Sentencia de Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - Sala V, 24 de Agosto de 2020, expediente CNT 001457/2014/CA001

Fecha de Resolución24 de Agosto de 2020
EmisorCámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - Sala V

Poder Judicial de la Nación CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO -

SALA V

EXPTE. Nº CNT 1.457/2014/CA1

SENTENCIA DEFINITIVA nº 84.374

AUTOS: “LOPEZ, H.A. C/ TIO MUSA S.A. Y OTRO S/

DESPIDO” (JUZG. Nº 52).

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina, a los 24 días del mes de agosto de 2020 se reúnen los señores jueces de la Sala V, para dictar la sentencia en esta causa, quienes se expiden en el orden de votación que fue sorteado oportunamente, la doctora B.E.F. dijo:

I) Contra la sentencia de primera instancia dictada a fs. 231/234

vta. se alza la parte actora en los términos y con los alcances que surgen del memorial de fs. 237/246 que fue replicado por la demandada T.M.S.

conforme surge de fs. 248/252 vta. Asimismo, a fs. 235 y vta. el perito contador J.M.K. apeló sus honorarios por considerarlos reducidos.

II) Previo a introducirme en el estudio de las cuestiones sometidas a conocimiento del tribunal, cabe señalar que si bien se advierte un salto en la compaginación del texto de la sentencia de primera instancia en el formato papel (ver fs. 231, vta. y 232) ello no es obstáculo para el análisis pertinente en tanto del documento que obra en el sistema Lex 100, la misma surge completa y correcta.

Sentado lo anterior, cabe señalar que el accionante en su planteo cuestiona la valoración que la sentenciante de grado efectuó respecto de los hechos y de las pruebas producidas y sobre cuya base no consideró acreditado el contrato de trabajo invocado en sustento de sus reclamos.

En efecto, la magistrada que me precede evaluó los elementos de prueba reunidos en autos y consideró que la presunción establecida por el artículo 23 LCT resultó desvirtuada por aquellos constatándose que la actividad que efectuó el actor constituyó una prestación autónoma sin subordinación.

III) Analizadas las presentaciones inaugurales de las partes, cabe señalar que en el presente caso se encuentra discutida la naturaleza jurídica de la vinculación que unió a las partes en este proceso. El actor sostiene que ingresó a trabajar para la demandada T.M.S. el 1° de abril de 2010 bajo las órdenes del Sr. A.D.C., precisó que fue contratado para realizar tareas de flete para entregar a los clientes los productos comercializados T.M.S. -

venta de electrodomésticos- ya que el poseía un vehículo apto para ello. Expresa que realizó esas tareas de lunes a viernes de 9 a 20 hs. y los sábados y feriados de 9 a 19 hs., percibiendo a cambio una remuneración de $ 11.000, sin perjuicio de lo cual jamás fue registrado como empleado de la demandada.

Fecha de firma: 24/08/2020

Firmado por: L.M.D., SECRETARIO DE CAMARA 1

Firmado por: B.E.F., JUEZ DE CÁMARA

Firmado por: N.M.R.B., JUEZ DE CAMARA

Firmado por: G.C., JUEZ DE CAMARA

La demandada, en cambio, afirma que el actor no prestó servicios en el marco de un contrato de trabajo subordinado, sino que se vinculó mediante una “relación comercial originada en un contrato verbal comercial de prestación de servicios de transporte” (ver fs. 26 vta.) .

En consecuencia, delineadas así las posturas asumidas por las partes la primera cuestión a dilucidar consiste en determinar si la vinculación que el actor tenía con la accionada se realizó en el contexto de un contrato de trabajo, pues de ello dependerá el análisis de las restantes cuestiones controvertidas.

Se encuentra fuera de discusión que la demandada reconoció la prestación de servicios por parte del actor en su beneficio y, como es sabido el art. 23 de la LCT establece a favor de quien efectúa el servicio, la presunción de existencia de un contrato de trabajo, " (…) salvo que por las circunstancias, las relaciones o causas que lo motiven se demostrase lo contrario". La norma establece que esta presunción operará

aun cuando se utilicen figuras no laborales para caracterizar el contrato "y en tanto que por las circunstancias no sea dado calificar de empresario a quien presta el servicio".

En atención a los términos de las posiciones asumidas por las partes, es necesario precisar que el art. 4, inc. h) de la Ley 24.653, establece que “fletero” es el transportista que presta el servicio por cuenta de otro que actúa como principal, en cuyo caso no existe relación laboral ni dependencia con el contratante”.

También debe recordarse que la doctrina plenaria sentada por la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo en la causa “M.S. y otros c/ Viñedos y B.A.S.“ estableció que en principio los acarreadores, fleteros,

porteadores, etc., no se encuentran amparados por las disposiciones que rigen las relaciones laborales, pero sí tienen derecho a tales beneficios cuando prueban fehacientemente que, pese a la denominación de tal relación contractual, se encuentran ligados por un verdadero contrato de trabajo.

Frente a ello corresponde analizar la prueba producida en la causa a los fines de determinar si la parte demandada ha logrado desactivar la presunción establecida por dicha norma legal y, en ese punto adelanto que el análisis y valoración de las pruebas producidas de conformidad con las reglas de la sana crítica (art. 386

CPCCN y 90 L.O.) me conduce a la convicción de que los servicios prestados por el Sr.

L. a favor de la demandada T.M.S., se efectuaron en el marco de un contrato de trabajo.

En efecto, a mi juicio los elementos probatorios reunidos en la causa -y prescindiendo de quien los ha aportado- no resultan suficientes para desactivar la presunción dispuesta en el art. 23 citado en tanto que mediante la prueba aportada no se acreditó que los servicios prestados por el demandante hayan estado motivados en Fecha de firma: 24/08/2020

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Firmado por: L.M.D., SECRETARIO DE CAMARA

Firmado por: B.E.F., JUEZ DE CÁMARA

Firmado por: N.M.R.B., JUEZ DE CAMARA

Firmado por: G.C., JUEZ DE CAMARA

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SALA V

otras circunstancias, relaciones o causas ajenas a un contrato laboral o que el actor revistiera la calidad de “empresario”.

En este sentido, no alcanzan a revertir la presunción mencionada las declaraciones testimoniales rendidas en autos -todas a instancia de la demandada-

toda vez que en lo esencial han sido coincidentes en que era el actor quien hacía la entrega de las mercaderías a los clientes de la demandada y que para eso, era el encargado o la cajera quienes llamaban al actor, debiendo este dirigirse al depósito o al local de al accionada en el horario que se le indicaba a recoger las facturas, los remitos y los productos a entregar, luego, terminado el recorrido debía retornar al local a rendir cuenta de las entregas y para que se le paguen por las horas de servicio (ver declaraciones de B., F., K., Leocata y S. a fs. 136, 163/4, 165 y 177/8). Asimismo, han declarado que el actor concurría 2, 3 y hasta 4 veces por semana,

que ello dependía de la cantidad de entregas a efectuar y que para ello debía presentarse a las 9:30 hs. a recoger la mercadería (ver en particular la declaración de S.,

encargado de la demandada).

Contrario a lo concluido en la instancia anterior, considero que de las declaraciones de los testigos a que me referí precedentemente surgen elementos que indican que la relación entre las partes era de carácter laboral, en particular se destaca el poder de organización de tareas por parte de la empresa -programación por parte de la demandada de las entregas y los retiros de mercadería-.

En concreto, está probado que el actor trabajó personalmente para la demandada y que ese trabajo lo hacía bajo las regulaciones e instrucciones que emitía T.M.S. y que a cambio recibía un pago periódico por los trabajos realizados. En este contexto, la dependencia no ofrece duda aunque se presente con el margen de flexibilidad propio del trabajo desarrollado fuera del establecimiento de la demandada por lo que cabe concluir que en el caso están presentes la subordinación jurídica, técnica y económica, esto es que se encuentran reunidos los requisitos del artículo 21 de la LCT.

En definitiva, en la causa ha quedado demostrado que el actor brindó su prestación personal de servicios a cambio de una remuneración -dependencia económica- y que dicha prestación las realizaba inserto en una organización empresaria que le era ajena -dependencia jurídica-, en forma regular, sujeto a un horario determinado, debiendo someterse para la ejecución de su tarea al poder de dirección y organización que podía en su caso ejercer la demandada, sin que surja de ninguna de las pruebas colectadas en la causa que el actor tuviera alguna injerencia en la organización de su tarea o que fuera un empresario independiente del transporte, ni que tuviera personal a su cargo (todos los testigos hicieron mención a que la persona que manejaba el rodado era el propio actor).

Fecha de firma: 24/08/2020

Firmado por: L.M.D., SECRETARIO DE CAMARA 3

Firmado por: B.E.F., JUEZ DE CÁMARA

Firmado por: N.M.R.B., JUEZ DE CAMARA

Firmado por: G.C., JUEZ DE CAMARA

Considero que no enerva tal conclusión la circunstancia de que el actor utilizara un vehículo de su propiedad pues ello no basta para conceptualizarlo como “empresario”, ya que es verosímil afirmar que justamente dicha propiedad fue lo que posibilitó el acceso al empleo y, por otra parte, mediante la incorporación del actor,

la demandada pudo cumplir con la distribución de los productos que comercializaba,

aspecto propio y necesario de su giro comercial. Tampoco obsta aquella conclusión el hecho de que hubiera períodos en los cuales su prestación no haya tenido la misma regularidad pues ello en definitiva no dependía de la voluntad del trabajador sino de los requerimientos de la propia demandada, quien afirmó en su contestación que no solo se valía e los servicios del Sr. L. sino también de otros choferes o agencias de fletes.

Sin perjuicio de lo dicho cabe señalar que si bien la exclusividad no es una de las notas que...

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