Historias secretas, presos y confesores: horas frenéticas en los primeros días de la causa

 
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El martes 31 de julio, varios empresarios se llamaron entre ellos. "¿Sabés algo?". Se comentaba que había una causa importante. Dos de ellos lo consultaron con sus abogados. Nadie tenía nada. Mientras, en la Justicia, algunos jueces y fiscales fueron consultados por su opinión sobre el funcionamiento y los alcances de la llamada ley del arrepentido. "Me consultaron pero nunca supe el motivo", se sinceró ante un hombre de confianza el fiscal , uno de los que ahora interviene enEn la madrugada del 1° de agosto, uno de los abogados de un empresario empezó a llamar a un operador político. Lo atendió al tercer llamado: "Metieron preso a mi cliente. ¿Qué es esto?". , primo del presidente , se despertó temprano. Por teléfono se había enterado de que el número dos de la que fue su constructora Iecsa, , también era trasladado por la policía para quedar preso.En la casa de todo era incredulidad. El exjefe de Gabinete sabía cuáles eran todos los procesos que lo podían involucrar. "Tenía un mapa judicial en la cabeza, pero eso me sorprendió al punto de no creerlo", se confesó después en un departamento de San Telmo ante un par de personas, una de ellas de extrema confianza. Hubo un momento en el que pensó que era una equivocación, que el Hugo Larraburu que había caído no era su fiel colaborador. Siempre lo llamaba Martín. Pero finalmente lo leyó: su nombre completo es Hugo Martín.Eran los primeros minutos de la causa de los cuadernos de las coimas, la investigación que LA NACION entregó a la Justicia en abril. "¿Cuánta gente lo sabe?", era la pregunta que corría ese martes a la noche en la Redacción. La cuenta no era sencilla, pero para hacer 16 detenciones y 36 allanamientos, al menos 200 personas estaban al tanto.Pasillos adentro de Comodoro Py había ansiedad. Durante la tarde del martes, en la fiscalía de y en el juzgado de , la inminencia de los procedimientos generó que más integrantes de esas oficinas del quinto y el cuarto piso estuvieran enteradas de lo que se venía. Stornelli no durmió. Se quedó en su casa y desde el juzgado lo mantenían informado. A las 6.52 del miércoles eran 11 presos de 16. A las 7.01, LA NACION cambió su portada del sitio digital y sorprendió a la opinión pública con precisiones hasta entonces desconocidas.Se desató la semana más intensa de los últimos años en Comodoro Py. En los principales estudios de abogados penalistas del país y, claro está, en el mundo empresarial. Todo giraba en torno a la causa más secreta...

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