Indignidad senatorial

O tempora, o mores (¡Qué tiempos, qué costumbres!), dijo Marco Tulio Cicerón en su discurso en el Senado romano contra Catilina. Hace más de 2000 años, Cicerón ya criticaba los usos y costumbres de su época, recordando tiempos de moral más elevada.¿Qué hubiera dicho Cicerón acerca de su colega bonaerense, Jorge Ariel "Loco" Romero? Este senador ha sido denunciado por acoso sexual por una joven que, luego del caso Thelma Fardin, aseguró que fue obligada a practicarles sexo oral a él y a otros hombres, bajo un grado de coacción y desvergüenza que ocuparía las páginas más negras de un manual de violencia de género.Para quienes se han formado en los rudimentos de la educación cívica, la institución del Senado o Cámara alta evoca un órgano integrado por hombres maduros, formados, de quienes se espera una opinión ponderada por la experiencia y equilibrada por el sano juicio.El Senado romano estaba sujeto al escrutinio moral de los censores, que fiscalizaban las costumbres (mores) de sus integrantes, pues se entendía que el comportamiento en la vida privada era un buen indicador de la capacidad para la gestión pública. Y se exigía a los senadores una conducta irreprochable, pudiendo ser expulsados por exceso de lujos, maltrato familiar u otras prácticas incompatibles con las pautas sobre costumbres.Es cierto que los tiempos han cambiado y que nadie espera de los senadores provinciales una conducta inspirada en la búsqueda de la virtud o en los valores del estoicismo. En la Argentina, muchos políticos se ufanan de "no ser carmelitas descalzas" como gusta decir a Cristina Kirchner. Pero aún así, la sociedad argentina, quizás ajena a los trasiegos de la política y la degradación de sus trapicheos, todavía tiene respeto por la imagen de un senador y concibe esa función más en términos de Cicerón que del Loco Romero.La denunciante fue Stephanie Caló, una militante de La Cámpora, agrupación a la cual pertenece el senador denunciado. Dada la jerarquía de Romero dentro de esta y la disciplina interna impuesta por Máximo Kirchner, la demanda sexual del camporista, de ser verdadera, estaría agravada por el uso desviado de su poder político, como senador y como dirigente K.La indefensión de Caló fue manifiesta cuando, ante la imposibilidad "mafiosa" de denunciar a un jefe ante las autoridades, lo hizo saber a...

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