Misión imposible: instruir a Capitanich

 
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Hasta el lector más despistado habrá caído en la cuenta de que la señora no ha dicho una sola palabra desde que yo me fui de vacaciones. No estoy de acuerdo con , que dice que ella se ha vuelto Robertsdependiente , pero es lógico que después de tantos años de trabajo juntos, de arrimarle ideas y hasta frases para sus discursos, enfrentar los micrófonos sin mis aportes se le haga un poco cuesta arriba.De hecho, puse un pie en Buenos Aires y al toque recibí la orden de presentarme en Olivos. Lo sorprendente no fue eso, sino mi respuesta. Me negué. Por primera vez dije que no. Argumenté que tenía mil cosas retrasadas y que iría apenas pudiera poner mi agenda en orden. A ver, no es que de la noche a la mañana me haya vuelto un rebelde. Me sigo debiendo a la causa, y la causa me sigue debiendo algunos honorarios, por lo cual no me planteo dar un paso al costado. La señora sabe que estaré con ella hasta el final, o al menos hasta un rato antes del final. Porque tampoco tengo vocación de quedarme hasta que el Titanic toque fondo.¿Por qué no fui? Por tres razones. En primer lugar, Facundo Manes, el médico de la , me ha dicho que tengo que contribuir al reposo que le ha indicado. Aunque sospecho que es una prescripción más política que médica, le hago caso. La segunda causa es que quiero aprovechar este tiempo de incertidumbre, de cierto vacío (no hay caso: lo que ella deja no se puede llenar), para empezar a mirar qué hay afuera. Hasta , nuestro gran cuadro en el Senado, me confió el otro día que ya estaba hablando reservadamente con Scioli. "Tenemos que pensar en el día después, Carlos", me invitó. En realidad yo creo que él, como muchísimos otros, está pensando en el día antes.La última razón por la que no fui a Olivos es mi convicción de que puedo ser más útil dándole una mano a gente que está más necesitada que Cristina. Por ejemplo, (digo Capitanich y se me vuelve a aparecer el Titanic). Como todos saben, el Coqui es un tipo recontra preparado. No cualquiera se para frente a los medios y dice que "con el trigo se hace la harina, con la harina se hace el pan". Estuve dándole vuelta a la frase y descubrí que hay allí mucha sabiduría, mucho conocimiento tanto del reino vegetal como de la impronta capitalista en la dinámica del proceso industrializador. Pero claro, no todos lo entienden y entonces lo gastan. Un malvado puso en un tuit: "Capitanich, sos la persona que estamos buscando para salita verde. Pensalo".El problema de Coqui es que a veces tiene que...

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