Insostenible desborde del gasto público

 
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El inédito aumento del gasto público observado en los últimos diez años no encuentra parangón en la historia argentina. Hasta 2003, el nivel de gasto estatal, sumando la Nación, las provincias y los municipios, oscilaba alrededor del 30 por ciento del producto bruto interno. En 2015, se estima que superará el 45%. A pesar de que la presión impositiva también ha crecido muy notablemente, no ha podido cubrir aquella desmesura y el déficit se ha catapultado a niveles insostenibles.

La última comunicación oficial referida a la ejecución presupuestaria del primer trimestre de 2015 no ha hecho más que encender las luces de alarma. El gasto acumulado del primer trimestre creció un 40% comparado con el del mismo período del año anterior, muy por encima de la inflación real y con más razón de la dibujada por el Indec. Supera también la pauta presupuestaria asignable al primer trimestre del ejercicio sin que se hayan hecho públicas todavía las observaciones de los organismos de control. El Poder Ejecutivo debería aportar toda la información que permita identificar las causas del desborde, y el Congreso Nacional y la Auditoría General de la Nación deberían reclamársela. El retraso de casi tres meses en dar la información convierte los excesos y desvíos en hechos consumados y probablemente irreversibles. Sólo uno de los tres poderes de la República, el Ejecutivo, parece tener la atribución de decidir discrecionalmente haciendo caso omiso de una ley emanada del Congreso, como lo es la de presupuesto. De esta forma, lamentablemente la ley de leyes es cartón pintado.

El gasto en jubilaciones y pensiones está creciendo a un ritmo del 45% anual, impulsado por la incorporación de más de 400.000 nuevos beneficiarios que se acogieron a la última moratoria previsional. Debe recordarse que las jubilaciones son incrementadas automáticamente en marzo y en septiembre de cada año, según una fórmula que considera los aumentos salariales y la recaudación de seguridad social. De no haberse dictado aquella moratoria el crecimiento de este rubro de gasto no hubiera superado el 35%.

No sólo aumentó sensiblemente el número de jubilados. También lo ha hecho el de empleados públicos a un ritmo nada desdeñable. Para sustentar un crecimiento nominal de 40% del gasto en remuneraciones y teniendo en cuenta los aumentos salariales, la cantidad de empleados del Estado nacional debe...

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