Un largo camino hasta que amaine la tormenta

 
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La Presidenta fue clara en su mensaje: "Persistiremos en nuestra estrategia de crear una clase media rural fuerte". Lo hizo en un acto en el que anunció el plan de inversiones para el agro para la campaña 2015/2016 por 59.000 millones de dólares, que representan un incremento del 20% de lo destinado a la actividad el año pasado.

¿Cristina Kirchner hizo semejante anuncio y ningún medio de comunicación publicó la noticia que dejaba atrás el conflicto con el campo? No, no fue ella. Fue alguien a quien difícilmente se la pueda catalogar como una nostálgica del neoliberalismo de los años noventa. Fue la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, quien junto a su ministra de Agricultura, Katia Abreu, volvió a dejar en claro lo que significa tener una estrategia de largo plazo, más allá de los problemas de la coyuntura. A cargo de un gobierno que está jaqueada por los escándalos de corrupción de la petrolera Petrobras y obligada a impulsar un ajuste fiscal para que la mayor economía de América latina salga de la recesión, la presidenta de Brasil dijo que, con ese plan agrícola, esperaba que los productores "continuaran respondiendo con más producción de alimentos para la población, más generación de empleo y más riqueza". Para las especialistas, ese programa constituye la primera medida de "agenda positiva" que lanza el gobierno de Rousseff tras el ajuste de las cuentas fiscales. En este caso, más allá de los problemas locales, lo central es la dirección que adopta Brasil. Dilma anunció que en diez años prevé que su país incremente en 50 millones de toneladas la producción de granos y en ocho millones de toneladas la de carnes (bovina, porcina y aviar) "sin mayor presión sobre los recursos de la tierra y el agua". En otras palabras, con tecnología y mejora de la productividad.

Aquí, mientras tanto, las preocupaciones de la producción son otras: cómo hacer para llegar en las mejores condiciones posibles hasta que en el recambio presidencial de diciembre próximo haya un cambio de rumbo. El primer eslabón de la mayoría de las cadenas de la producción está roto y en el Gobierno creen que la única solución es otorgar subsidios en vez de rentabilidad. Esto se advierte en la lechería. Según un informe del Instituto de Estudios Económicos y Negociaciones Internacionales de la Sociedad Rural Argentina (SRA) mientras que los precios de los lácteos en góndola se incrementaron un 30% entre abril de 2014 y el mismo período de este año, los valores que...

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