Sentencia nº AyS 1995 III, 131 de Corte Suprema de la Provincia de Buenos Aires, 1 de Agosto de 1995, expediente P 48064

PonenteJuez GHIONE (MA)
PresidenteGhione - Rodríguez Villar - Laborde - Negri - Salas - Pisano
Fecha de Resolución 1 de Agosto de 1995
EmisorCorte Suprema de la Provincia de Buenos Aires

Dictamen de la Procuración General: La Cámara de Apelación en lo Criminal y Correccional Sala III de San Isidro condenó, en juicio oral e instancia única, a C.M.C. como autor responsable de homicidio simple (art. 79 del Código Penal) a quince años de prisión, accesorias legales y costas (v. fs. 316/333 vta.).

Contra este pronunciamiento interpone recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley el defensor particular del procesado, denunciando absurdo valorativo y violación al art. 286 del Código de Procedimiento Penal (v. fs. 335/345).

Cuestiona, únicamente, lo resuelto en el fallo en relación a la autoría de su asistido en el hecho. Sostiene que el "a quo" no ha analizado lógica y razonadamente las probanzas de la causa, concluyendo que estas no permiten fundar con certeza absoluta una sentencia condenatoria.

Opino que la queja no puede prosperar.

En el tramo pertinente del veredicto impugnado (v. 2da. cuestión; fs. 317/327 vta.) el "a quo", luego de valorar los elementos de convicción obrantes en autos y los adquiridos en la audiencia de debates, sostuvo que se hallaba acreditada la autoría responsable del procesado en la muerte de C.A.M..

En tal cometido, examinó en detalle los testimonios de P.U., A.R. y J.L.P., hallando correlación entre sus exposiciones, y respondió puntualmente las críticas que, respecto de su valor, formula la defensa en su alegato. Asimismo, conjugó con los dos primeros la exposición del médico policial, valorando también el conocimiento amistoso entre la víctima y el victimario y las visitas asiduas de este último a la finca donde sucedió el hecho, desprendidas entre otras circunstancias del testimonio de R.C., como así la presencia del imputado en la puerta del inmueble la tarde del lunes 22 de mayo, según lo depuesto por G.F. y su madre M.F. de Femminiella.

Destacó además, la coincidencia respecto de la descripción de la vestimenta que llevaba Cervera cuando lo vieron las dos mujeres nombradas y la que observara C.G. en la madrugada del día siguiente en una persona a quien no pudo ver la cara cuyas características físicas y de cabello eran similares a las del encartado.

M., luego, los testimonios de C.A.C. de Klaremberg, A.E.K. y E.A.A. que confirmaban la prueba de que la víctima se hallaba en la quinta el mentado día 22.

A partir de los elementos reseñados, y cotejando las declaraciones de Cervera prestadas ante el juez instructor y durante el juicio oral, extrajo el "a quo" contradicciones evidentes que lo llevaron a descartar sus dichos.

Finalmente, el sentenciante dio respuesta a los planteos relativos a supuestos apremios ilegales sufridos por el acusado tras su detención y a la existencia de un rastro de zapato, incompatible con las zapatillas que calzaba Cervera según quienes lo vieron, para luego concluir afirmando su autoría responsable en base a su sincera convicción.

Su lectura muestra el razonamiento del Tribunal a través de un itinerario lógico que, a pesar de la crítica parcializada que le dirige el recurrente, dista de evidenciar el vicio lógico alegado en la queja, satisfaciendo la previsión del art. 286 del Código de Procedimiento Penal en tanto exige de sus integrantes que "expresen y desarrollen lógica y razonadamente su convicción sincera sobre la verdad de los hechos juzgados y cómo llegan a ella" (conf. doct. causas P. 39.066, del 12989; P. 40.653, del 281290).

No habiéndose demostrado la transgresión legal denunciada, corresponde en mi opinión el rechazo del recurso de inaplicabilidad de ley interpuesto.

Así lo dictamino.

La P., 6 de diciembre de 1991 Francisco Eduardo Pena

A C U E R D O

En la ciudad de La Plata, a 1 de agosto de 1995, habiéndose establecido, de conformidad con lo dispuesto en el Acuerdo 2078, que deberá observarse el siguiente orden de votación: doctores G., R.V., L., N., S., P., se reúnen los señores jueces de la Suprema Corte de Justicia en acuerdo ordinario para pronunciar sentencia definitiva en la causa P. 48.064, "Cervera, C.M.. Homicidio".

A N T E C E D E N T E S

La Sala II de la Excma. Cámara de Apelación en lo Criminal y Correccional del Departamento Judicial de San Isidro condenó en juicio oral a C.M.C. a la pena de quince años de prisión, accesorias legales y costas, por ser autor responsable del delito de homicidio.

El señor defensor particular interpuso recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley .

Oído el señor P. General, dictada la providencia de autos y hallándose la causa en estado de pronunciar sentencia, la Suprema Corte decidió plantear y votar las siguientes

C U E S T I O N E S

  1. ) ¿Debe anularse de oficio la sentencia recurrida?

    En caso negativo:

  2. ) ¿Es fundado el recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley ?

    V O T A C I O N

    A la primera cuestión planteada, el señor J. doctorG. dijo:

    Por su contenido, el recurso extraordinario a resolver impone a esta Corte considerar el veredicto oportunamente dictado (fs. 316 a 328 vta.), pero ello es imposible pues como lo sostuviera en diversos precedentes no existe tal veredicto y, en consecuencia, no puede conocerse debidamente en el recurso interpuesto (P. 34.670, P. 38.702, P. 40.131, P. 41.051; citadas en P. 43.819, sent. del 9II93, "D.J.B.A.", t. 144, pág. 111). Por ello...

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