La izquierda marchó para pedir planes, un paro general y votos

 
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"¿Y la CGT dónde está?", reclamaba uno de los carteles que los manifestantes desplegaron ayer sobre Avenida de Mayo y Lima, uno de los focos de las protestas que ayer jaquearon la ciudad. Entre bombos y enormes banderas rojas, la multitud coreaba enfurecida contra la central sindical. "Adónde está, que no se ve, esa famosa CGT", repetían.El sindicalismo "combativo", agrupaciones piqueteras lideradas por el Polo Obrero y referentes del Frente de Izquierda-Unidad protagonizaron ayer que comenzó con cortes en los accesos a la ciudad y culminó con un acto en Plaza de Mayo. Reclaman que la CGT convoque a un paro de 36 horas con movilización y la reapertura de programas sociales. Con esta medida de fuerza, no solo buscan lanzar una advertencia al presidente Mauricio Macri, sino también al principal candidato opositor, Alberto Fernández.A las 12, los manifestantes cortaron el Puente Pueyrredón, Puente Saavedra y los cruces de las avenidas Rivadavia y General Paz, tres puntos nodales para acceder a la Capital desde el conurbano bonaerense. Con un fuerte operativo conjunto de las fuerzas de seguridad y el despliegue de la "supervalla" en el Puente Pueyrredón, evitaron el corte total de los accesos. Luego de permanecer casi tres horas allí, los manifestantes se concentraron en la Avenida de Mayo."Con bonos no va a alcanzar. Lo que hace falta es un aumento salarial", indicaba una bandera del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (Sutna), en referencia al refuerzo no remunerativo que el Gobierno acordó con la CGT y los empresarios. Por delante de la bandera, los integrantes del Sutna abrían paso a la movilización con petardos y bombas de estruendo.A su alrededor, los comerciantes mantenían las persianas bajas, semiabiertas. Un supermercado chino atendía con las rejas cerradas. Custodiados por un guardia de seguridad o por algún empleado que improvisaba esa tarea, los comerciantes observaban atentos el desarrollo de la protesta. Los transeúntes filmaban con sus teléfonos el avance de las columnas por la Avenida de Mayo."Es una tragedia. No solo no llegan los clientes: hay días que por las marchas ni siquiera llegan los proveedores. Muchos directamente dejan de venir porque asocian la zona con caos, deja de ser un ambiente para distenderse. El Gobierno no...

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