Introducción

Autor:Enrique Herszkowich
Páginas:11-13
 
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Introducción
Los judíos a fines del siglo XIX
Desde hace más de dos mil años, los judíos constituyen una minoría
religiosa y étnico-cultural dispersa por todo el mundo. A partir de la
pérdida de independencia política del antiguo reino de Judea (surgi-
do aproximadamente hacia el 1000 a.C.) tras fracasadas rebeliones
contra el Imperio Romano en los dos primeros siglos de la Era
Común, los judíos se dispersaron por toda la cuenca del Mediterrá-
neo y por la Península Arábiga.
En las sociedades que los albergaban, los judíos se diferenciaron
por sus ritos religiosos y por sus costumbres y tradiciones culturales.
Sus prácticas comunitarias, sus leyes y las de los pueblos en que re-
sidían, que dificultaban la integración plena, alimentaron a la vez
comportamientos endogámicos que fortalecieron su conciencia de
pueblo o nación, identidad que terminó de madurar hacia el final del
siglo XVIII, además de la identidad religiosa.
Como minoría, los judíos debieron integrarse mayoritariamente
en ámbitos urbanos o semi-urbanos, ya que no tenían acceso a la tie-
rra (no pertenecían a las aldeas campesinas locales), y obviamente no
podían ser nobles o clérigos. Así, la mayoría de ellos se dedicaba a
profesiones o labores propias de las ciudades: comercio, artesanado,
intermediación entre campo y ciudad, entre otras actividades. Frente
a las prohibiciones para adquirir bienes inmuebles y ante el peligro
de expulsiones en la Europa medieval y moderna, los judíos solían
invertir en bienes que pudieran llevarse con ellos. Podían trasladar
pequeños objetos vendibles en cualquier mercado, o el llamado capi-
tal cultural, es decir, la educación y el estudio.

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