Intereses territoriales antárticos de Estados Unidos: localización y sentido geopolítico

Páginas39-68
Fecha01 Enero 2025
Fecha de publicación01 Enero 2025
AutorMauro Queirolo
MateriaCiencias sociales
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos:
localización y sendo geopolíco
Mauro Queirolo
Malvinas en Cuesón, 4, e030, Arculos ciencos, 2025
ISSN 2953-3430 | hps://doi.org/10.24215/29533430e030
hps://revistas.unlp.edu.ar/malvinas
Universidad Nacional de La Plata
La Plata | Buenos Aires | Argenna
Intereses territoriales antárticos de Estados Unidos:
localización y sentido geopolítico
Esta obra está bajo una Licencia Creave Commons
Atribución-NoComercial-ComparrIgual 4.0 internacional
Antarctic Territorial Interests of United States:
Location and Geopolitical Sense
Mauro Queirolo
queirolomauro@gmail.com
https://orcid.org/0009-0009-6929-6229
Instituto Nacional del Agua
Argentina
Recibido: 22 de octubre de 2024
Aceptado: 14 de febrero de 2025
Publicado: 21 de agosto de 2025
Resumen
En el Tratado Antártico de 1959, firmado en Washington, Estados Unidos dejó asentada su
posición de no reconocer ningún reclamo de soberanía y reservar sus derechos en todo el
continente blanco. Esta postura, sostenida hasta la actualidad, expresa la existencia de
intereses territoriales que, a diferencia de los reclamos formales con delimitaciones
establecidas, permanecen ocultos.
Con el presupuesto metodológico de que en la Antártida las actividades —aunque sean
científicas— reflejan intereses territoriales, en el presente trabajo se analiza la cartografía y
los documentos oficiales provenientes de las investigaciones científicas realizadas entre 1956,
el inicio de la presencia antártica ininterrumpida de Estados Unidos, hasta el verano austral de
2024-2025.
En busca de un patrón espacial a lo largo de la línea temporal, la localización del despliegue
científico realizado en el periodo 1956/2024-2025 se contrasta sistemáticamente con el
documento secreto desclasificado de planificación de operaciones de 1955, reconstruido por
el autor desde dos archivos, que delineó un área de interés territorial. El artículo concluye
definiendo el interés territorial antártico de Estados Unidos y su sentido geopolítico.
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
Palabras clave
Antártida, Estados Unidos, intereses territoriales, geopolítica, actividad científica
Abstract
In the 1959 Antarctic Treaty signed in Washington, the United States established its position of
not recognizing any claim of sovereignty and of reserving its rights over the entire white
continent. This stand, maintained until the present, expresses the existence of territorial
interests that, unlike formal claims with established delimitations, remain hidden.
With the methodological presupposition that in Antarctica the activities —even if they are
scientific— reflect territorial interests, the cartography and official documents of the scientific
investigations carried out between 1956, the beginning of the uninterrupted Antarctic presence
of the United States, and the austral summer of 2024-2025 are analyzed.
In search of a spatial pattern along the temporal line, the location of the scientific deployment
carried out in the period 1956/2024-2025 is systematically contrasted with the declassified
secret operations planning document of 1955, reconstructed by the author from two archives,
which delineated an area of territorial interest. The article concludes by defining the Antarctic
territorial interest of the United States and the geopolitical sense of it.
Keywords
Antarctica, United States, territorial interests, geopolitics, scientific activity
40
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
Introducción
Estados Unidos (EE. UU.) nunca reclamó territorio en la Antártida. En
el Tratado Antártico que rige hasta el presente, firmado en diciembre
de 1959 en Washington, este país dejó asentada su posición de no
reconocer ningún reclamo realizado [Figura 1] y de reservar todos sus
derechos en el continente blanco.
De este modo, en la posición de EE. UU. se puede reconocer la
existencia de intereses territoriales en la Antártida, lo que lleva a
realizar la pregunta de investigación del presente trabajo: ¿dónde se
localizan esos intereses territoriales estadounidenses en la Antártida?
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
41
Figura 1. Reclam os terr itori ales en la A ntárti da
Fuente: Elaboración propia a partir del original de Cancillería Argentina
(https://cancilleria.gob.ar/). Diseño: Mercedes Tizio
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
A partir de este objetivo de investigación, cuyo estudio histórico no
cuenta con antecedentes, se adopta el enfoque teórico del realismo
clásico de la ciencia política, particularmente, el principio del interés
como concepto ordenador de la realidad. Se asume, además, el
presupuesto metodológico de que en la Antártida las actividades —
aunque sean científicas— reflejan intereses territoriales. Asimismo, se
toman como fuentes documentos y cartografía oficial de EE. UU.
provenientes de diferentes archivos; se utilizan técnicas geopolíticas
en el análisis y se elaboran mapas respecto a la ubicación de bases y
actividades científicas desde 1956 hasta 2024-2025.
El artículo, luego de la introducción, presenta un primer capítulo que
inicia en 1955 con la planificación del comienzo de la presencia
ininterrumpida estadounidense en la Antártida. La fuente historiográfica
clave es el documento secreto reconstruido por el autor, originalmente
compuesto por un texto titulado La localización de los intereses
antárticos de Estados Unidos (Rose y Glennon, 1988, pp. 611-614) y
un mapa adjunto, Reclamos territoriales en la Antártida(Central
Intelligence Agency [CIA], 1955). Dicho documento, que delineó un
área de interés territorial, se contextualiza, se analiza y se toma para
contrastar lo planificado y lo realizado hasta la firma del Tratado
Antártico en 1959.
En los capítulos sucesivos, se continúa la comparación del área de
interés territorial demarcada en 1955 con la localización de las
actividades que efectivamente se realizaron, en la secuencia temporal,
hasta el tiempo presente. En ese sentido, el segundo capítulo presenta
las actividades científicas de EE. UU. entre 1960 y 1990, relacionadas
con los recursos minerales del continente blanco y sus mares
circundantes; el tercero comienza en 1991 y continúa la localización de
las estaciones construidas y el despliegue científico realizado hasta
2024-2025; en el último, se presentan las conclusiones.
42
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
El área de interés territorial en el mapa Pájaro Azul” (1955/1959)
El documento clave de la presente investigación, que requiere una
contextualización para su comprensión, fue realizado en el marco
histórico del orden internacional bipolar de la Guerra Fría, en su etapa
de la denominada coexistencia pacífica, previo a un acontecimiento
relevante para la historia antártica en general y, en particular, para la
estadounidense: el Año Geofísico Internacional (AGI). Con su
participación en la organización del AGI, EE. UU. comenzó en 1956 su
presencia ininterrumpida en el continente blanco.
El AGI se desarrolló entre el 1 de julio de 1957 y el 31 de diciembre de
1958. Si bien se llevaron adelante numerosos proyectos científicos de
observación y evaluación planetaria en el Ártico, en la región ecuatorial
y en tres meridianos seleccionados de polo a polo, los principales
focos de los esfuerzos de EE. UU. fueron la exploración del espacio
exterior y la Antártida.
Desde 1939, la actividad antártica creciente y las escaladas de tensión
que se dieron, principalmente, entre la Argentina, Chile y el Reino
Unido, amenazaron con convertir a la Antártida en un escenario u
objeto de conflicto. Ante esto, EE. UU. reconoció la necesidad de
congelar el asunto de los reclamos soberanos para servir a sus
intereses. Así, el Consejo de Seguridad Nacional (CSN) realizó la
Declaración de Política del 16 de julio de 1954 (NSC 5424/1), donde
mencionó en sus consideraciones generales:
3. EE. UU. tiene reclamos potenciales sobre grandes áreas en
todas las partes exploradas de la Antártida, como resultado del
descubrimiento y la exploración, y reclamos no oficiales realizados
en nombre de EE. UU. Las actividades sostenidas de otros
reclamantes ahora amenazan con debilitar los reclamos
potenciales de EE. UU. en ciertas partes de la Antártida, que
puede tener una importancia considerable en el futuro para EE.
UU. Actividades comparables (expediciones, bases, etc.) que
requieren una inversión continua de fondos por parte de los EE.
UU. o en nombre de los EE. UU. serán necesarias para preservar
nuestros derechosantárticos potenciales.
4. En ausencia de actividades estadounidenses en la totalidad o
43
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
en ciertas partes de la región, la única forma factible de proteger
nuestros reclamos potenciales de un deterioro relativo sería un
acuerdo de moratoria entre los Estados Unidos y los actuales
demandantes. Un acuerdo de esa naturaleza podría ser muy difícil
de negociar (Baehler et al., 1983, p. 1760)1.
Con ese diagnóstico de situación, el CSN fijó como objetivos: 1) una
solución del problema territorial antártico que garantice el
mantenimiento del control por parte de EE. UU. y las potencias amigas
de su zona de influencia, y que a la vez excluya a los enemigos; 2) la
libertad de exploración e investigación científica con un máximo
intercambio de cartografía y datos científicos; y 3) el acceso a los
recursos naturales que le sean de utilidad.
La Declaración de Política del CSN sobre la Antártida se enmarcó en la
llamada Política de Derechos(Rose y Glennon, 1988). Esta, que se
ha mantenido hasta el tiempo presente, ha consistido en afirmar que
EE. UU. tiene derechos en la Antártida a la vez que desconoce los
reclamos de soberanía existentes. De hecho, la posición
estadounidense de desconocer abiertamente los reclamos soberanos
antárticos es sostenida desde el 2 de abril de 1924, con la respuesta al
Ministro de Relaciones Exteriores del Reino de Noruega por parte del
Secretario de Estado, Charles E. Hughes, en la que plantea que el
descubrimiento y la toma de posesión formal no son suficientes para
sentar derechos de soberanía si no se acompañan por un
asentamiento permanente en el territorio en cuestión (Fuller y Dennett,
1939, pp. 519-520).
Esta Política de Derechos”, que se terminó imponiendo como
decisión, se discutió al interior del Gobierno estadounidense contra la
posición de realizar un reclamo soberano formal cuanto antes. Es en
este contexto que el Grupo de Trabajo de la Antártida de la Junta
Coordinadora de Operaciones elabo para el Consejo de Seguridad
Nacional el documento reconstruido por el autor2 titulado La
localización de los intereses anrticos de Estados Unidos”, con fecha
del 29 de marzo de 1955.
44
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
En el documento, al momento de plantear la necesidad de determinar
cuestiones que surgieron durante la planificación de las operaciones,
se realiza la pregunta disparadora sobre la que se centrará todo el
contenido: ¿En cuáles grandes áreas debería EE. UU. concentrar sus
futuras actividades (y eventualmente sus reclamos)? (Rose y
Glennon, 1988, p. 611)3.
Tras dar argumentos a favor y en contra de la Política de Derechosy
la Política de Reclamación (Rose y Glennon, 1988), el documento
expone la posición del Departamento de Estado, que planteó:
El Departamento de Estado propone entablar negociaciones
bilaterales con los siete países reclamantes de la Antártida
(Argentina, Chile, el Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Noruega
y Francia) para obtener su reconocimiento de los derechos
superiores de EE. UU. en ciertas áreas (indicadas en el mapa
adjunto a este reporte) a cambio del acuerdo de EE. UU. de no
impugnar sus reclamaciones individuales en las áreas restantes
(Rose y Glennon, 1988, p. 613)4.
Si bien las negociaciones nunca se llevaron adelante y perduró la
Política de Derechos”, el documento expuso la localización de los
intereses territoriales de EE. UU., en dónde se planificó concentrar las
actividades, fuese o no fuese realizado el reclamo. En el mapa titulado
Reclamos territoriales en la Antártida[Figura 2], se delimitó con azul
el Área de interés propuesto de EE. UU.(CIA, 1955)5.
El área de interés territorial marcada en el mapa se subdividió en
cuatro letras explicadas en el texto. La parte A, el núcleo de una futura
reclamación, en el sector sin reclamar de los 90° O a los 150° O; la B,
a lo largo de las costas de los reclamos noruego, australiano, francés y
neozelandés; la C, el Polo Sur y alrededores hasta los 80° S; y la D,
entre los 20° los 90° O, en la península antártica y el mar de Weddell,
donde se superponen los reclamos argentino, chileno y británico.
45
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
El documento con la propuesta para negociar con los reclamantes
según las áreas, prosiguió con el detalle. A modo de muestra, para el
Área D —en la que la península antártica no fue incluida como parte
del área de interés territorial en el mapa, pero sí fue referenciada en el
texto como tal—, el Departamento de Estado manifiesta:
c. En las restantes zonas costeras de 20° a 90° O (mar de Weddell y
las áreas de la pensula Palmer, Área [D]), los derechos de los EE.
UU. están en conflicto con los reclamos superpuestos del Reino
Unido, la Argentina y Chile. Aq el problema es complicado por el
hecho de que los EE. UU. no pudieron reconocer ninguna de las
reclamaciones en las áreas donde entran en conflicto. Sin embargo,
46
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Figura 2. Área d e interés territ orial d e EE. UU., 1955 (ma pa Pájaro Azul”)
Fuente: CIA (1955)
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
podríamos, en los mismos términos que se indicaron anteriormente,
acordar no impugnar sus reclamaciones a lo largo de las costas, a
cambio de que reconozcan individualmente derechos superiores de
los EE. UU. al sur de aproximadamente 80° de latitud S (parte del
Área C) (más una salida al mar de Weddell y alguna zona costera
cerca de la base occidental de la península Palmer, por ejemplo, la
isla Alejandro I). La alternativa presentada a estos tres reclamantes
podría ser una eventual reclamación de los EE. UU. que incluya la
península y entre en conflicto con la suya (Rose y Glennon, 1988, pp.
613-614)6.
Por lo que se comprende del documento en su conjunto (texto y
mapa), el sentido geopolítico de la propuesta del área de interés
territorial para localizar las futuras actividades de EE. UU. (y
eventualmente sus reclamos), tiene al polo sur geográfico y
alrededores como centro de gravedad (Área C). Al polo sur se le
agregan las vías de acceso desde distintas direcciones de entrada al
océano Austral, por los océanos Pacífico (Área A), Índico (Área B) y
Atlántico (Área D).
Otra consideración geopolítica es la forma del área de interés del mapa
Pájaro Azul”. La zona marcada no tomó la forma de sectores como
seis de los siete reclamos [Figura 1]. La excepción fue Noruega, que
no adhirió al sistema de sectores en ninguno de los polos; su reclamo
antártico de 1939 no tomó definiciones sobre los límites norte y sur,
que en los demás países es hasta el polo geográfico. EE. UU. tampoco
adhirió a la división por sectores en los polos, por ende, los intereses
territoriales trazados en el mapa no siguieron dicho esquema. El
reclamo noruego, que no alcanzó el polo sur, no se superpuso con el
centro de gravedad del área de interés de EE. UU. en 1955.
En el documento de la planificación de operaciones se puede reconocer
una continuidad desde la primera instalación de bases de año
completo por EE. UU., en el verano austral de 1939-1940, hasta
comienzos de 1941. La expedición al mando del almirante Richard E.
Byrd sigu las directrices que le envió el presidente Franklin D.
Roosevelt el 25 de noviembre de 1939, quien le fijó los objetivos
geográficos [Figura 3].
47
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
En la misma carta, que fue desclasificada y publicada en 1956, el
presidente estadounidense ordenó que durante los vuelos se
realizaran acciones tales como arrojar tubos con reclamos escritos
que podrían ayudar a respaldar un reclamo de soberanía por el
Gobierno de Estados Unidos(Axton et al., 1956, p. 13)7.
Uno de los principales fundamentos que tuvo EE. UU. para sostener la
Política de Derechosfue la ignorancia respecto a la tierra incógnita
austral. La libre investigación científica internacional, establecida como
objetivo en la Declaración de Política del 16 de julio de 1954, se
convirtió en el medio para develar las riquezas del continente y, al
mismo tiempo, para reafirmar los derechos.
Al momento de sentar posición respecto al documento de la
localización de los intereses, el Departamento de Defensa expresó que
no se debía realizar ningún reclamo hasta que se pueda hacer un
48
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Figura 3. Órden es del pr esident e Roosevel t al almi rante Byr d (25/11/1939)
Fuente: Elaboración propia a partir de Howat et al. (2019). Diseño: M. Tizio
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
análisis inteligente para determinar las áreas de valor potencial(Rose
y Glennon, 1988, p. 617)8. En su posición, Defensa manifestó:
En la actualidad, se sabe poco acerca del valor potencial de
cualquier parte del continente antártico. Nunca se han visto grandes
áreas. Reclamar ciertas porciones ahora y ceder derechos a otros sin
conocimiento de topografía, geología, depósitos minerales y muchas
otras consideraciones que influyen materialmente en los valores
relativos en la Antártida sería imprudente y, en el mejor de los casos,
una apuesta innecesaria (Rose y Glennon, 1988, p. 617)9.
Además de los recursos naturales, otro de los intereses antárticos
preponderantes fue el interés militar de la península antártica. Si bien
la denominada en el país del norte como península Palmer no se
marcó dentro del área de interés del mapa (CIA, 1955), sí lo hizo en el
texto ya citado (Rose y Glennon, 1988, p. 614) y en otro documento de
dos meses después.
En la reunión realizada por miembros de los departamentos de
Defensa y de Estado con un senador que consultó sobre las
reclamaciones a realizar en la Antártida, se expresó la valoración
estratégica de la península como el extremo sur en el pasaje
bioceánico de Hoces/Drake. En el memorándum secreto de la reunión
del 3 de junio de 1955, Walworth Barbour, del Departamento de
Estado, escribió:
Él [William Godel, del Departamento de Defensa] le dio al senador
[Ralph E. Flanders] una copia del mapa Pájaro Azuly le dijo que las
próximas expediciones establecerían cinco estaciones estadounidenses
permanentes (Pequeña América, Tierra de Marie Byrd, Polo Sur,
Estrecho McMurdo y Mar de Weddell). El área tiene cierto valor
estratégico, dijo, porque el pasaje de Drake es una ruta alternativa
alrededor de Sudamérica en caso de que el canal de Panamá sea
inhabilitado. Ni Estados Unidos ni ningún otro país habían realizado
todavía ningún descubrimiento mineral que justificara la explotación
según los métodos hasta ahora conocidos. Otros países habían
establecido bases en el área, particularmente alrededor de la
pensula Palmer, lo que les otorgaba derechos muy fuertes. Sin
embargo, la Administración definitivamente estaba avanzando en la
dirección de hacer una reclamación oficial (Rose y Glennon, 1988, p. 620)10.
49
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
En el memorándum de la reunión se reconoce que los funcionarios
gubernamentales lo llamaron al mapa Pájaro Azul”, ya que la silueta
del área marcada en azul parece un pájaro cuyo pico es la toponimia
de Kemp coast en el reclamo australiano por la vía de acceso del
Alternativa(CIA, 1955) [Figura 2].
Para 1956, a diferencia de lo plasmado en el mapa Pájaro Azuly de
lo mencionado en el memorándum de junio de 1955, EE. UU. instaló
siete bases [Figura 4]. Dos fueron en la costa opuesta del mar de
Ross, en tierra firme y no en el hielo como las Little America. Al menos
desde febrero de 1955, el jefe del Grupo de Trabajo de la Antártida
(que elaboró el escrito La localización de los intereses antárticos de
Estados Unidos y el mapa Pájaro Azul”), el contralmirante George
Dufek (Rose y Glennon, 1988, p. 608), impulsó conversaciones con
Nueva Zelanda. En ese momento se conformó la alianza antártica de
EE. UU., que sirvió de puerta de entrada en el océano Pacífico,
formando la vía Nueva Zelanda-McMurdo-Polo Sur.
50
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Figura 4. Estac iones d e EE. UU. en 1956-1957
Fuente: Elaboración propia a partir de Howat et al. (2019) y PGC Map Catalog
(https://maps.apps.pgc.umn.edu/id/1653). Diseño: M. Tizio
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
Luego de terminado el evento del AGI, el 1 de diciembre de 1959, se
firmó el Tratado Antártico en Washington. Con ello se logró la
consecución del objetivo fijado del acuerdo moratorio sobre los
reclamos soberanos que permitiría la libre exploración científica
cooperativa entre las naciones. Luego de su firma, EE. UU. inauguró,
en 1968, la Estación Palmer en la península antártica y continuó la
investigación de los recursos minerales para precisar la localización de
sus intereses territoriales.
La investigación de recursos naturales antárticos (1960/1990)
Durante las tres décadas entre 1960 y 1990, el asunto de los recursos
minerales antárticos estuvo en la agenda de discusión a nivel mundial.
En dicho periodo, EE. UU. exploró con actividades científicas las
riquezas de la Terra Australis Incognita para identificar las áreas de
valor potencial.
A comienzos de la década del sesenta ocurrió un suceso científico que
impactó de lleno en el conocimiento de los recursos naturales en la
Antártida: la constatación de la teoría de la tectónica de placas. La
existencia hace millones de años de un supercontinente denominado
Pangea, que se fue separando hasta formar los continentes que
existen en el presente, comenzó a ser científicamente comprobada con
evidencia y aceptada en la comunidad académica mundial.
La idea de la tectónica de placas se aplicó para identificar las áreas
con riquezas minerales por los vínculos geológicos entre los
continentes que conformaron Gondwana (América del Sur, África,
Australia, India y Antártida). Esta inferencia se aplicó a la península
antártica y la cordillera Antartandes que la conforma, continuidad
geológica de la cordillera de los Andes, que es una de las áreas con
mayor ocurrencia de minerales del mundo(Behrendt, 1983, p. 29). La
península, entonces, fue concebida como uno de los sitios con mayor
potencial para descubrimientos de minerales en el continente blanco.
51
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
En el documento desclasificado de la Agencia Central de Inteligencia
(CIA) de 1981 (Central Intelligence Agency [CIA], 1981, p. 34) se
afirmó que la región de las montañas Pensacola es la más
prometedora de la Antártida para la exploración minera. Allí se
encuentra el macizo Santa Teresita/Dufek. Si bien el descubrimiento
oficial figura para EE. UU., con fecha del 13 de enero de 1956,
nombrado en homenaje al ya mencionado comandante de la Fuerza de
Tareas 43 en la Antártida durante el AGI, contralmirante George Dufek,
la realidad fue otra. Como expone Adolfo Quevedo Paiva (1996), fue
avistado por primera vez en diciembre de 1955 por la expedición
argentina al mando del general Hernán Pujato, nombrado Santa
Teresita por su devoción. Lo mismo sucedió con otros descubrimientos
geográficos del complejo ígneo, como lo es la cordillera Diamante/
Forrestal.
Según A. B. Ford, del Servicio Geológico de EE. UU. (Behrendt, 1983,
p. 65), luego del Complejo Bushveld de Sudáfrica con una extensión
de 67.000 km2 (donde se extrae más del 70 % del platino del mundo,
más otros minerales del grupo platino tales como el paladio o el rodio),
la intrusión ígnea antártica le seguiría en segundo lugar con más de
50.000 km2. En el reporte de la CIA (1981) se expone un mapa con los
recursos minerales conocidos a junio de 1981 [Figura 5], donde la
intrusión ígnea aparece como la única ocurrencia de platino, entre el
polo sur y el mar de Weddell.
En el documento secreto de la CIA (1981) y la Circular 909del
Servicio Geológico de Estados Unidos (Behrendt, 1983), se afirma que
el área más prometedora para hidrocarburos es el mar de Weddell
(CIA, 1981, p. 34; Behrendt, 1983, p. 20). El mar de Weddell se
encuentra dentro de los reclamos soberanos de la Argentina, Chile y
Gran Bretaña. También, según el reporte (CIA, 1981, p. 41), el cuerpo
de agua se ubica dentro de la zona de interésde Brasil —localizada
desde el paralelo 60° S hasta el polo sur, entre los meridianos de 28° y
53° O, que intentó reclamar el sector antes de ingresar al Tratado
Anrtico en 1975.
52
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
Entre 1960 y 1990 el despliegue científico siguió reflejando el interés
territorial, hecho reconocido por los funcionarios de EE. UU. Desde el
Consejo de Seguridad Nacional se le envió una carta el 29 de
noviembre de 1975 al presidente Gerald Ford con el Memorándum de
Decisión de Seguridad Nacional 263 Política de EE. UU. sobre
recursos minerales antárticos’”, en el que se explicitaron los móviles de
la ciencia antártica:
En el presente, la investigación científica continúa siendo la principal
expresión del interés de EE. UU. en la Antártida. Dos estaciones
costeras y dos estaciones interiores, una de ellas situada en el polo
sur, actualmente se utilizan para el Programa de Investigación
Antártica de los Estados Unidos. La extensión y la localización de las
actividades de investigación, incluida la ubicación de la estación en el
polo sur, están determinadas no solo por consideraciones científicas,
sino también por consideraciones políticas y jurídicas para proteger y
promover la totalidad de los intereses de EE. UU. en la Antártida
(McAllister y Keefer, 2009, Doc. 64, p. 3)11.
53
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Figura 5. Ocur rencias mineral es y áreas p robabl es de explo ración de gas y p etróleo
conocidas en 1981
Fuente: Elaboración propia a partir de Howat et al. (2019) y CIA (1981). Diseño: M. Tizio
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
El documento clave de la presente sección, elaborado por la CIA de
cara a la Reunión Consultiva del Tratado Antártico en Buenos Aires, se
tituló El Tratado Antártico de las Naciones: el asunto de los recursos
minerales”, de 1981. Tiene el valor histórico de exponer el
conocimiento de EE. UU. en recursos minerales antárticos un año
antes de la Guerra de Malvinas. Respecto al programa científico
norteamericano, expresa: Programa de investigación: Las actividades
de EE. UU. en la Antártida, aunque principalmente científicas, reflejan
intereses económicos y territoriales de EE. UU.(CIA, 1981, p. 40)12.
Consolidación del patrón espacial (1991/2024-2025)
Luego del fin de la Guerra Fría y con Estados Unidos erigiéndose
como el único polo de poder mundial, las actividades científicas que
reflejaron intereses territoriales se sostuvieron. En enero de 1991, la
organización paraoficial de Academias Nacionales de Ciencias (NAS)
publicó el Reporte N.º 32 ante el Comité Científico para la
Investigación Antártica (SCAR, por sus siglas en inglés) (National
Academy of Sciences [NAS], 1991). En dicho reporte expusieron el
mapa Localización de las Estaciones de Investigación Antárticas de
EE. UU.[Figura 6], el cual muestra los sitios donde EE. UU. instaló
sus bases durante los 35 años anteriores. Las bases de año completo
fueron reduciéndose a tres, el número de bases que se ha sostenido
hasta el 2024-2025, que son: 1) la Estación del Polo Sur; 2) Estación
McMurdo en la isla de Ross; y 3) Estación Palmer en la isla Amberes,
próxima a la península antártica.
Para julio de 2012, el Programa Antártico de los Estados Unidos
(USAP, por sus siglas en inglés) publicó el reporte sobre la logística de
las acciones científicas de EE. UU. (National Science Foundation
[NSF], 2012). El equipo que elaboró el reporte visitó las estaciones y
los nodos logísticos. Entre los sitios inspeccionados estuvo el puerto
en la costa oeste estadounidense y las puertas de entrada antárticas:
Nueva Zelanda para la Estación McMurdo y Punta Arenas para la
Estación Palmer.
54
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
El mapa de las investigaciones entre 2004 y 2012 [Figura 7] expuso
con círculos rojos los sitios costeros más cercanos para brindar apoyo
a la Estación del Polo Sur, que son desde el mar de Ross y desde el
mar de Weddell. Con línea punteada gris se calculó el alcance aéreo
desde la Estación Polo Sur así como desde la Estación McMurdo.
También se señalaron las tres estaciones permanentes con un punto
blanco y rojo, y se georreferenció el despliegue científico entre 2004 y
2012: las actividades marítimas con líneas y las de investigación de
campo con puntos rojos.
55
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Figura 6. Localización de las estaciones de investigación antárticas de EE. UU. en 1991
Fuente: Elaboración propia a partir de NAS (1991). Diseño: M. Tizio
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
El mapa del reporte [Figura 7] (NSF, 2012, p. 82), centrado en la
Estación Polo Sur, sirve para comprender el sentido geopolítico del
área de interés propuesto en el Pájaro Azul”. También sirve para
reconocer el valor de lo planificado en 1955 y la diferencia de lo
efectivamente hecho en 1956, después de que se concretó la alianza
antártica con Nueva Zelanda, que reforzó el sentido original con la
Estación McMurdo, el centro de la actividad científica de EE. UU. y la
principal puerta de entrada logística hacia el centro de gravedad en el
polo sur, el cual en virtud de su posición, desempeña un rol
geopolítico clave(NSF, 2012, p. 39)13.
Tomando el mapa de las actividades entre 2004 y 2012 [Figura 7]
como modelo, se localizaron los trabajos de investigación onshore y
offshore según la descripción de los 268 proyectos que figuran en los
Sumarios de pla nificac ión cient ífica del Programa Antártico de
56
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Figura 7. Loc alizació n de las i nvesti gacion es antárt icas de EE. UU. en tre 2004 y 2012
Fuente: Elaboración propia a partir del original de NSF (2012). Diseño: M. Tizio
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
EE. UU. para las temporadas de verano de 2022-2023 (NSF, 2022),
2023-2024 (NSF, 2023) y 2024-2025 (NSF, 2024) [Figura 8]. El
despliegue científico entre 2022 y 2024-2025 mantiene el patrón
espacial que tuvo la actividad científica realizada desde 1956.
Un área similar también se puede reconocer en uno de los proyectos
del Programa Antártico de EE. UU., iniciado en 1980 y que perdura
hasta el presente: el proyecto de meteorología antártica de la
Universidad de Wisconsin (UW) y la localización de las estaciones
meteorológicas automáticas [Figura 9] (Antarctic Meteorological
Research and Data Center [AMRDC], s.f.).
57
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Figura 8. Loc alizació n de inv estigac iones p lanifi cadas de EE. UU. par a 2022-2023,
2023-2024 y 2024-2025
Fuente: Elaboración propia a partir de NSF (2022, 2023, 2024) y Howat et al. (2019)
Diseño: M. Tizio
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
El accionar científico estadounidense entre 1991 y 2024-2025 reflejó el
área de interés territorial. El área, con sus diferencias señaladas, fue
similar a la planificada en 1955 con el polo sur como el centro de
gravedad. La permanencia en el siglo XXI de este interés fue
expresada en el documento presentado al Congreso por la paraoficial
Academia Nacional de Ciencias en 2007. En la sección del informe
titulada Intereses estragicos y misiones de EE. UU. en las Regiones
Polares”, se mencionó:
58
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Figura 9. Loc alizació n de las es tacion es meteor ológic as autom áticas
Fuente: AMRDC (s.f.)
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
Muchos consideran que la presencia permanente de EE. UU. durante
todo el año constituye un gran deterrent [disuasivo por terror] para
aquellos países que, de otro modo, desearían ejercer sus
reivindicaciones territoriales. La Estación del Polo Sur es de
particular importancia para las cuestiones de soberanía porque el
polo sur está en el vértice de las áreas reclamadas por los siete
países que afirman reclamos territoriales. La presencia durante todo
el año de científicos de EE. UU. en la Estación del Polo Sur preserva
la influencia y los intereses de EE. UU. (NAS, 2007, pp. 21-22)14.
En el periodo entre 1991 y 2024 se continuó investigando las riquezas
minerales del continente blanco. El tamaño del complejo ígneo Santa
Teresita/Dufek comenzó a estar en cuestionamiento. La primera
presentación de resultados diferentes fue desde la British Antarctic
Survey (BAS), que menciona que su dimensión es de “6.600
km2 (Ferris et al., 1998, p. 200). Por su parte, se reafirmó la
estimación original de 50.000 km2 en un escrito conjunto realizado
entre científicos rusos y el citado A. B. Ford, del Servicio Geológico de
EE. UU. (Semenov et al., 2014). En 2024 la BAS volvió a presentar un
cálculo de dimensión menor para la intrusión ígnea antártica (Jordan y
Riley, 2024).
En lo que respecta a hidrocarburos, en enero de 2023 se publicó el
ANTASED II (Baranov y Morelli, 2023), un modelo de cuencas
sedimentarias antárticas [Figura 10], que mejoró el modelo de cuencas
sedimentarias del subsuelo marino que elaboró la Administración
Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. en 2019. El ANTASED II
expuso a la cuenca del mar de Weddell como la de mayor potencial y
tamaño de la plataforma continental antártica.
59
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
En un contexto de lucha internacional por el nuevo equilibrio de poder
mundial, el 17 de mayo de 2024, el Gobierno de EE. UU. lanzó el
Memorando de Seguridad Nacional sobre la política de Estados
Unidos en la Región Antártica”. En el documento se sostiene la
centenaria posición de no reconocer reclamos territoriales realizados y
de reservarse los derechos en todo el continente blanco, tal como lo
dejó asentado en el Tratado Antártico de Washington, en 1959. En
este memorando, con la firma del presidente Joseph R. Biden, se
expresa: Los Estados Unidos reiteran su firme posición de no
reconocer reclamos de soberanía y de reservar todos sus derechos en
toda la Región Anrtica, de conformidad con el Tratado
Anrtico(Biden, 2024, s.p.)15.
60
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Figura 10. Cuenc as sedim entarias antárti cas
Fuente: Baranov y Morelli (2023)
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
Conclusiones
Por lo visto en el reflejo de las actividades científicas desde 1956 hasta
el verano austral de 2024-2025, se concluye que los intereses
territoriales antárticos de Estados Unidos son similares a lo planificado
en 1955 en el documento titulado La localización de los intereses
antárticos de Estados Unidos”, con el mapa Pájaro Azuladjunto
(salvando las diferencias explicitadas acerca del mar de Ross y la
Estación McMurdo, que reforzaron al polo sur como centro de
gravedad). Por ende, el sentido geopolítico planificado a mediados del
siglo XX en el documento reconstruido sigue siendo el mismo en el
tiempo presente.
De este modo, los intereses territoriales de EE. UU. en la Antártida
tienen al polo sur geográfico como centro de gravedad [Figura 11].
Este conecta los sectores sin reclamar —entre los meridianos 90° y
150° O y al sur del reclamo noruego, sin definir, aproximadamente
hasta la latitud 80°— y se superpone con seis de los siete reclamos
efectuados.
El polo tendría tres vías de acceso: una, la principal, por el océano
Pacífico y el mar de Ross; otra, secundaria, por el océano Atlántico y el
mar de Weddell (con sus respectivos aliados que sirvan como puertas
de entrada). La tercera vía al océano Austral, a través del Índico, ha
tenido menor importancia; sin embargo, se reconoció la presencia
sostenida a lo largo del tiempo del reclamo australiano. Al interés en el
mar de Weddell como vía de acceso al polo sur, que se puede
reconocer desde 1939, se le suman los posteriores descubrimientos de
recursos naturales. Por un lado, la cuenca sedimentaria con el mayor
potencial de hidrocarburos y, por el otro, la posible existencia de un
complejo ígneo de más de 50.000 km2 entre el mar de Weddell y el
polo sur, con minerales del grupo platino.
La península anrtica tambn forma parte del área de interés
territorial. Con antecedentes en la primera expedición oficial de 1939,
las actividades cienficas desde 1956 a 2024-2025 reflejaron la
61
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
importancia que posee para EE. UU. Aquí se conjugan los recursos
naturales y el interés estratégico por la conexión bioceánica del pasaje
de Hoces, vinculado geopolíticamente al canal de Panamá.
Se concluye, por lo expuesto, que los intereses territoriales antárticos
de Estados Unidos se superponen con (prácticamente) la totalidad del
Sector Antártico Argentino. Los intereses territoriales, a diferencia de
los reclamos formales, requieren ser analizados con flexibilidad. No
implicaan, necesariamente, un reclamo soberano como los
conocidos. Podan tomar formas novedosas que no entran en el
concepto clásico de soberanía estatal; también se podrían manifestar
62
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Figura 11. Geopo lítica d e los in tereses t errito riales an tárt icos d e EE. UU.
Fuente: Elaboración propia sobre Proyección Gott (https://vanderbei.princeton.edu/
planets_webgl/GottPlanetsBig.html). Diseño: M. Tizio
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
en apoyo a los reclamos de aliados, ya que les resultaría conveniente
que fueran estos los que poseyeran determinadas partes del
continente antártico, en vez de otras naciones hostiles o menos
amigas; o de alguna otra forma que sirva a los intereses de EE. UU.
El vizconde de Palmerston, ante el Parlamento británico, expresó: No
tenemos aliados eternos ni enemigos perpetuos. Nuestros intereses
son eternos y perpetuos, y es nuestro deber seguir esos
intereses(House of Commons of the United Kingdom, 1848, s.p.)16.
Por su parte, el presidente Roosevelt, en 1939, manifestó la existencia
del "interés permanente por parte de los Estados Unidos en la
Antártida(Axton et al., 1956, p. 8)17. En la lucha por los grandes
intereses antárticos, la nación argentina necesitará defender con todos
los medios la integralidad de los intereses permanentes en las Islas
Malvinas, el Atlántico Sur y la Antártida.
63
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
REFERENCIAS
Antarctic Meteorological Research and Data Center. (s.f.). AWS
Network. University of Wisconsin-Madison. amrdc. Recuperado el 22
de octubre de 2024 de https://amrc.ssec.wisc.edu/
Axton, M. F., Churchill, R. P., Prescott, F. C., Reid, J. G., Sappington,
N. O., Gates, L. E., Phillips, S. L., Noble, G. B. y Perkins, E. R.
(Eds.). (1956). Foreign Relations of the United States Diplomatic
Papers, 1939, General, The British Commonwealth and Europe,
Volume II [documento histórico]. United States Government Printing
Office Washington. https://history.state.gov/historicaldocuments/
frus1939v02
Baehler, D. M., Fine, H. A., Goodwin, R. R., Kane, N. S., Landa, R. D.,
Rose, L. A., Sanford, W. F., Stern, I. M. y Slany, W. Z. (Eds.).
(1983). Foreign Relations of the United States, 19521954, General:
Economic and Political Matters, Volume I, Part 2 [documento
histórico]. United States Government Printing Office Washington.
https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1952-54v01p2
Baranov, A., y Morelli, A. (2023). The structure of sedimentary basins
of Antarctica and a new three-layer sediment model.
Tectonophysics, 846, 229662. https://doi.org/10.1016/
j.tecto.2022.229662
Behrendt, J. (Ed.) (1983). Petroleum and mineral resources of
Antarctica. Geological Survey Circular 909. https://doi.org/10.3133/
cir909
Biden, J. R. (2024). National security memorandum on United States
policy on the Antarctic region (NSM-23). Office of the Federal
Register, National Archives and Records Administration. https://
www.govinfo.gov/app/details/DCPD-202400429/
Central Intelligence Agency. (1955). Territorial claims in Antarctica.
National Archives Catalog. https://catalog.archives.gov/
id/281128002
64
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
Central Intelligence Agency. (1981). The Antarctic Treaty Nations: The
mineral resources issue. CIA. https://www.cia.gov/readingroom/
document/cia-rdp08c01297r000100100001-1
Ferris, J., Johnson, A. y Storey, B. (1998). Form and extent of the
Dufek Intrusion, Antarctica, from newly compiled aeromagnetic data.
Earth and Planetary Science Letters, 154, 185-202. https://
doi.org/10.1016/S0012-821X(97)00165-9
Fuller, J. V. y Dennett, T. (Eds.). (1939). Papers Relating to the Foreign
Relations of the United States, 1924, Volume II [documento
histórico]. United States Government Printing Office Washington.
https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1924v02
House of Commons of the United Kingdom. (1848). Commons Sitting of
1 March 1848. UK Parliament. https://api.parliament.uk/historic-
hansard/sittings/1848/mar/01
Howat, I. M., Porter, C., Smith, B. E., Noh, M. J. y Morin, P. (2019). The
reference elevation model of Antarctica. The Cryosphere, 13, 665
674. https://doi.org/10.5194/tc-13-665-2019
Jordan, T. y Riley, T. (2024). Reinvestigating the Dufek Intrusion,
through joint gravity and magnetic models. Physics of the Earth and
Planetary Interiors, 356, 107268. https://doi.org/10.1016/
j.pepi.2024.107268
McAllister, W. B. y Keefer, E. C. (Eds.). (2009). Foreign Relations of the
United States, 19691976, Volume E–3, Documents on Global
Issues, 19731976 [documento histórico]. United States
Government Printing Office Washington. https://history.state.gov/
historicaldocuments/frus1969-76ve03
National Academy of Sciences. (1991). The United States Antarctic
research report to the Scientific Committee on Antarctic Research
(SCAR) [Report N.º 32]. National Academy Press.
National Academy of Sciences. (2007). Polar icebreakers in a changing
world. An assessment of U.S. needs. National Academy Press.
65
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
National Science Foundation. (2012). More and better science in
Antarctica through increased logistical effectiveness (full report).
United States Antarctic Program.
National Science Foundation. (2022). Science planning summary 2022-
2023. United States Antarctic Program.
National Science Foundation. (2023). Science planning summary 2023-
2024. United States Antarctic Program.
National Science Foundation. (2024). Science planning summary 2024-
2025. United States Antarctic Program.
Quevedo Paiva, A. (1996). Los descubrimientos geográficos antárticos
argentinos [Ponencia]. Tercera Reunión de Historia Antártica
Iberoamericana, Instituto Antártico Chileno, Punta Arenas, Chile.
Rose, L. A. y Glennon, J. P. (Eds.). (1988). Foreign Relations of the
United States, 19551957, United Nations and General International
Matters, Volume XI [documento histórico]. United States
Government Printing Office Washington. https://history.state.gov/
historicaldocuments/frus1955-57v11
Semenov, V. S., Mikhailov, V. M., Koptev-Dvornikov, E. V., Ford, A. B.,
Shulyatin, O., Semenov, S. V. y Tkacheva, D. A. (2014). Layered
jurassic intrusions in Antarctica. Petrology, 22, 547573. https://
doi.org/10.1134/S0869591114060034
NOTAS
1. “3. The U.S. has potential claims to major areas in all of the explored parts of
Antarctica, as the result of discovery and exploration, and unofficial claims made in
behalf of the U.S. Sustained activities by other claimants now threaten to weaken
potential U.S. claims in certain parts of the Antarctic which may be of considerable
future importance to the U.S. Comparable activities (expeditions, bases, etc.)
requiring continuing investment of funds by or in behalf of the U.S. will be necessary if
our potential Antarctic rightsare to be preserved.
4. In the absence of U.S. activities in all or certain portions of the region, the only
feasible way of protecting our potential claims from relative deterioration would be a
standstill agreement among the U.S. and the present claimants. Such an agreement
might well be very difficult to negotiate(Baehler et al., 1983, p. 1760). Traducción del
autor del artículo.
66
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
2. Sobre la heurística: el documento titulado The Location of United States Antarctic
Interestslo elaboró el Grupo de Trabajo de la Antártida de la Junta Coordinadora de
Operaciones. Luego de ser revisado por el Departamento de Estado, fue presentado
ante el Consejo de Seguridad Nacional. Originalmente, estaba compuesto por el
texto y el mapa adjunto. Se logró reconstruir el contenido del documento original
desde dos archivos: 1) la parte escrita se obtuvo en el documento 299 de Foreign
Relations of the United States, 195 51957 (Rose y Glennon, 1988), cuya fuente en el
archivo del Departamento de Estado es S/S-OCB Files: Lot 62 D 430, Antarctica—
5424/1; 2) el mapa se tomó de CIA (1955), del Record Group 263, Records of the
Central Intelligence Agency 1894-2002, Series Published Maps 1947 -2015.
En ninguno de los dos archivos se indica la otra parte del documento. En la
descripción del mapa en el catálogo, no se hace ninguna referencia a la parte escrita
del documento, que en las referencias dentro de la cartografía sí se menciona: Las
letras se explican en el texto(CIA, 1955, s.p.). Por otro lado, en el documento 299
del Foreign Relations of the United States (FRUS) no se hace ninguna referencia al
pie de página cuando se menciona el mapa adjunto a este reporte(Rose y
Glennon, 1988, p. 613).
Se logró reconocer que eran partes del mismo documento porque coinciden en el
texto y el mapa: 1) el año 1955; 2) la clasificación de secreto; y 3) el contenido por
comprensión lectora del texto junto al mapa, donde coincide casi en su totalidad,
salvo una diferencia que no es un defecto, más bien es una virtud para constatar la
originalidad del documento en cuestión. El área a la que se hace referencia con la B
por segunda vez en el texto, es el área del mapa referenciada como D”.
Contrastando el texto con el mapa se reconoce el error del FRUS, ya sea por un error
de origen o de la transcripción.
En otro documento desclasificado, con fecha del 3 de junio de 1955, el redactor del
memorándum Walworth Barbour de la Oficina de Asuntos Europeos del
Departamento de Estado, lo nombró como el mapa Pájaro Azul”, the Bluebirdmap
(Rose y Glennon, 1988, p. 620). En la edición de FRUS se señaló como nota al pie
que el mapa Pájaro Azulreferenciado no fue identificado(Rose y Glennon, 1988, p. 620).
3. On which major areas should the U.S. concentrate its future activities (and eventually
claims)?(Rose y Glennon, 1988, p. 611). Traducción del autor del artículo.
4. The Department of State proposes to enter into bilateral negotiations with the
seven Antarctic claimant countries (Argentina, Chile, the U.K., Australia, New
Zealand, Norway and France) to obtain their recognition of superior U.S. rights in
certain areas (indicated on the map attached to this report) in return for U.S.
agreement not to contest their individual claims in the remaining areas(Rose y
Glennon, 1988, p. 613). Traducción del autor del artículo.
5. Area of proposed US interest(CIA, 1955). Traducción del autor del artículo.
6. In the remaining coastal areas from 20° to 90° West (Weddell Sea and the Palmer
Peninsula areas (Area [D])), U.S. rights are in conflict with the overlapping claims of
the U.K., Argentina and Chile. Here the problem is complicated by the fact that the
U.S. could not recognize any one of the claims in the areas where they conflict. We
could, however, in the same terms as indicated above, agree not to contest their
claims along the coasts, in return for their individual recognitions of superior U.S.
rights south of about 80° South Latitude (Part of Area C) (plus an outlet to the
Weddell Sea and some coastal area near the western base of the Palmer Peninsula,
e.g., Alexander I Island). The alternative presented to these three claimants might be
an eventual U.S. claim including the Peninsula and conflicting with their own(Rose y
Glennon, 1988, pp. 613-614). Traducción del autor del artículo.
67
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...
Malvinas en Cuesón | N.° 4 | 2025 | ISSN 2953-3430
7. “[...] which might assist in supporting a sovereignty claim by the United States
Government(Axton et al., 1956, p. 13). Traducción del autor del artículo.
8. “[...] until such time as an intelligent analysis can be made to determine the areas
of potential value(Rose y Glennon, 1988, p. 617). Traducción del autor del artículo.
9. At the present time little is known of the potential value of any part of the Antarctic
continent. Large areas have never been seen. To claim certain portions now and
relinquish rights to others without knowledge of topography, geology, mineral
deposits, and many other considerations which bear materially upon relative values in
the Antarctic would be unwise and at best an unnecessary gamble(Rose y Glennon,
1988, p. 617). Traducción del autor del artículo.
10. He handed the Senator a copy of the Bluebirdmap and stated that the coming
expeditions would establish five permanent U.S. stations (Little America, Marie Byrd
Land, South Pole, McMurdo Sound, and Weddell Sea). The area is of some strategic
value, he said, because the Drake Passage is an alternate route around South
America in the event the Panama Canal should be disabled. No mineral discoveries
had yet been made by the U.S. or any other country which would justify exploitation
according to methods thus far known. Other countries had established bases in the
area, particularl y around the Palmer Peninsula, which gave them very strong rights.
Nevertheless the Administration was definitely moving in the direction of making an
official claim(Rose y Glennon, 1988, p. 620). Traducción del autor del artículo.
11. At present, scientific research continues to be the principal expression of U.S.
interest in Antarctica. Two coastal stations and two inland stations, one of which is
located at the South Pole, are now utilized for the United States Antarctic Research
Program. The extent and location of research activities, including the siting of a
station at the South Pole, are determined not only by scientific considerations but also
by juridical and political considerations to protect and advance the totality of U.S.
interests in Antarctica(McAllister y Keefer, 2009, Doc. 64, p. 3). Traducción del autor
del artículo.
12. Research Program: US activities in the Antarctic, although primarily scientific,
reflect US economic and territorial interests.(CIA, 1981, p. 40). Traducción del autor
del artículo.
13. “[...] by virtue of its positions, it plays a key geopolitical role(NSF, 2012, p. 39).
Traducción del autor del artículo.
14. Many view the permanent year -round presence of the United States as a major
deterrent to those countries that might otherwise wish to exercise their territorial
claims. The South Pole Station is of particular importance to sovereignty issues
because the South Pole is at the apex of the areas claimed by the seven countries
that assert territorial claims. The year-round presence of U.S. scientists at South Pole
Station preserves U.S. interests and influence(NAS, 2007, pp. 21-22). Traducción
del autor del artículo.
15. The United States reiterates its steadfast position of not recognizing sovereignty
claims and of reserving all its rights throughout the whole of the Antarctic Region,
consistent with the Antarctic Treaty(Biden, 2024). Traducción del autor del artículo.
16. We have no eternal allies, and we have no perpetual enemies. Our interests are
eternal and perpetual, and those interests it is our duty to follow (House of Commons
of the United Kingdom, 1848, s.p.). Traducción del autor del artículo.
17. [...] permanent interest on the part of the United States in the Antarctic (Axton et
al., 1956, p. 8). Traducción del autor del artículo.
68
M. Queirolo / Intereses territoriales antárcos de Estados Unidos...

Accede a todo el contenido con una prueba gratuita de 7 días

Transforma tu investigación jurídica con vLex

  • Accede a resúmenes de sentencias generados por IA, que destacan al instante los aspectos jurídicos clave.

  • Realiza búsquedas avanzadas con opciones precisas de filtrado y ordenamiento.

  • Consulta contenido jurídico completo de más de 100 jurisdicciones, incluyendo una amplia colección de libros y revistas a texto completo.

  • Disfruta de funcionalidades exclusivas como comparador de versiones de una ley, notas de vigencia, análisis de citas, y mucho más.

  • Con la confianza de más de 2 millones de profesionales, incluidas las firmas más importantes del mundo.

vLex

Accede a todo el contenido con una prueba gratuita de 7 días

Transforma tu investigación jurídica con vLex

  • Accede a resúmenes de sentencias generados por IA, que destacan al instante los aspectos jurídicos clave.

  • Realiza búsquedas avanzadas con opciones precisas de filtrado y ordenamiento.

  • Consulta contenido jurídico completo de más de 100 jurisdicciones, incluyendo una amplia colección de libros y revistas a texto completo.

  • Disfruta de funcionalidades exclusivas como comparador de versiones de una ley, notas de vigencia, análisis de citas, y mucho más.

  • Con la confianza de más de 2 millones de profesionales, incluidas las firmas más importantes del mundo.

vLex

Accede a todo el contenido con una prueba gratuita de 7 días

Transforma tu investigación jurídica con vLex

  • Accede a resúmenes de sentencias generados por IA, que destacan al instante los aspectos jurídicos clave.

  • Realiza búsquedas avanzadas con opciones precisas de filtrado y ordenamiento.

  • Consulta contenido jurídico completo de más de 100 jurisdicciones, incluyendo una amplia colección de libros y revistas a texto completo.

  • Disfruta de funcionalidades exclusivas como comparador de versiones de una ley, notas de vigencia, análisis de citas, y mucho más.

  • Con la confianza de más de 2 millones de profesionales, incluidas las firmas más importantes del mundo.

vLex

Accede a todo el contenido con una prueba gratuita de 7 días

Transforma tu investigación jurídica con vLex

  • Accede a resúmenes de sentencias generados por IA, que destacan al instante los aspectos jurídicos clave.

  • Realiza búsquedas avanzadas con opciones precisas de filtrado y ordenamiento.

  • Consulta contenido jurídico completo de más de 100 jurisdicciones, incluyendo una amplia colección de libros y revistas a texto completo.

  • Disfruta de funcionalidades exclusivas como comparador de versiones de una ley, notas de vigencia, análisis de citas, y mucho más.

  • Con la confianza de más de 2 millones de profesionales, incluidas las firmas más importantes del mundo.

vLex

Accede a todo el contenido con una prueba gratuita de 7 días

Transforma tu investigación jurídica con vLex

  • Accede a resúmenes de sentencias generados por IA, que destacan al instante los aspectos jurídicos clave.

  • Realiza búsquedas avanzadas con opciones precisas de filtrado y ordenamiento.

  • Consulta contenido jurídico completo de más de 100 jurisdicciones, incluyendo una amplia colección de libros y revistas a texto completo.

  • Disfruta de funcionalidades exclusivas como comparador de versiones de una ley, notas de vigencia, análisis de citas, y mucho más.

  • Con la confianza de más de 2 millones de profesionales, incluidas las firmas más importantes del mundo.

vLex

Accede a todo el contenido con una prueba gratuita de 7 días

Transforma tu investigación jurídica con vLex

  • Accede a resúmenes de sentencias generados por IA, que destacan al instante los aspectos jurídicos clave.

  • Realiza búsquedas avanzadas con opciones precisas de filtrado y ordenamiento.

  • Consulta contenido jurídico completo de más de 100 jurisdicciones, incluyendo una amplia colección de libros y revistas a texto completo.

  • Disfruta de funcionalidades exclusivas como comparador de versiones de una ley, notas de vigencia, análisis de citas, y mucho más.

  • Con la confianza de más de 2 millones de profesionales, incluidas las firmas más importantes del mundo.

vLex