Un llamado de atención para el Senasa

 
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La comprobación, el mes pasado, de la presencia de un parásito temible como en una región de nuestro país que se consideraba libre de ese mal debe ser un tema de preocupación tanto para el sector rural como para el Gobierno.Se trata de un parásito que, alojado en las partes más delgadas del cuero de los animales, se dedica a chupar la sangre de sus huéspedes, los debilita, reduciendo su fertilidad, disminuye su producción y también puede provocar la muerte de sus víctimas. Es temible también por cuanto su difusión ha cubierto gran parte del país, acotada ahora a raíz del combate entablado para reducir su área infestada tras grandes esfuerzos y costos, que ahora correrían riesgo de retroceso. Su principal huésped en nuestro país es el ganado vacuno, cuyos daños se estiman en el orden de los 200 millones de pesos anuales. Pero estos ácaros acampan también en el ganado ovino, en perros y otros animales. Ocasionalmente lo hacen en el hombre en circunstancias propias de condiciones de vida harto precarias.es un ácaro hematófago, esto es, alimentado con la sangre de sus huéspedes ,cuyo ciclo de vida cumple cuatro etapas: huevo, larva, ninfa y adulto, etapa ésta en la que provoca los mayores daños. Su hábitat más favorable lo encuentra en regiones subtropicales y tropicales, hecho comprobado entre nosotros por la mayor difusión y agresividad en las regiones noreste y noroeste del país. Su combate comenzó con la disponibilidad de agroquímicos aplicados en las instalaciones rurales. También se lo enfrenta mediante la aplicación de agroquímicos en piletas o...

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