Sentencia de Colegio de Cámaras de Apelación en lo Penal - Rosario, 19 de Marzo de 2018

Presidente168/18
Fecha de Resolución19 de Marzo de 2018
EmisorColegio de Cámaras de Apelación en lo Penal - Rosario

N° 130 T°XXII F° 062/072

ACUERDO: En la ciudad de Rosario, a los 19 días de marzo de 2018, se reúnen en Acuerdo los Señores Jueces de la Sala Pluripersonal de la Cámara de Apelaciones en lo Penal de Rosario, integrada por los Dres. G.L., C.L. y C.H.ández, a fin de dictar sentencia definitiva en la causa registrada bajo el Legajo Judicial CUIJ N° 21-07000651-8 de la Oficina de Gestión Judicial de esta Cámara, proceso seguido a LOPEZ, R.P., por el delito de Homicidio simple, proceso Nº 106/2014 por el que el señor Juez a cargo del Juzgado en lo Penal de Sentencia N° 6, Dr. I.M.ín, lo absuelve respecto de la imputación que por el delito de homicidio simple (art. 79 del CP) se le atribuyera atento haber mediado la causal de justificación -legítima defensa- prevista por el art. 34 inc. 6 del Código Penal (Fallo N° 51 del 08/04/2016).

Deducida apelación contra dicha sentencia a fs. 401 por el Ministerio Público F. y la parte querellante, e imprimiéndosele el consecuente trámite oral (ley 13.004), se celebró la audiencia respectiva. Oídas las partes conforme surge del acta de fs. 1188/1190, la cual sintetiza el contradictorio a que habilitaran los extremos que surgen del registro de audio y video, respaldo documental de dicha audiencia a que se remite en función de elementales razones de economía procesal, quedó la causa en situación de ser resuelta.

De la deliberación consecuente, se concluyó:

Que el Dr. G.C., Fiscal Adjunto a la Fiscalía de Cámaras, sostiene los agravios oportunamente expresados por la fiscalía de grado.

Se agravia de que se haya dado crédito a la versión del imputado, de que él intentó rechazar una agresión injusta de parte de M.ín P. para salvaguardar su integridad física. Agravia que el juez a-quo haya considerado que existió una agresión injusta y no provocada de parte de P., extremos que no han sido comprobados en absoluto.

Se queja que el juez no haya valorado en base a la sana crítica racional los elementos de cargo sino los elementos probatorios que se utilizaron para respaldar la postura absolutoria.

Sostiene que a lo largo del proceso, lo único que se acreditó fue una agresión verbal inicial de parte de P. y que hubo un intercambio de golpes o forcejeo que no pusieron en riesgo la integridad física de López. De haber existido agresión inicial de parte de P., la misma fue provocada por la conducta previa del imputado.

Explica que López estaba saliendo con la ex esposa de M.ín P. -IleanaC.-, y esa mañana el imputado y su pareja estuvieron juntos en una ceremonia en el templo de los Testigos de Jehová. L. pasó a buscar a I.C. y luego de la ceremonia la llevó a su domicilio. En dicha ceremonia también estuvo M.ín P. con su hija y, al finalizar la misma, regresó con la niña al domicilio materno a fin de reintegrarla al mismo. A dicho lugar primero llegó M.ín Prado e instantes después arribaron López y C.. Destaca el Dr. Corbella que era normal que P. reintegrara a los chicos al hogar materno.

De las testimoniales de Matías Prado (fs. 68/69) y M. Prado (fs. 70/71) surge que en ese despliegue P. le tocó el vidrio de la ventanilla a López, pidiéndole que se fuera. Y López, lejos de irse, abrió la puerta y se quedó sentado en el asiento del conductor del vehículo.

La Sra. M.D.íaz, madre de I.C., refirió en su testimonio que M.ín se acercó al auto diciéndole a López que se fuera y recordó que P. dijo que esa era su familia. Así comenzaron a manotearse sin llegar a darse golpes. La puerta del auto estaba entreabierta y en ese momento en que se manoteaban I. intervino para separarlos y P. le dio un empellón para apartarla. Ante esta situación López le manifestó a Prado "no te lo voy a permitir". La señora escuchó ésto y luego vio a P. sangrando. Aclaró que el empujón no fue un golpe sino un movimiento que hizo para apartarla porque los hombres estaban manoteándose. Y que su hija trastabilló porque llevaba tacos altos y cayó por la irregularidad del terreno.

El propio imputado admitió haber abierto la puerta del automóvil cuando lo aconsejable hubiese sido irse del lugar. Hasta acá no puede hablarse de agresión física de la víctima. De los distintos testimonios surge que López descendió del vehículo y se tomó a golpes con P., luego de que éste apartara de un empujón a C.. Opina el fiscal que este accionar no puso en riesgo la integridad física de López ni de C.. Incluso M.P. declaró que fue López quien golpeó primero a P. y éste se defendió.

Hay dos hipótesis probables de cómo ocurrió el hecho y en ninguna de ellas López puede justificar su accionar. Evidentemente el a-quo se inclinó en la hipótesis basada en los dichos del imputado y respaldada en parte por la declaración de C., sin que se encuentre debidamente acreditada la existencia de la legítima defensa como justificación del accionar del imputado. Ésto en razón de que el a-quo no evaluó correctamente las restantes probanzas en base a la sana crítica racional. Prado reacciona cuando López se baja del auto, luego que le diera un empellón a C.. Prado logró meterlo dentro del auto a López y éste le asestó una puñalada a P. con un cuchillo que estaba ubicado donde está el freno de mano en el vehículo. Recuerda el fiscal que el cuchillo nunca fue peritado porque López no la puso a disposición de la justicia. S.ún testimonios, el arma era una tipo daga de doble filo con punta.

Menciona a la testigo C.Z. (fs. 223 y 309), quien observó que López realizó un movimiento rápido dentro del auto y P. -que estaba parado afuera- ante esto, comenzó a retroceder. López salió del auto y le aplicó a Prado una trompada en la boca y en un forcejeo lo fue llevando, mientras lo empujaba, hasta la puerta de la vivienda donde Prado cayó desvanecido ante la hemorragia.

Este forcejeo fue observado por los hijos y los padres de I.C.. Reitera el fiscal que en ese forcejeo previo no hay constancia objetiva alguna de que P. haya puesto en riesgo la integridad física de López

Recuerda que M.ías y M.P. coinciden en que cuando su padre estaba retrocediendo, López le dio un golpe en la boca. Y ésto fue corroborado por F.V., quien dijo que M.ín se tomaba la panza y dijo "me clavó" antes de caer al piso. Luego dijo que I. le decía a López "¿qué hiciste?" y éste repetía "Perdón, perdón". Z. dijo que la víctima ensangrentada comenzó a retroceder, López salió del auto y le pegó una trompada en la boca.

La otra hipótesis es que López apuñaló a P. en el forcejeo cuando estaban los dos en la vereda, estimando que López tenía el arma oculta y que rápidamente la extrajo. M. dijo que vio que López tenía un objeto punzo-cortante en la mano.

Asevera el fiscal que esta versión es la que se corresponde más con los testimonios de los hijos de P. y con la de los padres de C..

C.C. dijo que escuchó gritos, se asomó y vio a P. forcejeando con López, que daban giros o vueltas y que -mientras López lo tenía tomado del cuello a Prado- observó un gesto en el rostro de P. como que estaba aflojando y cayó desvanecido. Dijo que en ningún momento vio el cuchillo, supuso que López era hábil para usarlo

Cita posteriormente el testimonio de Marta Díaz, quien declaró que víctima e imputado se estaban prepoteando y empujando y, luego que P. empujó a I. para que no se metiera, López comenzó a tomarse a golpes de puño con M.ín. Dijo que M.ín se alejó de López y vio como el primero comenzaba a sangrar. Dijo que escuchó que I. le preguntó a López "¿Qué hiciste?" y que él le contestó "Perdoname, fue sin querer" y se fue del lugar en su vehículo.

También menciona la versión de I.C., quien dijo que R. salió del auto y comenzó a forcejear con su ex pareja. Que M. llegó y quiso separarlos y vio que P. estaba sangrando.

M.ías P. dijo que cuando estaba por separar a su padre, éste soltó a R. y se quedó como mirándose el cuerpo y en ese momento López le dio una trompada en la boca, cuando ya lo había soltado. Además escuchó que su padre dijo "Me apuñaló". Ahí I. preguntó "¿Qué es lo que hiciste?" y López dijo que lo hizo sin darse cuenta y pidió disculpas. También declaró que su madre había dicho previamente que si su padre le pegaba a ella, el imputado lo iba a matar. Por ello, le resulta evidente que López estaba preparado mentalmente para agredir a P., por tener conocimiento de que Prado era maltratador.

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