Lecturas argentinas: lo judío, entre la perpetración y la angustia

Autor:Perla Sneh
Cargo:Psicoanalista, escritora
Páginas:379-395
 
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1Perpetrar: ejecutar o cometer algún delito o culpa grave.
Donde crece el peligro,
crece lo que salva
HÖLDERLIN
I. La perpetración de la letra
Hablamos una lengua pródiga, generosa en texturas memora-
bles. De los tantos nombres posibles en esa generosidad, se me im-
pone –qué curioso– el de Mafalda: la recuerdo caminando con Ma-
nolito a la salida de la escuela; ella lo nota cabizbajo y pregunta la
razón de su pesar. El amigo, sin decir ni mu, le enseña el cuaderno
donde la letra prolijamente redonda y resignada de la maestra in-
forma al padre del educando: estimado señor, su hijo no hace los
deberes; los perpetra.
El chiste –que enlaza lectura, escritura y falta1– dice una ver-
dad y plantea, sin zanjarlo, un problema moral: lectura y escritu-
ra como modos del crimen. No deja de ser interesante pensar es-
te cruce en tiempos de indigencia educativa como lo son estos,
pero además es interesante pensarlo como escena del pensamien-
to argentino.
¿Por qué no pensar esta perpetración de lo intelectual en refe-
rencia ya no a una ficción con vocación de aguafuerte, sino a un
Lecturas argentinas: lo judío, entre la
perpetración y la angustia
Perla Sneh
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2Seudónimo de Martínez Zuviría, autor de las novelas Oro y Kahal, ambas de
neto corte antisemita. Fue director de la Biblioteca Nacional. Sus libros figu-
ran en el catálogo de la Feria del libro católico del año 2002.
3Martel Julián, La bolsa, Estudio Preliminar de Santiago J. Polito Belmonte,
Imprima Editores, Buenos Aires, 1979.
4Profesor de economía en la Universidad Nacional de Buenos Aires, autor de
“El Plan Andinia”, que describe una supuesta conspiración judía para quedar-
se con la Patagonia, editado en 1971, y que no es más que una adaptación ver-
nácula del libelo conocido como “Los Protocolos de los Sabios de Sión”. Cua-
tro años después, Beveraggi Allende publicó La inflación argentina, en cuya
tapa aparecía la Argentina clavada contra una estrella de David.
5Volveremos sobre este reparo.
ciudadano con nombre y apellido concretos y de peso en la cultu-
ra, un ciudadano que pudiera acceder a la dignidad de un Ministe-
rio -el de Educación, por ejemplo– o a la publicación de sus textos
en matutinos prestigiosos –como La Nación, por nombrar alguno–
o a la dirección de instituciones nacionales –como, digamos, la Bi-
blioteca Nacional– o a nombramientos en el ámbito académico
–por ejemplo, profesor en la Facultad de Economía de la Universi-
dad Nacional de Buenos Aires– o a los más altos cargos de nues-
tras Fuerzas Armadas –como Jefe de Estado Mayor del Ejército–?
Quiero decir, ¿qué pasa si no hablamos de las tareas escolares de
Manolito, sino de las tareas intelectuales perpetradas por Hugo
Wast2, Julián Martel3, Walter Beveraggi Allende4o los generales de
la Nación Brinzoni o Bendini?
Los nombres son elocuentes: asociados –de hecho o de dere-
cho– al antisemitismo, perpetran una lectura de lo judío dictada
por el más absoluto rechazo. Existen otras lecturas, guiadas por la
exaltación o por el homenaje, por la nostalgia, la teología, la here-
jía. Pero, curiosamente –y aquí arriesgo un malentendido– no hay,
o casi5no hay, una lectura judía –de lo judío– que integre el deba-
te nacional. Y digo un debate y no una mera discusión que es lo
que sí aparece en torno a la toma de posición con respecto al pre-
juicio antisemita (toma de posición necesaria, bienvenida, pero
obligadamente detenida en el umbral de lo políticamente correcto
o no, lo que la hace insuficiente como elaboración crítica) Esto no
quita, por supuesto, que haya argentinos –aunque, es curioso, sue-

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