Larreta apuesta a la gestión para intentar brillar con luz propia

Se terminó hace rato el estrés de la campaña y los flashes mediáticos ya no le apuntan de manera directa como hasta hace unos meses. Pero Horacio Rodríguez Larreta está lejos de "hacer la plancha" como jefe de gobierno porteño mientras Mauricio Macri pasa su primer tiempo en la Casa Rosada y María Eugenia Vidal lucha día a día con las dificultades para gestionar en la enorme e imprevisible provincia de Buenos Aires.

"Éste va a ser un año de gestión", le recalca Larreta a su gabinete, con el que se sigue reuniendo puntualmente cada miércoles, a las 8, como cuando Macri era el jefe.

Con el sueño alterado por la llegada de Serena, su tercera hija, Rodríguez Larreta insiste de todos modos en sus rutinas casi prusianas de trabajo, las que le valieron el mote de "robot" por parte del hoy presidente. "Está enfocado", dice uno de los ministros que más lo conocen y que más sufren sus jornadas, que arrancan a las 6 de la mañana.

Bien al estilo Pro, Larreta desayuna una vez por semana en la casa de un vecino que se anota por Facebook para conocerlo. Se reúne con vecinos, visita dependencias de gobierno de manera sorpresiva y recorre centros comerciales a cielo abierto. ¿Cómo le va con la gente? "De vez en cuando alguno le grita cosas, pero en general la recepción es excelente", afirman a su lado. Tal vez los reclamos más comunes tengan que ver con los aumentos: hubo alzas de hasta 30% en el ABL y hasta de 50% en las patentes de los autos.

La obsesión por los horarios y el funcionamiento general del gobierno no le quita conexión con Macri y Vidal, dedicados hoy a las "ligas mayores". "Con Macri se habla seguido y se ve en las reuniones de mesa chica, que hoy son más espaciadas, pero que se siguen haciendo", confía un dirigente de máxima confianza. El grupo selecto lo conforman el empresario Nicolás Caputo; el gurú ecuatoriano Jaime Durán Barba; el jefe de Gabinete nacional, Marcos Peña, y el titular de la Cámara baja, Emilio Monzó. Hermanados por su estilo de gestión, con Macri comparten por estos días cierta desesperación por "el tiempo que se pierde en reuniones protocolares".

¿Y con Vidal? "Hablan casi todos los días", definen a su lado, y niegan cualquier tipo de celos por parte del jefe de gobierno porteño hacia quien fue integrante central del "larretismo" hasta su triunfo en las elecciones bonaerenses...

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