Sobre llovido, un fútbol argentino empantanado

 
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La frase se escucha en los pasillos del estadio de Arsenal. "Están más preocupados por saber cuándo se jugaría el superclásico que por definir si se juega o no este partido", se le escapó a un allegado del club de Sarandí en la antesala del vestuario del árbitro Darío Herrera cuando faltaban 40 minutos para el comienzo del compromiso entre el equipo local y River. Aún no estaba tomada la decisión final. ¿Cuál fue? Suspensión del encuentro por anegamiento del terreno de juego del estadio Julio Humberto Grondona. La etapa post-Don Julio parece poner a la luz todo lo que siempre estuvo alrededor del fútbol argentino: la precariedad de algunos campos de juego, los debates por las programaciones de los partidos y los intereses de unos y otros que conviven a diario en un fútbol argentino que, cada vez más, se percibe empantanado.Cuando Federico Beligoy decidió la suspensión de Boca-Racing a los 11 minutos del segundo tiempo, un puñado de hinchas de Arsenal caminaba bajo la lluvia rumbo al estadio para el partido de su equipo frente a River. Eran las 19.30 y una lluvia copiosa caía sobre la Ciudad de Buenos Aires y el primer cordón del Conurbano. La terna arbitral encabezada por Herrera aún no había llegado al Sur, pero las dudas comenzaban a ganar terreno entre los protagonistas.Los escenarios no estaban en iguales condiciones. La Bombonera, con poco, quedó afuera de cualquier condición mínima como para hacer rodar una pelota. En Sarandí jugaban otros intereses, como por ejemplo que los millonarios preferían no arriesgar y veían con buenos ojos que el encuentro se postergara. En cambio, los dirigidos por Martín Palermo querían hacerlo. De un lado y del otro mandaban a sus empleados a inspeccionar y a caminar la cancha, algo que también hizo Herrera y sus colaboradores, Hernán Maidana y Juan Pablo Belatti.El tiempo pasaba y cuando faltaban 30 minutos para el horario previsto (21.30), Herrera, sin hacer picar ningún balón, decidió suspender el partido por el agua acumulada en los laterales. En las 24 horas previas, el servicio meteorológico nacional informó una caída a acumulada de 45,8 milímetros Y en las doce horas anteriores al choque en Sarandí, se midieron 17,8 milímetros.Poco después de las 21, Herrera oficializó la suspensión del partido. Entonces, daba su punto de vista y decía: "Estaba lloviendo mucho. Una mitad del campo de juego se encuentra en condiciones óptimas, pero otras partes están muy llenas de agua". Hizo una pausa y agregó en su explicación...

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