Sentencia de Cámara Federal de Apelaciones de Mendoza - CAMARA FEDERAL DE MENDOZA, 4 de Noviembre de 2014, expediente FMZ 042019612/2012/CA012

Fecha de Resolución 4 de Noviembre de 2014
EmisorCAMARA FEDERAL DE MENDOZA

PODER JUDICIAL DE LA NACION SENTENCIA DEFINITIVA 19676 EXPTE Nº CNT 12611/2013/CA1 SALA IX JUZGADO Nº 55 En la ciudad de Buenos Aires, 30-10-14 para dictar sentencia en los autos caratulados: “FERNANDEZ, C.V. C/ COTECSUD COMPAÑÍA TECNICA SUDAMERICANA S.A. S/

DESPIDO”, se procede a votar en el siguiente orden:

EL DOCTOR R.C.P. dijo:

I- Contra la sentencia de primera instancia que hizo lugar al reclamo, recurren las partes, según los escritos de fs. 314/319 (actora) y fs. 322/332 (demandada), respondidos a fs. 337/342 (actora) y fs. 347/349 (demandada)

en ese orden.

A fs. 333 apela sus honorarios el perito contador, por estimarlos reducidos.

II- En cuanto a la cuestión principal sometida a revisión ante este Tribunal por la demandada –que atañe a la legitimidad de la medida rupturista adoptada por la actora-

luego de un análisis de las constancias obrantes en la causa adelanto la confirmación de lo decidido.

Digo ello por cuanto, el magistrado ha efectuado un análisis integral y adecuado de la pretensión inicial ceñida a la escasa actividad probatoria desplegada por la demandada en pos de probar que la discriminación salarial de la actora respecto de otra compañera de trabajo, que tenía la misma categoría y cumplía iguales tareas obedeció a las causales objetivas que adujo.

  1. en tal sentido que la actora invoca en el inicio que al igual que su compañera M.L. realizaba tareas correspondientes a “representante de servicios”. Sin embargo aduce que su remuneración era inferior a la de la Sra. L., quien realizaba idénticas tareas que ella en igual sector y lugar físico.

    Al respecto, señalo que el principio “igual remuneración por igual tarea”, consagrado en el art. 14 Bis C.N., también tiene especial reconocimiento en la normativa internacional, tal el caso del art. 7 del Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales, del art. 11 de la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer, el Convenio Nro. 100 de la O.I.T., el Convenio Nro. 111 de la O.I.T.; entre otras disposiciones.

    Cabe recordar que, no obstante las múltiples disposiciones de diferente rango (constitucional, internacional y legal) que tutelan a la persona humana frente a los actos o conductas discriminatorias y que a esta altura resulta innecesario enumerar, lo cierto es que la protección de un elemento esencial en el contrato de trabajo, cual es la remuneración, tiene tal entidad que ha sido de los primeros supuestos a los que se les ha dado una específica tutela frente a tan repudiables prácticas. Ello que no es casual si se tiene en cuenta que -además de tratarse de un elemento esencial del sinalagma laboral- constituye uno de los aspectos más sensibles de la relación, por el carácter alimentario del salario y por las múltiples proyecciones que una práctica discriminatoria a su respecto puede traer aparejada.

    Asimismo, no puede obviarse que el art. 81 L.C.T.

    estipula en cabeza del empleador el deber de dispensar a todos los trabajadores igual trato en identidad de circunstancias y sólo admite el trato desigual que se sustente en razones de mayor eficacia, laboriosidad o contracción a sus tareas. Vale decir, el empleador puede establecer diferenciaciones de trato entre sus dependientes únicamente en pos de mejorar la situación de quien exhiba mayor eficacia, laboriosidad o contracción a sus tareas, como forma de reconocimiento de los mayores méritos. Ahora bien, resulta por demás evidente, que tal excepcional facultad no puede ser utilizada como mecanismo para discriminar, perjudicar o postergar a sus dependientes.

    Por otra parte, también cabe remarcar que el Alto Tribunal ha sostenido recientemente “…los serios inconvenientes probatorios que regularmente pesan sobre las presuntas víctimas, nada menos que en litigios que ponen en la liza el ominoso flagelo de la discriminación, cuya prohibición inviste el carácter de ius cogens. Todo ello, finalmente, determina las especificidades a las que han de ajustarse las reglas o pautas que en materia probatoria han de regir en los procesos civiles relativos a la ley 23.592, en los que se controvierte la existencia de un motivo discriminatorio en el acto en juego. Así, a modo de conclusión, resultará suficiente, para la parte que afirma dicho motivo, con la acreditación de hechos que, prima facie evaluados, resulten idóneos para inducir su existencia, caso en el cual corresponderá al demandado a quien se reprocha la comisión del trato impugnado, la prueba de que éste tuvo como causa un motivo objetivo y razonable ajeno a toda discriminación. La evaluación de uno y otro extremo, naturalmente, es cometido propio de los jueces de la causa, a ser cumplido de conformidad con las reglas de la sana crítica” (C.S.J.N. “P., L.S. c/ Colegio Público de Abogados de la Capital Federal s/ amparo”, 15/11/11).

    Sentado ello, observo que de las declaraciones testimoniales de M. (fs. 174), L. (fs. 177), Tribulo (fs. 179) y Amoroso (fs. 216) surge que las tareas realizadas por la actora eran idénticas y se desarrollaban en iguales condiciones que las de la Sra. L., aun cuando tuvieran distintas subcategorías (senior, semisenior o junior), lo que deja sin sostén lo argüido por el apelante acerca de la disparidad de responsabilidades y manejo de clientes entre F. y L..

    Así Llandal (fs. 177) adujo que: “…la actora era representante de servicios y la dicente también … había otra representante de servicios que se llamaba M.L., eran tres y la dicente hacia las mismas tareas y tenía menos clientes que la actora, M. tendría 4 o 5 clientes …

  2. trabajaba los mismos días y horarios que la dicente y la actora…”. Por su parte Tribulo (fs. 179) manifestó que:

    …había otras representantes de servicios en la sucursal P., estaba P.L. y M.L., eran tres, L. tenía cuatro clientes y L. también tenía cuatro y lo sabe porque el dicente estaba a cargo de las tareas de las tres representantes de servicios. La actora trabajaba de 09.00 a 19.00 hs. y de lunes a viernes y las otras dos también … todas tenían la misma carga horaria… Dentro de representantes de servicios hay dos subcategorías que son junior y semisenior … todos hacen la misma tareas, esas categorías es algo interno de Cotecsud…

    .

    Al respecto, cabe remarcar que la demandada no ha demostrado en la causa las circunstancias mencionadas y en las que pretende justificar la disparidad de trato remuneratorio, por ejemplo, no se han agregado evaluaciones de rendimiento o desempeño, ni tampoco ha acreditado que la persona que fue...

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