Lavarles el cerebro a los chicos

"Yo me propongo imitar a Mussolini en todo, menos en sus errores", les prometía a los exiliados de la comunidad italiana en la Argentina. Luego explicaba la relevancia del adoctrinamiento en las aulas: "Nosotros tenemos en este momento casi cuatro o cinco millones de estudiantes. Que si no votan hoy votan mañana, no hay que olvidarse. Tenemos que irlos convenciendo desde que van a la escuela primaria. Y yo les agradezco mucho a las madres que les enseñan a decir Perón antes que a decir papá". Las consecuencias de esta decisión estratégica fueron escandalosas y ampliamente reconocidas por la historiografía y por quienes no padecen amnesia política ni moral. Baste recordar, entre una multitud de aberraciones antidemocráticas, la avasallante pedagogía propagandística de aquel régimen, La razón de mi vida (doctrinaria y cursi autobiografía de Evita) como texto escolar obligatorio y, sobre todo, el reemplazo de la materia Instrucción Cívica por la nueva Cultura Ciudadana en los colegios secundarios de los años 50, cuyos capítulos había que aprenderse indefectiblemente de memoria y llevaban como título "Las doctrinas económicas del general Perón" o "Las medidas adoptadas por el gobierno justicialista". Esta praxis burda y autoritaria, y el propósito de catequizar a alumnos de distintos niveles, constituía una política de fondo del peronismo germinal. Después, pensadores marxistas y nacionalistas, que reescribieron las andanzas de Perón a gusto y piacere, propondrían medidas aún más drásticas y "revolucionarias" bajo la consigna de destrozar para siempre el "modelo sarmientino". La dinastía Kirchner, con la ayuda inestimable de cierto sindicalismo docente, retomó esa operación militante y la institucionalizó, si bien ordenó realizarla de manera solapada: no es congruente cacarear diversidad e imponer ideas monolíticas, no es políticamente correcto lavarles el cerebro a los niños y adolescentes, y por lo tanto no hay que levantar demasiado la perdiz. Se trata de contrabandear, compañeros; micromilitar el pizarrón, predicar de lunes a viernes, y convertir las escuelas en incesantes fábricas de votantes y soldados de la causa, inspirados en una mentalidad "patriótica" y antimeritocrática. Ningún otro tema es más grave y central que este, puesto que así se instalan falacias, regresiones, supersticiones y prejuicios contrarios a la iniciativa, la excelencia, la lucidez, el verdadero progresismo y el desarrollo nacional.El manual de Historia Argentina...

Para continuar leyendo

Solicita tu prueba

VLEX utiliza cookies de inicio de sesión para aportarte una mejor experiencia de navegación. Si haces click en 'Aceptar' o continúas navegando por esta web consideramos que aceptas nuestra política de cookies. ACEPTAR