Las lecciones de la prueba más difícil para Macri

 
EXTRACTO GRATUITO

Cinco días ya pasaron desde la sanción de la reforma jubilatoria, pero sus efectos son aún evidentes en los principales protagonistas del Gobierno. Todos quedaron exhaustos como nunca antes, física y políticamente. En el cierre de la semana sólo deseaban llegar a la Navidad en pie.

Lejos de la retórica resultadista que algún sector interno del oficialismo buscó instalar, la realidad es otra: el debate de la ley expuso al presidente Mauricio Macri a la situación más crítica desde que asumió. No sólo puso en juego la forma republicana de representación legislativa y la posibilidad de que sea reemplazada por un nuevo esquema de expresión popular en las calles, con un nivel de violencia pocas veces vista.

También exhibió un modelo de ejercicio de poder basado en acuerdos que se demostraron débiles, e hizo tambalear algunos principios internos de Cambiemos, generando roces inusuales entre ministros. El Gobierno se quedó con un trofeo muy costoso, la ley, pero también con muchas enseñanzas que sus propios integrantes admiten en reserva con definiciones claras.

"Debemos reforzar los 128 votos en la Cámara de Diputados que nos garantizan gobernabilidad". La frase, que corresponde a un ministro que estuvo involucrado en las negociaciones, marca la preocupación por el déficit político que exhibió Cambiemos. Se suponía que con el recambio de la elección de octubre, las alianzas permitirían mayorías más fluidas, pero la realidad marca que la ausencia de liderazgos claros en la oposición transforma a cada diputado en un lobo solitario. La noche crucial del lunes al martes, los estrategas sagaces del oficialismo parecían arrinconados ante una realidad irreductible. En un salón contiguo del Palacio Legislativo sufrían juntos Marcos Peña, María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, sin poder sumar un voto con su presencia firme y comprometida. Justo ellos, los especialistas en seducir voluntades. Elisa Carrió buscaba marcar el paso de la sesión recostada y físicamente deteriorada, mientras Rogelio Frigerio, Emilio Monzó y Nicolás Massot bregaban con pedidos insólitos de algunos diputados para poder asegurar los votos. La decisión de Mario Negri de no hacer su discurso de cierre y pedir la votación fue lo más parecido a un director técnico reclamando la hora a un árbitro para que termine un partido de fútbol. A las 7 de la mañana, 127 diputados votaron la ley, es decir que el oficialismo podría haber perdido si todo el resto de la cámara se sentaba en...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA