismo se conocieron las nominaciones del siempre influyente premio que otorga el gremio de los guionistas (el Writers Guild of America) y Foxcatcher es una de las candidatas a mejor guión original junto a Boyhood, momentos de una vida; El gran hotel Budapest; Whiplash: música y obsesión, y Primicia mortal.

Pero la mayor cantidad de candidaturas alrededor de la película que Sony/UIP estrenará hoy en la Argentina tiene que ver con sus tres protagonistas: Steve Carell, Channing Tatum y Mark Ruffalo.

La presencia de Foxcatcher como uno de los títulos top del año quedó bien a la vista a comienzos de septiembre último en Toronto, cuyo festival siempre es visto como la gran antesala de la temporada de premios.

Allí, el trío que llevó a la pantalla el fatídico vínculo entre Tatum y Ruffalo, dos hermanos, ambos campeones olímpicos de lucha libre, y Carell, el heredero de la familia más acaudalada de Estados Unidos en los años 80 (ver crítica en esta misma página) compartió una charla conjunta con un puñado de medios internacionales, entre ellos la nacion. En ese momento nadie imaginaba que Mark Shultz, el luchador personificado por Tatum, cargaría con dureza y muchísimo enojo (ver recuadro) contra la película que lo convocó para contar su vida y de la que fue, incluso, uno de sus productores asociados.

-Buena parte de lo que ocurre en la película transcurre en espacios y habitaciones de puertas cerradas, ¿cómo encararon el desafío de contar una historia real que en gran medida no había sido contada?

Carell: -Es cierto. No hay manera posible de saber detrás de esas puertas qué pasaba entre esas tres personas. Lo mejor que podíamos hacer fue aprender lo máximo posible acerca de la historia, de los personajes...

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