Independiente aún puede aprender de River

Hace poco menos de 20 años, la revista El Gráfico se vio en la necesidad de romper con una tradición. En los tiempos modernos, cuando la tapa consagraba a un ganador el título sólo llevaba el nombre del ganador y su logro: "Tal, campeón".En 1994, el triunfo de Independiente en una virtual final con Huracán, obligó al calificativo: "Independiente, brillante campeón". Recuerdo que se le comentó eso al plantel cuando fueron de visita a la redacción, en Azopardo y México, el mismo domingo de la vuelta olímpica, como era usual en la época.El DT era Miguel Brindisi.Ayer, en un vestuario que no es la primera vez que lo ve trascendentalmente derrotado, porque allí mismo renunció a la dirección técnica de Boca después de una derrota en el superclásico, justamente Brindisi demostró que los años no pasan en vano. Para bien y para mal. Lejos está Independiente del brillo de aquellos años, pero muy cerca quedó él de la sensatez y el realismo necesarios para el momento que se vive y para los momentos que se vivirán.Con la serenidad que lo caracteriza, el hombre que no quería ser entrenador de Independiente pero terminó aceptando en una reunión de la que participó gente que no debería haber participado...

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