Sentencia Definitiva de SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA PROVINCIA, 16 de Mayo de 2007, expediente L 74535

Presidentede Lázzari-Kogan-Roncoroni-Genoud-Negri-Hitters-Soria
Fecha de Resolución16 de Mayo de 2007
EmisorSUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA PROVINCIA

A C U E R D O

En la ciudad de La Plata, a 16 de mayo de 2007, habiéndose establecido, de conformidad con lo dispuesto en el Acuerdo 2078, que deberá observarse el siguiente orden de votación: doctoresde L., K., R., G., N., Hitters, S.,se reúnen los señores jueces de la Suprema Corte de Justicia en acuerdo ordinario para pronunciar sentencia definitiva en la causa L. 74.535, "L., V.F. contra K.L.A. y otros. Cobro. Despido. Diferencia salarial".

A N T E C E D E N T E S

El Tribunal del Trabajo Nº 2 de San Isidro hizo lugar a la excepción de prescripción con relación al reclamo de diferencias salariales por el concepto "desarrollo en favor de la empresa" y acogió parcialmente la demanda deducida por V.F.L. contra K.L.A., en cuanto pretendía el cobro de diferencias salariales y de indemnización por despido. Impuso las costas a la parte actora por el aspecto desestimado y a la demandada por cuanto se declaró procedente.

Ambas partes, actora y demandada, dedujeron sendos recursos extraordinarios de Inaplicabilidad de ley.

Dictada la providencia de autos y hallándose la causa en estado de pronunciar sentencia, la Suprema Corte decidió plantear y votar las siguientes

C U E S T I O N E S

  1. ) ¿Es fundado el recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley deducido por la parte demandada a fs. 848/859?

    En su caso:

  2. ) ¿Lo es el deducido por la actora a fs. 816/839?

    V O T A C I O N

    A la primera cuestión planteada, el señor Juez doctor de L. dijo:

    I.En lo que constituye materia de impugnación, el tribunal del trabajo confirió validez a cierto acuerdo -instrumentado en un documento objetado por la demandada-, según el cual se concedían sustanciales beneficios al actor para la determinación de la indemnización por antigüedad en el supuesto de despido. Entre sus fundamentos se encuentra el que las firmas que aparecen tanto en el documento que contiene las cláusulas cuestionadas como en un ‘certificado de empleo’ también traído, han sido reconocidas por representantes de la demandada, haciendo aplicables al caso las previsiones contenidas en el art. 1016 del Código Civil. Sobre tales bases hizo lugar al reclamo de cuarenta mil dólares estadounidenses (U$S 40.000) por cada año de servicios prestados para el cálculo de la indemnización por antigüedad, agregando a ello las diferencias salariales reclamadas con ajuste por la desvalorización monetaria.

    II.La parte demandada dedujo recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley en el que denuncia infracción de los arts. 499, 1012, 1017, 1019, 1030, 1145, 1154, 1161, 1172 y 1198 del Código Civil. Cuestiona, en lo sustancial, la validez otorgada al acuerdo sobre el que se sustentó dicho pronunciamiento, reiterando que la cláusula referida a la indemnización por antigüedad no constaba en el original suscripto como así tampoco en el ejemplar en su poder.

    III.El recurso es procedente.

    III. 1.En lo que interesa señalar, el ingeniero L. reclamó en autos el cobro de diferencias en la indemnización por antigüedad y una compensación salarial en concepto de desempeño y desarrollo de conformidad a las pautas establecidas en un convenio (con cláusulas originales y agregados), cuya copia luce a fs. 289, y que corrobora el certificado de empleo que, también en copia, obra a fs. 294. Sobre dicha base demandó en autos el cobro de cuarenta mil dólares estadounidenses (U$S 40.000) por cada año de antigüedad computable (primero de los rubros) y otros cien mil dólares adeudados -de un total de trescientos cincuenta mil de la misma moneda- que la empresa se había comprometido a abonar en septiembre de 1986 por "desarrollos recibidos". La firma de este acuerdo tuvo lugar el 19-XI-1982, y el demandante declaró, a fs. 310 vta., haber percibido en forma escalonada, antes de setiembre de 1986, la suma de doscientos mil dólares (U$S 200.000).

    III. 2.La parte demandada desconoció enfáticamente estos puntos del acuerdo, admitiendo la celebración del mismo sólo respecto a los cinco puntos que forman parte del cuerpo estructural del instrumento, negando los agregados que se diferencian del resto y que claramente fueron introducidos sin respetar los márgenes ni el diseño del original. Agregó el ejemplar en su poder del convenio suscripto, en el que no constan los aditamentos mencionados (fs. 354), y destacó las circunstancias que patentizan la falta de coherencia y proporción de semejantes reconocimientos, a la vez que consideró inexistente (fs. 422 vta.) el crédito invocado por el actor (ver contestación de demanda de fs. 413/38). Sostuvo, en definitiva, que el acuerdo no se celebró en los términos denunciados en la demanda (fs. 430 vta.).

    III. 3.Como se desprende de esta sucinta reseña de la postura de las partes, la demandada ha sustentado su defensa en el desconocimiento y la negativa del contenido del documento en el que, precisamente, basa su reclamo el actor. Un ejemplar de dicho documento -el aportado por el actor- se halla glosado a fs. 460, mientras que el presentado por la demandada obra a fs. 354.

    El primero de estos ejemplares muestra un acuerdo denominado "convenio laboral", celebrado en la ciudad de Buenos Aires, fechado el 19 de noviembre de 1982, que contiene cinco cláusulas -escritas en un cierto tipo de máquina y con respeto por los márgenes y los espacios entre renglones-, y dos párrafos más (de la misma fecha, pero en la ciudad de Quilmes) dactilografiados con una máquina diferente, uno intercalado entre la última cláusula y el cierre del convenio, y el otro sobre el margen izquierdo y en sentido vertical. Por supuesto también aparecen las firmas de los intervinientes y un sello que certifica la autenticidad de las firmas de los representantes de la demandada.

    El segundo ejemplar (el aportado por la firma demandada) sólo exhibe las cinco cláusulas y las respectivas firmas, todas ellas reconocidas por sus autores.

    La aparición de esas cláusulas adicionales es explicada por el actor cuando promueve la demanda (ver fs. 306), remitiéndose a negociaciones de último momento y a razones de apuro en la suscripción. Estas circunstancias -por supuesto- fueron desconocidas por la demandada.

    En el instrumento de fs. 460 se declara que se suscriben dos ejemplares; no se sabe cuántos se habrían confeccionado del de fs. 354 (ver la pericia caligráfica de la causa penal).

    Todavía queda por señalar que, a fs. 459, obra un denominado ‘certificado de empleo’, presentado por el demandante, fechado en 1985, donde, en su última parte, se alude a la existencia del convenio principal en los términos que esa parte manifestara. También este instrumento fue objetado por inauténtico por la contraria.

    III. 4.Ante ello, nuestro objetivo resulta (dadas las tamañas diferencias respecto de lo convenido, según se tome uno u otro instrumento) verificar cuál de las dos versiones del acuerdo suscripto al 19 de noviembre de 1982, representa auténticamente la voluntad que las partes tuvieron al celebrarlo.

    A tal fin podremos servirnos de cualquier medio de prueba, puesto que -a pesar de haber sido reconocidas las firmas-, el contenido ha sido tachado de parcialmente falso (cf. causa Ac. 50.863, sent. del 14-XI-1995, "Acuerdos y Sentencias", 1995-IV-219), ante lo cual no rige la limitación del art. 1193 de la ley civil, y existe -por otra parte-, principio de prueba por escrito, lo que permite la aplicación de lo preceptuado en la última parte del art. 1191, siempre del Código de fondo. Demás está decir que será la prueba de indicios la que ha de resultar fundamental a la hora de formar convicción.

    Sin embargo, antes de ingresar en tales consideraciones, debo detenerme en la interpretación que, de las conductas de las partes, efectuara el tribunala quo, a partir de los hechos que se dieron por probados.

    En el veredicto (fs. 769 y vta.) fueron analizadas las declaraciones de varios testigos, entre los cuales se encontraban quienes reconocieron las firmas de los documentos en cuestión: uno de esos testigos (B.) admitió que las firmas de los instrumentos de fs. 459 y 460 le pertenecen, pero asegura que el último no tenía los agregados que ahora luce, y con relación al otro no puede precisar lo referido a su contenido. El otro declarante (B., aun cuando también reconoce como propia una de las firmas de fs. 459, desconoce por completo el contenido del cuerpo del documento y recalca que el mismo fue suscripto en blanco (ver acta de la vista de causa, fs. 763 vta.).

    Haciendo hincapié en tales elementos, en la sentencia (ver fs. 778) se consideró probada la autenticidad del certificado de empleo (aplicando el art. 1016 del Código Civil); y ello sirvió como prueba complementaria que permite corroborar la autenticidad del convenio en que se sustenta el reclamo.

    Este razonamiento -sin embargo- parece forzado. Ello, por una parte, porque omite la consideración de lo prescripto por los arts. 1017 y 1019, siempre de la ley de fondo, en cuanto el primero estatuye que el signatario (en este caso, la demandada, a través de sus representantes B. y B.) puede oponerse a las obligaciones que se encuentren en el instrumento suscripto en blanco, demostrando (por cualquier medio que no sea la prueba testimonial) que no fueron esas las declaraciones que tuvo en vista al firmar el documento; en tanto, la segunda norma se ocupa del caso de sustracción fraudulenta de un pliego en las mismas condiciones. Al respecto, ya en otras oportunidades (causa Ac. 68.838, sent. del 10-IV-2001; causa Ac. 72.972, sent. del 13-II-2002) he sostenido que, cuando se trata de documentos firmados en blanco, deben diferenciarse los casos en que el instrumento ha sido entregado en la confianza de que será llenado con un contenido determinado (que es cuando rigen las disposiciones de los arts. 1016 y 1017), de aquellas otras hipótesis en que el documento ya firmado ha sido sustraído, porque el suscriptor -para demostrar lo ocurrido y dispensarse de aquello a lo que figura obligado- no podrá en el primer caso usar la prueba testimonial, mientras que en la...

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