Introducción

AutorJulieta Rostica - Lucrecia Molinari
CargoEditora del Dossier - Editora del Dossier
Páginas9-12
Revista de Estudios so bre Genocidio. Año 7, volumen 10, Buenos Aires, noviembre de 2015, ISSN 1851-8184 / ISSN-e 2362-3985
9
Introducción
La celeridad de pensar el genocidio guatemalteco
El 25 de abril de 2015 miles de guatemaltecos se nuclearon frente al Palacio nacional
para ped ir la renuncia de la vicepresidenta de la nación por haberse descubierto un
escándalo de corrupción que la involucraba. Roxan a Baldetti ren unció, así como si-
guieron renunciando y caminando hacia la cárcel más de una docena de funcionarios
de lo más confiables para el presidente. Las manifestaciones continuaron: 20 mil y 60
mil personas volvieron a nuclearse en subsiguientes convocatorias para pedir, ahora, la
renuncia del presidente. Pero hasta el momento, Otto Pérez Molina sigue aferrado a su
cargo de jefe de Estado. Tras él está el respaldo de la gran burguesía nacional guate -
malteca nucleada en el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales,
Industr iales y Finan cieras (CACIF). Esta ali anza entre la burgu esía y los m ilitares no
es nueva. De hecho, es una de las claves para comprender el período que siguió a la
contrarrevolución de 1954 y a las décadas de 1960 y 1970, cuando se fortaleció la au-
tonomía corporativa de los militares, el desarrollo de la contrainsurgencia y los primeros
pasos en el genocidio.
Hay que desempolvar viejos recuerdos: Otto Pérez Molina es un ex militar, kaibil, que
triunfó en las elecciones bajo la consigna de la mano dura. Durante la dictadura militar
encabezada por José Efraín Ríos Montt, Pérez Molina fue jefe del destacamento militar
de Nebaj, la cabecera municipal de la región Ixil (entre julio de 1982 y marzo de 1983).
Más adelante fue jefe del Estado Mayor del ministro de Defensa y posteriormente jefe
de la Inteligencia Militar, la tenebrosa D2. En la coyuntura del autogolpe del presidente
Jorge Serrano Elías fue el enlace entre empresarios y militares. En el siguiente gobier-
no fue jefe del Estado Mayor Presi dencial y luego Inspector General del Ejército. En
síntesis: es un militar, además, formado bajo los principios de la Seguridad Nacional,
miembro de una institución que ejerció la violencia política ilegítima e ilegal contra los
ciudadanos del Estado y que quebró la institucionalidad democrática. ¿Por qué acata-
ría el pedido de los manifestantes?
Durante su presidencia (2012-) se dio apertura al juicio contra José Efraín Ríos Montt
y José Mauricio Rodríguez Sánchez por los delitos de genocidio y crímenes de lesa hu-
manidad. Pérez Molina fue implicado por uno de los testigos en este juicio e indirecta-
mente aludido en la declaración del mismo José Efraín Ríos Montt. Entre el 19 de marzo
y 10 de mayo de 2013 se re alizó el debate oral y púb lico que absolvió a Rodrígu ez
Sánchez, pero condenó a Ríos Montt. Diez días después de dictada la sentencia, esta
fue anulada por la Corte de Constitucionalidad. Ni el presidente, ni viejos sectores de la
ultra derecha, ni el CACIF, ni los seguidores del discurso de la “reconciliación” quisie-
ron que el juicio continúe. Sin embargo, el tribunal citó a las partes para el próximo 23
de julio de 2015, cuando, en teoría, se reiniciará el debate oral y público.
El juicio contra José Efraín Ríos Montt viene de una espe ra de años. La aplicación
del principio de jurisdicción universal por la Audiencia Nacional de España había moti-
vado allá por 1999 a Rigoberta Menchú Tum a presentar una denuncia por el delito de

Para continuar leyendo

Solicita tu prueba

VLEX utiliza cookies de inicio de sesión para aportarte una mejor experiencia de navegación. Si haces click en 'Aceptar' o continúas navegando por esta web consideramos que aceptas nuestra política de cookies. ACEPTAR