Un indulto para los sospechosos de siempre

 
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Detrás de la reforma judicial se esconde la más peligrosa idea del cristinismo: el Estado siempre tiene la razón. En la Argentina, Estado y Gobierno son una misma cosa y están encarnados en una única y solitaria persona. Por eso cualquier divergencia individual, cualquier objeción sobre la política general o sobre el parecer de quien reina y manda en la nación será considerado un atentado contra el "bien común".Cualquier interés de un ciudadano particular será, a partir de ahora, un interés mezquino y egoísta que irá en contra del pueblo. Digamos que "pueblo", por estas pampas, no es otra cosa que un conjunto imaginario, compuesto por una mayoría circunstancial verificada en las urnas cada dos años. Y que ese colectivo imaginario, vuelto de pronto el dictador omnipotente de la moral y las ciencias, está defendido y representado por el Estado y por el Gobierno, es decir, por aquella única y solitaria persona. Todos nuestros modestos destinos quedarán entonces en sus manos.Los discípulos de Freud han descubierto algunos mecanismos del inconsciente según los cuales a veces negar algo es afirmarlo. Sugieren entonces mirar bajo el agua y quitarles el "no" a ciertas afirmaciones. En determinadas circunstancias decir "no cometí ese delito" puede significar exactamente lo...

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