La izquierda y el verdadero progresismo

 
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La visita del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, a la Argentina y las protestas de distintos grupos de izquierda evidencian las contradicciones de quienes han abandonado su filiación progresista con tal de apoyar cualquier régimen antioccidental y retrógrado que identifique como enemigo al país del Norte.

Las manifestaciones públicas contra el mandatario estadounidense carecieron de mayor significación. Apenas unas 200 personas se movilizaron en Bariloche para repudiar la presencia de Obama en esa ciudad, en tanto que alrededor de 1500 militantes de agrupaciones de izquierda se reunieron un día antes en inmediaciones del predio de La Rural, donde debía llevarse a cabo un encuentro organizado por la Cámara de Comercio norteamericana. Allí algunos encapuchados celebraron el habitual ritual de quemar banderas con barras y estrellas en señal de repudio. Para quienes tapaban su cara, Obama es el "rostro humano" del estado imperialista más poderoso de la Tierra, "responsable hoy, no sólo de los padecimientos de nuestro pueblo, sino de los pueblos del mundo".

Simultáneamente, se hizo pública una carta abierta de 121 profesores de diferentes universidades de los Estados Unidos y del resto del mundo dirigida a Obama, donde mostraban su "preocupación" por la visita, pues advirtieron "señales que indicarían un alarmante cambio de rumbo en el tratamiento de los derechos humanos en ese país", pidiéndole que exhiba la mejor tradición de la lucha por los derechos civiles en la historia de los Estados Unidos.

Cabe preguntarse: ¿cómo es posible que un centenar de profesores pueda continuar viviendo y enseñando en universidades norteamericanas si esa nación fuese responsable de los padecimientos de todos los pueblos del mundo? ¿Quiénes son los progresistas: la izquierda vernácula que quema banderas o los 121 intelectuales que piden a Obama que honre la mejor tradición de la lucha por los derechos civiles en ese país? La elección de esos profesores por radicarse y dictar clases en los Estados Unidos no ha sido distinta de la de muchos otros intelectuales y científicos que también lo hicieron con anterioridad.

Los más destacados, sin duda, fueron aquellos forzados a emigrar de la Alemania nazi, como Hannah Arendt y los integrantes de la Escuela de Frankfurt, Theodor Adorno, Herbert Marcuse, Max Horkheimer y Erich Fromm, que encontraron en los Estados Unidos las condiciones para pensar y expresarse en libertad, aun desde el marxismo. Hasta tal...

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