Ironía de la emergencia: el plan hizo a empresarios extrañar Fútbol para Todos

 
EXTRACTO GRATUITO

El rasgo más peculiar del por el Gobierno describe en sí mismo la trampa en que ha caído la Argentina: ninguna de las partes firmantes del pacto cree en él. Como si se tratara de una teatralización de funcionarios y hombres de negocios dentro de la que subyace una decepción colectiva: mientras no se logre convencer a la sociedad de reformas impopulares que podrían bajar el gasto público y, como contraparte, la carga impositiva y la inflación, el país deberá resignarse a medidas paliativas que tal vez, en el mejor de los casos, sirvan para que no vuelva el populismo."La Argentina es un país raro", repiten últimamente en la Casa Rosada, al verse acorralados por críticas a izquierda y a derecha. Según las primeras, dicen, no haría falta normalización alguna de la economía porque todo se solucionará volviendo a crecer; en el caso de los ortodoxos, agregan, lo que no contemplan es lo que Macri llama "restricción política": aquellas imágenes de diciembre de 2017 frente al Congreso en las que, entre pedradas de manifestantes y pedidos kirchneristas de levantar la sesión porque supuestamente había "un muerto", se discutía una reforma en el cálculo de jubilaciones que ni siquiera desactivó la bomba previsional.Lo más probable es que la reunión del lunes en Olivos entre el Presidente y los líderes de las empresas firmantes del acuerdo, a la que ayer convocaban funcionarios de la Casa Rosada, vuelva entonces a ser otra puesta en escena. La foto eterna de uno de los últimos países de inflación incontrolable. Porque el mundo discute ya otras cuestiones, la mayor parte de índole global: Angela Merkel teme que las tensiones entre Estados Unidos y China afecten el comercio internacional y, por lo tanto, el producto bruto alemán y el europeo para este año. Putin acaba de celebrar un nuevo hito en su política de sustitución de importaciones: mediante desgravaciones impositivas, logró que Mercedes-Benz abriera la semana pasada su primera planta en la región de Moscú, modalidad con que algunas corporaciones evitan las restricciones comerciales que la Unión Europea viene aplicándole a Rusia desde que adhirió Crimea a su territorio.La discusión de la Argentina es, en cambio, consigo misma. Sin consenso interno en cómo convertirse en un país viable, no ha logrado todavía desentenderse del kirchnerismo, la fuerza a la que el Gobierno le asigna la mayor parte de la herencia. Un círculo vicioso en todo sentido.Rechazo al populismoQue la expresidenta tenga...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA