Sentencia de Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo , 12 de Julio de 2011, expediente 20.915/2010

Fecha de Resolución12 de Julio de 2011

Poder Judicial de la Nación -1-

Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo Expte. nº 20.915/2010

SENTENCIA DEFINITIVA Nº 73282 . SALA

V. AUTOS:

"LANGENHEIM CHRISTIAN DANIEL C/ RED FOTOGRAFICA S.A. S/ DESPIDO"

(JUZGADO Nº 80).

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital federal de la República Argentina, a los 12 días del mes de julio de 2011, se reúnen los señores jueces de la Sala V, para dictar sentencia en esta causa, quienes se expiden en el orden de votación que fue sorteado oportunamente; y el DOCTOR E.N.A.G. dijo:

I) Contra la sentencia de grado que hizo lugar a la demanda (fs. 78/83) se alza la accionada por cuanto se tuvo por cierta la relación laboral indicada sin advertir que el actor podía ser reemplazado por un tercero por lo que el trabajo no era infungible y, consecuentemente, debía ser considerado empresario. Cuestiona también por elevados los estipendios regulados a la representación letrada del actor (fs. 87/89). A fs. 91/92

contesta agravios la parte actora.

II) El hecho de que los trabajadores pudieran ser reemplazados entre sí no desplaza la figura del trabajador dependiente ni convierte por este solo hecho a quien presta servicios en empresario. En todo caso podría tratarse de un contrato de trabajo por equipo.

Para resolver la presente causa debe tenerse presente:

1) Todo contrato es por definición un acto de cooperación.

Las partes, cualquiera fuera ella, no llegan al contrato por libertad (como sostiene el contractualismo liberal) sino por necesidad. Esto significa que se contrata con alguien porque ese alguien puede suplir una carencia, una necesidad en el sujeto. Sin falta en los sujetos no hay interés en el contrato.

2) De allí que sostener que la empresa servía al chofer de reparto no es otra cosa que un abuso de la homonimia de dos unidades conceptuales diversas del término “servicio”. Con este sentido, el industrial metalúrgico brinda al operario el servicio de hacer posible el trabajo que otorga las posibilidades de subsistencia.

3) Precisamente porque la cooperación es requisito de la contratación (si bien la intensidad de la necesidad es diversa) la relación laboral no se inscribe en el hacer de los sujetos sino en tanto proyección de estructura. No es la imagen del sujeto la que determina al trabajador (v.gr., el artista metalúrgico y el encargado de la venta de su obra tienen un hacer y un vestirse inverso a las reales posiciones contractuales) sino la posición de estructura.

4) En este orden de ideas lo que cualifica los polos Poder Judicial de la Nación -2-

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trabajador y empleador es la estructura de empresario y los lugares relativos a esta de trabajador y empresario. Salvo excepciones autorizadas por la ley (supuesto de empresas de servicios eventuales) los conceptos de empleador y empresario son coextensivos. Por este motivo el carácter de empresario es el índice válido para determinar la interposición de empleador.

5) La diferencia entre la figura genérica de la locación de servicios y la figura específica del contrato de trabajo no radica en un hipotético acto voluntario mediante el cual se pacta la dependencia, porque la dependencia no se puede pactar (recuérdese al respecto las críticas de L. y R. a Hobbes), no es un efecto de la “voluntad libre” sino de estructura. Hay relación de dependencia precisamente porque no hay concurrencia de “voluntades libres”, sino motivación situada (en situación) que es consecuencia de posiciones sociales relativas en un campo estructurado de modos de producción, distribución, intercambio y consumo. De hecho, la locatio servii, es la locación de esclavos, en el origen una suerte de empresa de servicios eventuales de la antigüedad.

6) Es la estructuración que puntúa el artículo 5 RCT lo que permite observar las correlativas posiciones en el ámbito de la empresa. Quien utilice medios personales, materiales e inmateriales organizándolos (por sí o por interpósita persona) para el logro de sus fines es el empresario. El empresario es quien aparece entonces como titular de la estructura empresa que, por supuesto, no es una persona jurídica ni una cosa sino, sencillamente, una organización de medios para el logro de fines. Para decirlo burdamente, la estructura es como un “collage”, no es en los elementos como puede ser captada sino en la organización de estos elementos discretos.

Por este motivo la empresa es una estructura productiva.

7) En el campo de investigación del derecho, al igual que en el resto de las ciencias sociales, no existen datos en bruto, todos ellos dependen de su articulación en el conjunto de los otros, ninguno escapa a la dependencia de la articulación. Esta consideración se hace aún más relevante en el ámbito de la estructura de empresa.

8) En tanto la empresa es estructura productiva, ese collage que ella es sólo puede ser considerado como conjunto, lo que excluye que el universo de los elementos presentes en la empresa puedan ser considerados como totalidad completa. La empresa es estructura productiva en tanto la totalidad de sus elementos están organizados (son inteligibles) a partir de un fin: la producción. Esto es,

hacer advenir algo que no es en el presente. Por este motivo puede decirse que la estructura productiva de empresa articula sus elementos alrededor de un vacío que la Poder Judicial de la Nación -3-

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impulsa. Este vacío constituye precisamente su fin. Y a esta forma general de las estructuras productivas responde como particularidad histórica el giro del capital en las sociedades capitalistas.

Volviendo a la definición inicial del artículo 5 RCT, la relación entre empresario y medios (materiales, inmateriales y personales) no es de dominio sino, más precisamente, de goce (frui). La utilización de esos medios, que son útiles en tanto medios (uti), se resuelven en un fin que es el goce. El término de la actividad que instrumentaliza a bienes materiales e inmateriales y personas es el fin de la empresa. En expresión clásica esto constituye el goce, como inmediatamente se ha de desarrollar.

Los medios siempre refieren a otra cosa. Esa otra cosa es el goce o fin de la empresa. En este punto es esencial el análisis del discurso agustiniano que realiza J.L.B.:

La referencia le da un valor transitivo al objeto del uti, de la “utilización”, que se refiere a otra cosa de la cual se deberá (y podrá) gozar por sí misma. Un goce (frui) está pues en el horizonte de toda utilización (uti). La “utilidad” es el uso de los bienes ofrecidos por la providencia divina. No hay pues una jerarquía entre “gozar” y “utilizar”: la jerarquía está en la referencia, en la ordinatio; de allí el papel fundamental de la razón (ratio) y del saber (scire) dentro de la referencia.

En este orden de ideas, no es la posesión o la tenencia y, menos aún el dominio,...

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