Sentencia de Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo , 20 de Mayo de 2010, expediente 33.461/07

Fecha de Resolución20 de Mayo de 2010

Poder Judicial de la Nación Año del Bicentenario Causa Nro. 33461/07

SENTENCIA DEFINITIVA NRO. 85897 CAUSA NRO. 33461/07

AUTOS: “K.J.C.C. LABORATORIOS BACON S.A. Y OTROS S.

DESPIDO”

JUZGADO NRO. 46 SALA I

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los 20 días del mes de Mayo de 2.010, reunida la Sala Primera de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, para dictar sentencia en la causa del epígrafe, y de acuerdo a la correspondiente desinsaculación, se procede a votar en el siguiente orden:

El D.V. dijo:

I)- Contra la sentencia de fs.583/588 apela la parte actora,

presentando su memorial a fs.593/605. El perito contador apela sus honorarios a fs.591.

II)- La parte actora, luego de plantear la nulidad de la sentencia de grado bajo el argumento de ausencia de fundamentación, se queja porque se rechazó su reclamo indemnizatorio y salarial fundado en la Ley de Contrato de Trabajo. Insiste en que medió entre las partes una contratación de tal naturaleza, en virtud de los elementos arrimados a la causa. Destaca las tareas para las cuales fue contratado desde agosto de 1999 hasta marzo de 2002 y con posterioridad a esta última fecha, así como la circunstancia de que percibía una contraprestación de periodicidad mensual, que cumplía un horario estipulado, que el objeto de su contratación excedió “la realización de un invento”, en síntesis,

que no es un “empresario asociado” a la demandada sino un trabajador dependiente.

D. en torno de la propiedad intelectual y/o industrial del invento de la semilla “braquibac-radiofarma I-125”, destinado al tratamiento de una dolencia física, y el destinatario del rédito comercial que produjo ese descubrimiento. Hace hincapié en las declaraciones testimoniales, en la prueba contable, en la existencia de un organigrama que lo ubica como “jefe de mantenimiento de la línea braquibrac”, en la prueba informativa, y en el fraude que habría implicado la suscripción –entre las partes- de un contrato de “consultoría”. Finalmente,

solicita se aplique el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación in re “Vizzotti, C.A. c/AMSA” a los fines de cuantificar la indemnización que, a su criterio, le corresponde por el despido indirecto en el que se colocara. Invoca un antecedente de este Tribunal, al que califica cómo “prácticamente IDENTICO” al presente (fs.604vta. in fine).

III)- Liminarmente, he de destacar que el precedente sobre el cual tanto se insiste en la apelación, in re “Mittelman, S.R. c/LaboratoriosB.S. s/despido” (SD. 84966 del 26-12-2007), transitó, tal como se desprende de mi voto en esa causa, sobre facetas de hecho y prueba, puesto que se debatió –eso sí, al igual que en el sub-examine- la existencia o no de un contrato de trabajo, concluyéndose allí en sentido favorable a la actora. Esta circunstancia revela que la suerte de esta causa –sin que esto implique adelantar criterio alguno- no se encuentra ligada a la del antecedente tan fervorosamente invocado por el apelante, puesto que –reitero- deberemos desentrañar las características de la relación que vinculara a las partes de este pleito, para luego concluir sobre la naturaleza de esa relación.

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Puntualizada esta cuestión, memoro que el actor, de profesión ingeniero, sostuvo en el escrito inicial que en agosto de 1999 fue contratado para realizar “inicialmente tareas referidas a un proyecto y posterior dirección de construcción del laboratorio de control de calidad para los productos de medicina nuclear que el laboratorio elaborara… Junto con esa tarea y al poco tiempo también se le encomendó el armado de un sistema de transporte de muestras, y otro proyecto y dirección de acceso de producción al control de calidad. Por su eficacia y empeño puesto en las tareas indicadas, las autoridades del Laboratorio le asignan la responsabilidad técnica de la “odanisición” del grupo electrógeno para la alimentación eléctrica de todo el laboratorio… todas estas tareas apuntaban al diseño de un nuevo laboratorio, capaz de competir con laboratorios de primer nivel….se colocó bajo la tutela técnica del doctor G.B., entrenándose en la fabricación de generadores de Tc-99m para uso médico, fabricación de semillas de yodo 125 para braquiterapia….”. Respecto de esto último, señaló que es “coautor del producto conocido como “braquibac radiofarma de semilla de YODO 125… habiéndosele encomendado desarrollar y construir la instalación del prototipo para la fabricación de esas semillas,

adecuándolo a las normas sanitarias vigentes y a las impuestas a su vez por la autoridad regulatoria nuclear…” (los destacados me pertenecen). Explicó que cumplía un horario de 9 a 17 hs., el que se extendía permanentemente debido a las tareas encomendadas, y que su remuneración mensual se liquidaba por comisión (fs.4vta.), a razón del 11,11% sobre el precio de cada unidad vendida del producto respecto del cual se atribuyera la coautoría, que el laboratorio comercializaba y cuyo “desarrollo de fabricación fuera patentado en parte por el actor…”. También relató que ante las promisorias expectativas de venta de aquel producto,

…se lo convoca para que continuara… en la atención de la línea de producción….

y se le encomendó la gestión relativa al manejo de ese material, ante la autoridad de Regulación Nuclear, la CNEA y el Ministerio de Salud Pública (fs.5vta.). Dijo haber sido obligado a firmar un contrato de consultoría, que intentaba ocultar la relación laboral que venía desarrollándose desde el año 1999, a emitir facturas por la prestación de sus servicios, y el que denomina “vaciamiento salarial” habría sido la causa que lo llevara a disolver el vínculo habido con la empresa demandada. Sobre esto último, refirió que hacia septiembre u octubre de 2006 se intentó eliminar el pago de sus comisiones, o reducirlas, en relación a la venta de la semilla I-

125, y que no obstante sus exitosas gestiones tendientes a la venta de ese producto, “la mayoría de los países” exige para adquirirlo la presentación de un certificado al que identifica como “NIST” (fs.8vta.). A pesar de sus constantes reclamos para que la demandada cumpliera con ese requisito de certificación, no lo logró, lo que hizo que mermaran considerablemente las operaciones de venta del producto, todo lo cual lo condujo al intercambio telegráfico transcripto a fs.9vta/10 y a considerarse despedido ante el desconocimiento de la relación laboral invocada, el 14 de septiembre de 2007.

La demandada, a su turno y luego de negar pormenorizadamente las circunstancias invocadas por Kiefer (fs.137/140), explicó que se trata de un profesional independiente de extensa trayectoria, que trabajó en la Comisión Nacional de Energía Atómica hasta el año 2000 aproximadamente, que en 1996 –junto con otras personas- constituyó la firma Dimalcom SRL, de la cual era socio gerente, dedicada a realizar por sí o por terceros prácticas médicas de diagnóstico de alta complejidad, todo lo cual llevó al Sr. N. –codemandado y ex presidente del laboratorio demandado- a entablar relaciones comerciales tanto con el actor como con la sociedad de la cual era 2

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cuotapartista. Sostuvo que en marzo de 2002 arrimó al laboratorio un contrato de consultoría,

entre cuyas cláusulas destaca aquella en la cual se pactaron comisiones sobre el monto bruto de la facturación, y otra en la cual “…impone la transferencia “post mortem” de los derechos del contrato a favor de su hija y su...

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