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El Papa y VenezuelaLa preocupación internacional por la situación en Venezuela está en su punto más alto. Curiosamente, algunas voces se distraen cuestionando la actitud del Papa frente a semejante conflicto. Y hay quien lo tilda de ambiguo e hipócrita. No voy a defenderlo. Solo quiero llamar la atención sobre un proceder que es propio de la Iglesia, y que muchas veces es juzgado sin advertir todas sus aristas. No es la primera vez que un papa se halla frente a una situación en la que los creyentes de su misma iglesia están enfrentados y envueltos por la sombra de la guerra: sobran ejemplos en la historia. Los argentinos vivimos algunos de ellos no hace tanto tiempo. Particularmente el papa actual ha intervenido en el diferendo EE.UU./Cuba, y el armisticio en Colombia. Como dijo San Juan XXIII, la Iglesia es madre y maestra, y como tal su jefe aquí en la tierra debe ajustarse al dicho. No puede ni debe manejarse con otros criterios que no sean los inspirados por el Evangelio. Aquellos que se atribuyen juzgar las acciones de sus prójimos no olviden que Dios nos medirá con la misma medida que apliquemos a los demás (Lc 6,38.).Alejandro G. CasenaveDNI 14.434.783El campo y el empleoQuisiera expresar mi discrepancia por las opiniones vertidas por el señor Enrique Monaldi en su carta. Expresa el lector: "El campo genera crecimiento, pero no empleo", aseveración con la cual no estoy de acuerdo. Además, es contradictoria, ya que si hay crecimiento se derrama hacia otros sectores que demandarán nuevos empleos. Un trabajo realizado por el doctor Juan José Llach y colaboradores en 2004 revelaba que el 36% de los asalariados de nuestro país trabajaban en el sector agropecuario. Por supuesto que esa investigación se refiere a los empleos en forma directa e indirecta, y creo que el señor Monaldi solo considera a empleados rurales a los que viven en los campos de producción, que es cierto han disminuido en los últimos años con la adopción de nuevas tecnologías y maquinarias. Ahora bien, ¿cuántos servicios e industrias dependen del agro? Transporte de granos y vacunos, servicios profesionales, comercio, frigoríficos, curtiembres, usinas lácteas, fabricantes de maquinaria agrícola y tractores... la lista puede ser infinita, pero en algunos análisis los macroeconomistas consideran a estos sectores industria y servicios, excluyendo al agro. Si la cosecha es de 80 o 120 millones de toneladas, si la faena es de 12 o 16 millones de cabezas de ganado, ¿acaso no...

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