Un invicto fantástico

RESUMEN

Cuando Messi, Agüero, Higuaín y Di María juegan juntos, la selección no falla

 
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BELO HORIZONTE.- "Cuando ellos ven algo en lo que no se sienten cómodos tienen que venir, tocarme la puerta y decírmelo. Acá las puertas están abiertas. Somos todos una familia con un objetivo. No escuchar al otro es un síntoma de soberbia y de falta de inteligencia." Lo confesó Alejandro Sabella hace un tiempo, con amable permeabilidad al debate. Parece que Lionel Messi tiró la puerta abajo.

Es preferible el sistema imperfecto en el que todos crean que el ideal si no los convence a todos. El futbolista necesita sentirse valioso e identificado con la partitura que se le ofrece para que aparezca la pertenencia. Después de sus volantazos, las convicciones de Sabella habían quedado custodiadas por una cajita de cristal. Con el estilo de la selección en fuga, Messi apareció para explicarle al mundo cómo quiere que juegue su Argentina. Cuando se habla de la selección, se habla de Messi. Y, después, de Higuaín, Agüero y Di María. Porque los apellidos dicen mucho más que las formas que ha intentado tallarle el entrenador.

"Los cuatro de arriba van a jugar siempre o casi. En el golpe por golpe, siempre va a sufrir más el rival." Aun apartándose de su ideario más próximo a los recaudos que a los riesgos, esto también lo dijo Sabella, en febrero de 2013, tras derrotar a Suecia, en Estocolmo. Messi ayer se lo refrescó. Desde sus creencias futbolísticas, sus sensaciones en la cancha y el contundente valor de los antecedentes. Aquí los fundamentos se vuelven demoledores: si los Cuatro Fantásticos comparten la cancha, la Argentina no pierde. Y algo más: con ellos en el campo, el equipo marcó 25 goles. Con su rúbrica, 21. ¿Cómo se los repartieron? Higuaín, 7; Messi, 6; Agüero, 5, y Di María 3. Y los otros cuatro tantos? ¡fueron en contra! Del alemán Khedira, el surcoreano Park Chu-Young, el sueco Lusting y el bosnio Kolasinac. La conclusión es aplastante: no sólo la Argentina está invicta con el póquer en la cancha, sino que además ellos acapararon todos los goles. Imprescindibles e insaciables.

En la siempre ardiente Barranquilla, Sabella confesó que "se parió" esta selección. Remontó la adversidad de irse en el último minuto en desventaja al entretiempo, tras sufrir la pérdida de Nicolás Burdisso por la rotura de los ligamentos. Y la audacia acompañó al entrenador en un instante fundacional. El medio campo titular formó con Sosa, Mascherano, Braña y Guiñazú; arriba, Messi e Higuaín. Sabella sustituyó a Guiñazú...

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