Leyes que no se cumplen

 
EXTRACTO GRATUITO

Entre las atribuciones del Poder Ejecutivo figura vetar total o parcialmente las leyes. Sin embargo, en nuestro país se ha venido desarrollando un tipo de veto no contemplado legalmente y al que el constitucionalista Daniel Sabsay llama con acierto "veto encubierto". Se trata de la falta de reglamentación que requieren numerosas leyes para poder tornarse plenamente operativas. En algunos casos, esas demoras pueden extenderse por años. Eso lleva a que un beneficio intensamente buscado por la sociedad o una disposición largamente debatida entre los legisladores y que contó con el aval del Congreso no puedan empezar a regir.Es lo que sucede actualmente con una treintena de normas que no fueron reglamentadas. Solo por considerar los últimos tres gobiernos, la mayoría corresponden al período kirchnerista, pero las deudas también se extienden a lo que va de la gestión de Cambiemos.Entre otras leyes en esa situación, se encuentran la sancionada en prevención del suicidio, la que dispone beneficios fiscales para las pymes ubicadas en zonas de frontera y la de fomento a las energías renovables. Tampoco rigen plenamente la ley contra el bullying, la de abordaje integral del autismo, la de jardines educativos no oficiales y la de chicos sin cuidado parental.Están los casos en que la reglamentación se ha hecho, pero en forma indebida o incompleta. Por ejemplo, en un reciente estudio realizado por la Auditoría General de la Nación, quedaron demostradas claramente las deficiencias con que se ejecuta el programa nacional de prevención del mal de Chagas, a partir de una reglamentación mal instrumentada.Cuando sostenemos la falta de inocencia de muchas de esas decisiones, apuntamos directamente a aquellos poderes ejecutivos que también reglamentan leyes según su conveniencia, como, por ejemplo, cuando se dispone como órgano de control uno que no es independiente de aquel.Creer que la reglamentación de una ley es un paso insignificante o meramente formal constituye un grave error. Lo saben muy bien, por ejemplo, las personas no videntes o con discapacidad visual o auditiva severa, que no pueden disponer de su perro guía porque la falta de reglamentación les impide contar con el correspondiente certificado previsto en la ley de derecho al acceso, deambulación y permanencia.Lo mismo sucede con la que estableció la promoción y capacitación en las técnicas de reanimación cardiopulmonar. Al no estar reglamentada, no...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA