El independentismo catalán expone a España a elecciones anticipadas

 
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MADRID.- El frágil gobierno de quedó expuesto ayer a un posible final en pocas semanas luego de rechazar la amenaza de sus aliados del de "retirarle" el apoyo parlamentario que necesita si no les concede un referéndum sobre la independencia.Esa es, tal vez, la consecuencia más evidente de la resaca que dejó la convulsa y, por momentos, violenta movilización callejera con la que se evocó en Cataluña sobre la independencia, declarado ilegal por el Tribunal Constitucional.Presionado por el independentismo radical, que empieza a verlo como un "fantoche" sin poder, el gobierno regional de se vio forzado a hacer lo que prometió que nunca haría: darse plazos para lograr "la independencia"."Si no tenemos un acuerdo para un referéndum de autodeterminación, no garantizaremos ningún apoyo al gobierno del Sánchez a partir de noviembre", dijo Torra.Torra, que jamás pensó que llegaría a presidente de la Generalitat y que solo está allí porque lo puso a dedo el destituido y fugado expresidente , sabía que lo que pedía a Sánchez era imposible. Lo que llama la atención es que se haya dado "un mes" para reaccionar cuando sabía que la concesión era imposible, como así lo hizo saber La Moncloa apenas dos horas después, con un mensaje muy claro en el que dijo no a la independencia y no al pedido de autodeterminación.Fue, tal vez, el mensaje más claro -y el más rápido- que, en esa materia, produjo el gobierno de Sánchez en los 120 días que lleva en el poder.Lo hizo con tres ideas. La primera, con el no a la independencia catalana y, de paso, que no acepta ultimátum.Segundo, que aun así mantiene la oferta de "diálogo" sobre problemas concretos. Y, tercero, un llamado -inútil- a la oposición del derechista Partido Popular y del liberal Ciudadanos para que lo acompañen en esa "cuestión de Estado".La suerte del gobierno de Sánchez quedó así atada al plazo que el...

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