Justicia politizada

Dos días después de asumir la Presidencia, la primera ley que promulgó Raúl Alfonsín, a quien ahora Alberto Fernández admira y nombra seguido como el padre de la democracia, fue la 23.040, por la que se derogó el decreto ley "de Pacificación Nacional", la llamada autoamnistía militar. En ese entonces Fernández tenía 24 años, acababa de recibirse de abogado y, según dijo en 2019, integraba los equipos de campaña de Italo Luder, candidato del PJ para el cual también militaba en Río Gallegos el joven matrimonio Kirchner. Luder, un hombre del derecho, hacía campaña diciendo que iba a mantener la autoamnistía dictada por el general Bignone.Horas después de derogarla, Alfonsín dispuso el procesamiento de las Juntas Militares y de los líderes guerrilleros y convocó a Ernesto Sabato y a otras personalidades muy prestigiosas, como Hilario Fernández Long, Magdalena Ruiz Guiñazú, Gregorio Klimovsky, Marshall Meyer, Jaime de Nevares, para constituir la Conadep. Del Congreso, que era fuertemente bipartidario, se sumaron tres diputados radicales. El peronismo, hay que repetirlo porque este es un dato que se suele invisibilizar, como se dice ahora, rechazó la invitación para integrar la Conadep. Tampoco asistieron sus dirigentes a las audiencias del juicio a las juntas, lo que significó una forma de boicot político. Ninguno de ellos estaba en la majestuosa sala de la planta baja del Palacio de Tribunales siquiera el histórico día en que el fiscal Julio César Strassera cerró su alegato exclamando "¡señores jueces, nunca más!". Frase que devino en símbolo de aquella epopeya porque también se llamó así el informe de la Conadep.En estos 35 años, ni el peronismo, mucho menos el kirchnerismo (que llegaría a denostar a Strassera) ni en forma individual los líderes actuales informaron alguna vez que cambiaron de idea sobre aquellos sucesos fundacionales de la democracia. Tampoco se arrepintieron, que se sepa, de haber impulsado para presidente en 1983 a un jurista que pensaba perdonarles todo a los militares (todo incluye los secuestros, los asesinatos, las desapariciones, los robos de bebés, los detenidos-desaparecidos arrojados al río de la Plata) y que además prometía hacerlo valiéndose del perdón que ellos mismos se habían dado. ¿Cómo fue, entonces, que el peronismo se apropió de la expresión "nunca más" con toda su carga simbólica, incluso luego de haber tenido la osadía de insertarle otro prólogo al informe de la Conadep porque no les gustaba lo que había...

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