Impuesto al viento

 
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La iniciativa de establecer un impuesto al viento en la provincia de Chubut no es una broma. Tampoco es novedosa: hace unos años, el entonces gobernador de la Rioja Luis Beder Herrera propuso cobrar un impuesto al sol por el desarrollo de centrales fotovoltaicas. La poca imaginación política en casi todos los gobiernos desemboca en algo similar: un nuevo tributo. Ambas iniciativas se fundamentaban en la misma causa: "Las inversiones en energía eólica o solar no dejan nada" o "se trata de un negocio entre privados en el que las provincias quedan afuera y, por lo tanto, hay que crear un canon o regalía". Parece que resulta más fácil inventar un nuevo impuesto que bajar el gasto público. Afortunadamente para quienes quieren invertir en nuestro país, ninguna de las iniciativas prosperó.No es necesario ser un experto en impuestos o en economía de los recursos naturales para saber que implementar un "impuesto al viento" implicará que los consumidores finales terminarán pagando más caro el consumo de electricidad.Hay una cierta irresponsabilidad, o por lo menos desconocimiento de la actividad, al igualar las fuentes de energía renovable con las fuentes fósiles. Las regalías petroleras corresponden a la extracción de recursos no renovables que, en la mayoría de los casos, producen contaminación. El viento -o el sol, en su caso- es un recurso renovable y su aprovechamiento no impide que otros también lo aprovechen. La diferencia es esencial.La Argentina ha creado un régimen estratégico para fomentar la utilización de energías renovables. Este régimen declaró de interés nacional la generación de energía eléctrica a partir del uso de fuentes renovables con destino a la prestación de servicio público, como también la investigación para el desarrollo tecnológico y la fabricación de equipos con esa finalidad.Es por eso que se puso en funcionamiento el plan RenovAr, que promueve las inversiones a gran escala y la concreción de los compromisos asumidos en el Acuerdo de París, de 2015, celebrado en ocasión de la COP 21, en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Se trata de un régimen que fue pensado y planificado durante años y que ha logrado un récord de inversiones y un gran avance tecnológico, proveniente de países como Dinamarca, Japón, Alemania, Italia y China.En materia de fabricación de equipos, hace pocos meses se inauguró, en la localidad de Campana, una planta de ensamblado de aerogeneradores eólicos para abastecer...

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