Juntos por la paz: un momento especial entre el Papa Francisco y Maradona

 
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ROMA.- Quedará registrado como el día de la conversión de Maradona, o el día de un abrazo inolvidable entre dos grandes: el papa Francisco y el "pibe de oro", Diego Armando Maradona. Eran las 17.15 en el aula de audiencias Pablo VI. De riguroso traje negro, corbata, arito de diamante, pelo corto, el Diez había esperado más de una hora que el Pontífice saludara, uno por uno, a funcionarios del cuerpo diplomático de los países representados en el Partido Interreligioso por la Paz, a rabinos, imanes musulmanes, sacerdotes, empresarios, familiares y acompañantes. En la espera, a Maradona se lo veía con rostro contrariado. ¿Cómo? Él, el número uno, ¿esperando que otros saludaran, antes que él, a Francisco?Pero a las 17.15 (hora italiana) cambió todo. Luego de hacer fila, como los demás, el Diez llegó por primera vez ante Jorge Bergoglio. Y, como luego dijo el mismo Maradona a los periodistas, "se juntaron dos potencias" que se fundieron en un abrazo que provocó una ovación en el Aula Pablo VI. "El Papa es más grande que Maradona, él es el verdadero fuera de serie", contó luego el ex futbolista a los periodistas. "Me había alejado de la Iglesia porque pensaba que no hacía lo suficiente para los necesitados, pero Francisco es distinto. ¿Qué me dijo? Que me estaba esperando", agregó. Y fue más allá: "El Papa es el mejor, me hizo sentir un argentino bueno y me da mucho placer que un argentino esté haciendo tan bien las cosas en un lugar tan prestigioso como ser papa en el Vaticano. Después de haber tenido muchos papas que miraban la política y no miraban los chicos con hambre, éste a mí me pega en el corazón cuando habla del hambre que hay en el mundo, que es una realidad que no podemos dejar pasar de largo".Maradona le regaló al Papa una camiseta de la selección con el número 10 y el nombre Francisco impreso en la espalda, y una dedicatoria: "A Papa Francisco, con todo mi afecto y mucha paz para todo el mundo". Y reveló que también le dijo cosas tan personales que durante ese abrazo con el hombre vestido de blanco -amante del fútbol, que quiere una Iglesia pobre para los pobres e hincha de San Lorenzo-, se acordó de su madre, doña Tota, y le pidió por ella. "Me comprometí a trabajar por la paz", también contó Diego. Impaciente, Maradona no se quedó para sacarse la foto de grupo al final de una audiencia bastante "indisciplinada" -como siempre, rompiendo el protocolo, Francisco se acercó a saludar gente y a hablar con los periodistas-. Pero más tarde, en el...

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