Juan José Gerardi Conedera, in memoriam

Autor:Movimiento Monseñor Gerardi
RESUMEN

Han transcurrido once años desde aquel domingo 26 de abril de 1998.

 
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Han transcurrido once años desde aquel domingo 26 de abril de 1998. Fecha que ha quedado grabada en nuestra memoria con inmenso dolor. Éramos muchos los que mirábamos con esperanza el camino abierto a partir de la firma de los Acuerdos de Paz, creyendo que los asesinatos selectivos ordenados y ejecutados por las fuerzas de seguridad del Estado, eran cosa del pasado. La muerte violenta de Monseñor Juan José Gerardi Conedera nos situó con crudeza ante una dura realidad: continuaba viva la intolerancia, la prepotencia, el imperio de la brutalidad sobre el poder de la verdad y de la razón.

Muchos fueron los proyectos y las acciones que, como pastor y como guatemalteco impulsó y desarrolló Monseñor Gerardi, en su determinación y compromiso evangélico de acompañar al pueblo en su lucha por una vida más digna y más humana. La pastoral indígena, la pastoral social, la pastoral de áreas marginales, la creación, junto con Monseñor Próspero Penados del Barrio, de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado… y su gran obra, la que sin duda le costó la vida: el Proyecto Interdiocesano de Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI) que culminó con la entrega del Informe “Guatemala: Nunca Más”.

Monseñor Gerardi entendió, vivió y puso en práctica la nueva eclesiología del Concilio Vaticano II. Esa visión que inspiró a Monseñor Pedro Casaldáliga a expresar que “el sentido y la realidad más profundos de la Iglesia no es su organización, su aparato, sus aspectos jurídicos, su autoridad… sino la comunidad de los creyentes ´constituidos en Pueblo´". Monseñor Gerardi supo ser, supo situarse como parte de ese Pueblo, como Obispo hermano.

Se acercó a las comunidades no tanto para hablar, sino sobre todo para escuchar la palabra silenciada de tantos hombres y tantas mujeres víctimas de la violencia estructural y de la violencia represiva. Palabra dolorosa, palabra solidaria, palabra de esperanza. Gracias a su compromiso, al de sus colaboradores y de los animadores de la reconciliación, se dio cauce a la verdad de las víctimas, reconocida en algunos casos hasta por los propios victimarios. Una verdad que nos libera a todos… Una historia reconstruida desde la verdad y la demanda de justicia.

Hoy continuamos siendo agredidos por aquellos que no tienen más armas que las de la fuerza bruta y que son responsables de la violencia generalizada que nos golpea a los guatemaltecos y guatemaltecas.

¿Qué nos diría hoy Monseñor Gerardi? ¿Qué proyecto impulsaría? ¿Qué acción...

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