La inteligencia artificial no es peligrosa; nosotros, sí

 
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El que termina fue, como escribí el martes , un año muy movido para la industria digital e Internet. En términos de lanzamientos y desarrollos, lo más disruptivo fue la llegada de los drones, tanto en un sentido positivo como en uno negativo. La actividad de los robots volátiles no está regulada en casi ningún lugar del mundo, y no son precisamente juguetes. Pueden causar accidentes gravísimos si chocan con aviones –como estuvo cerca de ocurrir en Londres y Pensilvania, por citar solo dos casos– o si se desploman sobre las personas. Imponen también graves desafíos en términos de privacidad. Pero, a la vez, hay que darle la bienvenida a una tecnología que puede ayudarnos en muchos sentidos, la mayoría todavía no revelada.

Con todo y haber sido un año de transición, sin grandes alumbramientos, 2014 fue testigo, por primera vez en un nivel tan alto, de advertencias sobre la posibilidad de que la inteligencia artificial (IA) termine por erradicar a la especie humana. El cosmólogo Stephen Hawking y Elon Musk, fundador de PayPal y CEO de Tesla Motors, fueron las dos voces más relevantes y autorizadas que se encargaron de alertar sobre un destino nefasto, si no ponemos alguna clase de control al desarrollo de la IA.

Musk dijo en un tweet que la IA "es potencialmente más peligrosa que las armas nucleares" y luego, en otro, todavía más perturbador: "Espero que no seamos sólo el cargador orgánico de una super inteligencia digital. Desafortunadamente, esto es cada vez más probable".

Para sumar un poco de lignito en polvo a la negrura de tales pronósticos, Clive Sinclair, creador de una de las primeras computadoras domésticas, la ZX Spectrum, declaró que va a ser muy difícil que podamos sobrevivir, si nos enfrentamos a máquinas cuya inteligencia supera a la humana, y que .

En un punto, pues, todo parece indicar que la Singularidad Tecnológica que vaticinó Ray Kurzweil está a un tiro de piedra. Es más, el paralelismo con la ficción descripta en "Terminator" es aterrador. IBM desarrolló el año último un chip (llamado TrueNorth) que opera como los cerebros reales, es decir, sobre la base de sinapsis, con el que han conseguido emular el 4,5% del cerebro humano, así como el cerebro completo de un gato. Dicen que conseguirán simular todo el cerebro humano en 2019.

En la ficción la compañía se llamaría SkyNet y lo que ocurriría en algún momento del futuro es que estos cerebros digitales no sólo igualarían sino que superarían la inteligencia humana y entonces, vaya a saber a causa de qué trauma infantil, nos verían como una amenaza y, bueno, nos destruirían. O casi.

Más allá de que tales Apocalipsis son más hechizantes que probables, lo cierto es que 2014 quedará en la historia de la tecnología como el primer año en que voces muy calificadas alertaron sobre los riesgos de la inteligencia artificial. Puede que en el futuro unos robots pavorosos busquen a los descendientes de Hawing, Musk y Kurzweil como Terminator persigue al hijo de Sarah Jeanette Connor. Puede que ese futuro ominoso nunca llegue. Pero nunca antes había visto advertencias tan comprometidas respecto de la IA.

Un segundo en la vida

de que poner a competir máquinas con hombres en ejercicios...

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