Sentencia de Corte Suprema de la Provincia de Buenos Aires, 22 de Junio de 2011, expediente C 104541 S

PonenteSoria
PresidenteNegri-Kogan-Soria-Pettigiani
Fecha de Resolución22 de Junio de 2011
EmisorCorte Suprema de la Provincia de Buenos Aires

Dictamen de la Procuración General:

La Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de Junín dispuso el rechazo de la demanda de daños y perjuicios que había sido acogida parcialmente en la instancia de origen (v. fs. 723/742) iniciada por M.E.L. d.D. y R.H.D. , por sí y en representación de su hijo menor R.G. , contra Telefónica de Argentina S.A., Argencobra S.A. y sus respectivas compañías aseguradoras como consecuencia del accidente del que resultara damnificado directo el último de los nombrados, al lesionarse el ojo izquierdo con un cable de telefonía cuya propiedad y custodia atribuyen a las sociedades accionadas (v. fs. 827/846).

Contra dicha forma de resolver se alza la parte actora a través del recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley de fs. 870/881vta. que funda en la errónea aplicación de los arts. 921, 1076, 1111 y 1113 del C.C.

Denuncia absurdo en la valoración de la prueba, violación del principio de congruencia y afectación de sus derechos de defensa e igualdad.

Sus agravios son:

1) La incongruencia, por exceso, en la que incurre el decisorio ya que entiende que de las defensas presentadas por las accionadas frente a la pretensión actoral resarcitoria "no surge en forma concreta y específica el argumento central esgrimido por el sentenciante al momento de revocar totalmente el fallo de primera instancia".

En efecto, arguye que la Cámara estaba restringida a tratar las causales eximentes de responsabilidad consistentes en "culpa de la víctima y/o de un tercero por quien no se debe responder"; esta última, en alusión a la culpa in vigilando de los padres con relación a su hijo.

Pero no obstante este claro y acotado campo de conocimiento se extralimitó el a quo y al señalar como argumento central de su decisión que la manipulación imprudente del cable de telefonía por parte del menor ha sido el único factor determinante del suceso y que el nexo de causalidad pretendido por los actores entre el riesgo de la cosa y el daño no ha sido constatado, estando en juego en última instancia la autoría y los requisitos para establecerla, dictó un fallo al que califica de sentencia ultra petita que -como tal- debe ser revocado.

En definitiva sostiene que ni el simple hecho de la víctima como causante del perjuicio ni la cuestión de la autoría del daño por parte del niño con aptitud suficiente como para provocar la ruptura del nexo causal (tópicos en los que la Alzada funda su decisión), fueron argumentos alegados por las accionadas.

Por otra parte, esboza que no es posible referirse en autos a la "culpa de la víctima" por tratarse el damnificado de un menor de diez años que de acuerdo a nuestro sistema legal carece de discernimiento, intención y voluntad, cuestionamiento que desarrolla en exceso más adelante. Así mismo sostiene que tampoco es válido imputar culpa in vigilando a los progenitores del niño ya que el suceso dañoso no podría haber sido evitado por ellos.

Concluye el tema pregonando que por ser novedoso, sorpresivo y extraño a la litis el principal argumento sobre el que se apontoca la solución brindada, se violan sus derechos de defensa en juicio e igualdad ante la ley.

2) La equivocación en la que incurre la sentencia al valorar la conducta del infante cuando ésta no puede tener trascendencia jurídica en tanto su autor es inimputable por contar con siete años de edad al momento del accidente, motivo por el que tampoco es posible atribuirle culpa al niño en su accionar; completa la idea afirmando que la liberación de responsabilidad que estatuye el art. 1113 del C.C. para daños proferidos por el riesgo o vicio de una cosa se refiere al obrar culposo de una persona y no a un simple hecho por ella realizado. Por eso es que no media en el caso acto interruptivo del nexo causal, en tanto no puede hablarse propiamente de culpa de la criatura.

3) La absurda valoración de la prueba en la que incurrió el a quo al afirmar que no ha sido acreditado "el carácter riesgoso de la cosa inerte" (cable de teléfono).

Alega que de una correcta interpretación de las periciales médica oftalmológica y en seguridad e higiene así como del testimonio del parquero del complejo habitacional en cuyo espacio verde se produjo el siniestro, debe colegirse totalmente lo contrario. Y con sustento en la afirmación de que el cable es una cosa sumamente riesgosa, que fue olvidada por las demandadas encargadas de su cuidado, cabe responsabilizarlas por los daños sufridos por el menor.

4) La arbitraria cuantificación de los daños efectuada por los jueces a los fines de tener una pauta regulatoria de los honorarios correspondientes a los profesionales intervinientes en autos.

La queja no puede prosperar.

La Alzada, para resolver como lo hizo, principió por analizar el especial supuesto de responsabilidad que se discute en autos en el que medió la participación de una cosa inerte (restos de cable de telefonía desechados por las empresas titulares de su dominio y encargada de su instalación) en la causación del daño al niño actor. Y para ello reseñó abundante y calificada doctrina autoral así como antecedentes jurisprudenciales (tanto nacionales como extranjeros) desplegados en torno a casos en los que se han resuelto reclamos de similar naturaleza al aquí traído.

Llegó a la afirmación de que es el damnificado, es decir quien pretende el resarcimiento, el encargado de demostrar la forma en la que intervino la cosa (inerte) en la causación del perjuicio (ya que por lo común no ocasiona por sí misma daño alguno), vale decir su posición o comportamiento anormal, que explique en qué consiste el riesgo que ostenta, postura que además encuentra apoyo en la doctrina legal que se cita en sentencia.

Y complementando ello precisó que es menester probar por quien lo alega (conf. art. 375 del C.P.C.) la intervención activa y autónoma de la cosa riesgosa en el inicio de la relación causal ya que para este tipo de dañosidad no rige ningún tipo de presunción legal.

Sentado de esta forma el marco teórico general sobre el que deben reposar los hechos litigiosos, y luego de intentar reconstruir la escena concreta de causación del daño (tarea dificultosa por cierto en tanto todo lo que surge del escrito de la demanda civil, la denuncia efectuada ante el juez de menores y las declaraciones testimoniales -ligeramente disímiles- brindadas por una misma persona en ambas sedes, no es suficientemente explícito y conteste), señaló que toda vez que la cosa no presentaba un riesgo específico, intrínseco, ordinario o extraordinario, era carga de la actora - que en su inteligencia quedó incumplida- demostrar en el caso su carácter peligroso.

Y volviendo sobre la misma línea de razonamiento, sin dejar de ponderar que la circunstancia de hallarse el cable diseminado en el parque -aún de tenerse por cierta- operó como una "simple condición" más en modo alguno fue suficiente para ser reputada "causa adecuada o idónea" para ocasionar el perjuicio, tuvo por acreditado que el impulso causal ha sido externo a la cosa inerte y ajeno a sus cualidades tornándose así el objeto dañador en un mero instrumento de quien lo manipuló incorrectamente, concluyendo lacónicamente que "la movilidad impresa por una manipulación imprudente del menor ha sido el único factor determinante del suceso" (fs. 839vta./840).

De esta manera, no habiéndose acreditado en el caso el riesgo o vicio de la cosa inerte, deviene innecesario buscar la culpa en la conducta de la víctima como posible eximente de responsabilidad; ello por entrar en juego la noción de la autoría, independientemente de que ésta sea culpable o voluntaria.

Y así las cosas, aseveró el a quo que resulta suficiente para determinar la responsabilidad la consideración del simple hecho de la víctima causante del daño aún cuando ella sea inimputable (menor de siete años de edad) como sucede en la especie, sacándose la cuestión del terreno de la imputabilidad para transportarla al de la autoría, concluyendo que puede existir en ciertos casos autoría del hecho dañoso por el inimputable.

Por último, y en orden a todo lo dicho, brevemente descartó la necesidad de analizar la supuesta culpa in vigilando de los padres del niño y declaró abstractos el resto de los agravios expresados.

Luego de...

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