Infieles on demand: los que adelantan capítulos

 
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Era tarde, así que decidieron de común acuerdo dar por terminada la maratón de Narcos en la que habían invertido buena parte del sábado, dejando para el día siguiente el final de temporada. Se dieron un beso y apagaron la luz. Pero cuando la respiración de ella confirmó que estaba entre sueños, él se levantó y salió de la habitación, cerrando cuidadosamente la puerta. Ya en el living se acomodó en el sillón y, confiado en no ser descubierto, le fue infiel.

Eso es lo mismo que hace el 46% de las personas que adelantan a solas -generalmente a escondidas- capítulos de la serie que comparten con sus parejas. De hecho, como muestra una reciente encuesta realizada por en 29 países, uno de cada cuatro infieles aprovecha cuando su media naranja duerme para ver por primera vez ese capítulo que luego volverá a ver simulando gestos de sorpresa ante la escena ya conocida. "No me da culpa, pero tampoco me gustaría que se dé cuenta", confiesa Javier Verdana, de 35 años.

Javier suele compartir con su pareja, Mariana, largas tardes-noches de series como Orange is the New Black o Sense 8, y reconoce que le cuesta mucho poner un freno a sus maratones de fin de semana cuando su compañera cae rendida de cansancio. "Cuando ella ya no da más, quedamos en seguir al día siguiente, pero más de una vez espero que a que se duerma para adelantar algún capítulo que al día siguiente voy a tener que volver a ver como si fuera la primera vez", cuenta Javier, empleado administrativo.

La razón detrás de la infidelidad es, en buena medida, la sencilla y casi inevitable posibilidad de incurrir en ella que resulta del modo de consumo de productos audiovisuales propuestos por las plataformas de streaming. O sea; el consumidor puede ver su serie favorita donde, cuando y por cuanto tiempo quiera, y eso, además, hace que sea mucho más fácil esconder la traición.

La banalidad del acto que incluso no todos consideran reprochable queda expuesta en las causas que aducen quienes pecan con la pantalla. Consultados por su falta al común acuerdo de convivencia audiovisual, el 66% de los integrantes de audiencias tan aparentemente disímiles como las de Nueva Zelanda, Argentina, Taiwán Australia, Países Bajos o Emiratos Árabes responde que, sencillamente, "los programas son tan buenos que no podemos dejar de maratonear".

"Comportamientos como la infidelidad a la hora de ver series demuestran que los consumidores tienen el control -sostiene Amanda Vidigal, gerente de Relaciones Públicas y...

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