El largo valle entre el pasado y el futuro

En pocos días más se cumplirá un año de la jornada que cambió el rumbo de la política argentina. La primera vuelta electoral del 25 de octubre eclipsó el camino de Daniel Scioli, a pesar de haberle dado el triunfo, y alumbró a un Mauricio Macri que a partir de ese momento supo que sería presidente, no obstante haber obtenido el 34% de los votos, su electorado genuino. Después el ballottage le terminó de otorgar al líder de Cambiemos la compleja responsabilidad de suceder a Cristina Kirchner. Le permitió ganar la elección y marcar el fin de una era. Pero no le garantizó todo el poder necesario para impulsar el inicio de una nueva etapa. Desde entonces, Macri se encuentra embarcado en esa conquista.

El primer plan que diseñó se basó en un modelo de resurgimiento por contraste. Optimista, imaginó que el cambio de clima que provocaría su llegada a la Casa Rosada y la transformación del modo de conducción serían tan profundos que alcanzarían para reactivar inmediatamente la economía, terminar de definir las incertidumbres políticas que dejó el estrecho margen del resultado electoral y retribuir la expectativa social. De algún modo proyectó que el poder que no había terminado de galvanizar en las urnas lo obtendría por la vía de una rápida recuperación productiva. No esperaba resultados mágicos, pero sí una clara tendencia ascendente que le permitiera llenar de datos objetivos su discurso de comparación con el pasado kirchnerista y plantear que el futuro que prometió en la campaña ya era parte del presente. "La ilusión de Macri en los primeros meses era arrasar por el repunte económico", admite un hombre de consulta del Gobierno. Pero ese plan falló.

Después de un inicio de gestión en el que pudo exhibir importantes logros como el "doble exit" del cepo y del default, las nuevas reglas de juego de la economía nunca lograron generar un dinamismo auténtico y constante. Las inversiones llegaron en dosis y el consumo se retrajo. "Me tienen cansado con los brotes verdes", bramó el Presidente hace pocos días, ávido de noticias más robustas sobre la botánica económica. Lo fastidia el mero "optimismo" sobre las perspectivas futuras que los empresarios volvieron a exponer esta semana en el Coloquio de IDEA. Entiende que a estas alturas de su mandato ese término encubre un exceso de vacilación.

Cuentan en el entorno de Macri que también se acentuó su disgusto con el gabinete porque percibe limitaciones en la gestión, sobre todo en las áreas vinculadas a...

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