Una Legislatura vacía, tras la batalla campal

 
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NEUQUÉN (De un enviado especial).- Cientos de botellas de plástico de agua, ya derramada y sucia por el paso del día, marcan el camino hacia el monolito. El zumbido de una lámpara eléctrica y el abundante olor de cenizas aún combustibles decoran el lugar. "Chevron tóxico", se lee en una pintada sobre el pavimento de la calle que lleva directo a la Legislatura.Fuera del edificio aún quedan los vestigios de la batalla campal. Un patrullero, un doble vallado y varios efectivos de la policía provincial custodian en la madrugada las rocas, alambres, vidrios y cartuchos verdes calibre 12 que horas atrás se disfrazaron de armas. "No al pacto YPF-Chevron. Basta de entrega K", se escribió sobre un paredón de la avenida Luis Federico Leloir.Las pintadas se repiten en todo el frente del edificio, levantado en 2007. Las puertas de vidrio están hechas pedazos o, por lo menos, fracturadas. Unos veinte matafuegos se amontonan en una esquina. "Debieron recargarlos varias veces", contó un encargado de la Legislatura para graficar la intensidad de los enfrentamientos, que duraron cerca de siete horas y dejaron varios heridos.Sólo dos opositores se habían quedado hasta el final de la sesión, a las 0.40 de ayer. Seis habían decidido levantarse de sus bancas a las 17. "Fue una sesión ilegítima y escandalosa", había denunciado Beatriz Kritman (CC-ARI), que abandonó el recinto.La izquierda y otros opositores reclamaban la nacionalización de los recursos estratégicos, el fin del desplazamiento de los mapuches de sus tierras, la prohibición del fracking como método de extracción y publicidad sobre las cláusulas secretas del acuerdo YPF-Chevron, que oculta un convenio millonario bajo legislación extranjera. Eso quiere decir que, en rigor, un eventual juicio se definirá en la Cámara de Comercio...

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