La lapicera de Milei y la teoría del shock permanente

El presidente Javier Milei y su pareja, Fátima Florez, se besan en el escenario del teatro Roxy de Mar del Plata, al terminar la función que ella dio el viernes por la noche

Javier Milei cambió la motosierra por la lapicera. Por su mesa de trabajo circulan pilas de papeles que, con su firma, se van integrando a esas normas enciclopédicas con las que transmite la apariencia de un cambio de régimen . El vértigo ejecutivo funciona como antídoto a la debilidad institucional de un presidente sin historia, sin partido y sin músculo legislativo.

La teoría del shock permanente resume un concepto que está por encima del contenido de las medidas e incluso del rumbo decidido. Milei interpreta el resultado del balotaje de noviembre como un mandato popular de transformación radical y de combate al establishment político.

La condición minoritaria es, entonces, una virtud, como refleja su obsesión con el relato de los Macabeos y las Fuerzas del Cielo . Por eso toma decisiones antes de negociar o, como ocurre casi a diario, dinamita conversaciones en curso para perplejidad de sus propios operadores .

Corre una carrera de tiempo contra sus opositores y también contra aquellos que podrían ser sus aliados si él encontrara interés en el diálogo. Se trata de ver quién cambia a quién. Mucho se habló del pragmatismo de Milei a medida que se acercaba al gobierno y es cierto: no se cortó un brazo por subir impuestos ni titubeó en pactar con los frigoríficos precios controlados del asado para las Fiestas. Pero hay un costado de su personalidad que se resiste a incorporar las lógicas de la política.

Como en la campaña, sus adversarios no terminan de descubrir quién es este hombre ni cómo tratar con él. Lo miran como detrás de un vidrio empañado; una figura difusa cuyos movimientos resultan nebulosos. Es un "prototipo" , como señala un agudo protagonista de estos 40 años de democracia. No se ajusta a modelos anteriores con los que compararlo y aún resulta imposible pronosticar cómo va a funcionar (o si va a funcionar). Milei firma el proyecto de ley ómnibus que envió al Congreso el miércoles 27 de diciembre

Lo que va quedando en evidencia es su predisposición a construir gobernabilidad a la ofensiva. Por segunda vez en la semana este sábado arengó a sus simpatizantes a resistir a "la casta delincuente que busca coimas". Aprovecha el aturdimiento de los perdedores de las elecciones con la determinación de un Houdini bajo el agua: actúa a toda velocidad porque es consciente de que el oxígeno se puede agotar.

¿Hasta cuándo dura el fervor popular de quienes ansiaban el fin del antiguo régimen? ¿Hay un despertar liberal en la sociedad argentina capaz de subsistir al golpe en el bolsillo que se sentirá a lo largo del verano? "Vienen meses duros, pero va a valer la pena", dijo el Presidente el viernes a la noche al final de la función teatral de su novia, Fátima...

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