Juguetes para tod@s

Antes de ir al colegio, Félix agarra el bebote de su hermana mayor que adoptó como propio, lo acomoda en su cama y lo despide con un beso. "En un rato vuelvo", dice mientras lo tapa amorosamente. Varias veces lo llevó con él al jardín, a la sala de 3 y 4 años, hasta que Verónica Frágola, su mamá, lo convenció de que el bebote se quedara en casa. "Es para protegerlo. Cada vez que lo llevaba generaba en las madres todo tipo de comentarios. «¿No te va a salir gay?», me decían. En casa mis hijos juegan con lo que quieren, se disfrazan con mi ropa, usan mis zapatos, se pintan... Pero hoy yo tengo que protegerlo, el día de mañana tendrá sus herramientas para contestarle a los demás."

Como hija única, Verónica, publicista y beauty blogger de 38 años, jamás tuvo la experiencia de intercambiar juguetes con un hermano. Pero recuerda que sus padres eran muy amplios en cuanto a respetar sus gustos e intereses personales. "Recuerdo que tenía una lunchera del Increíble Hulk, que en los 80 era bastante heavy para una nena, y varios Playmobil. Nunca me dijeron «no juegues con esto o aquello». Crecí con la idea de que cada uno podía jugar con lo que quisiera y cuando tuve a mis hijos, traté de seguir en ese camino", dice la mamá de "casi trillizos": su hija de 6 años, y sus mellizos varones de 5.

Lejos de los prejuicios, Verónica está orgullosa de cómo Félix se relaciona con ese bebote. Y destaca que no todos los comentarios son negativos. "Una vez alguien se me acercó y me felicitó porque estaba criando a un hijo que iba a ser un gran padre -recuerda-. Eso habla de un cambio en la sociedad. Y la verdad es que para mí está buenísimo que él pueda conectarse con esa parte. Mi hija más grande, de 6, juega al fútbol y con el barco pirata. Jamás me pidió una muñeca hasta este año que quiso la Monster High. En casa no ponemos etiquetas, el juego es libre. Si quieren pintarse la uñas, que se las pinten: los chicos necesitan experimentar y saciar su curiosidad."

Educar a los hijos sin distinciones de género, es decir, sin las características o los comportamientos que la cultura le atribuye a lo femenino y lo masculino es una de las tendencias en alza en torno de la crianza. Celebrada por muchos, cuestionada por otros, hay padres que eligen dejar de lado el rosa o el celeste y piden, incluso, que los regalos a sus hijos sean juguetes "neutros", que no puedan asociarse con uno u otro género. La tendencia incluso se nota en las solicitudes de niñeras. "Últimamente nos está pasando bastante...

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